"Careta"

En el subte, por los auriculares, escucha Ricky Martin para darse ánimos antes de enfrentar una nueva jornada laboral.
Si viene alguien y se sienta al lado, baja el volumen para que el otro pasajero no sepa qué es lo que está escuchando.
Si viaja escuchando a otro cantautor no toma semejantes precauciones.

3 comentarios:

Agustín D. dijo...

Ricky Martin te sube el ánimo? Al menos te da un poco de verguenza y bajás el volumen. Pero no creo que dejar el volumen alto y confesar que disfrutás de eso te ponga en el buen camino.

Es como cuando Tom o Jerry (hablo de los dibujos animados) enfrentan algún dilema ético y se les para un angelito en un hombro y un diablito en el otro. Yo diría que acá no hay un problema ético sino estético. Tu angelito estético (pongamos que aparece en forma de pequeña Sonia) tiene que decirte: "no escuches Ricky Martin". Tu diablito estético (en forma de Johnny Allon) diría: "dale gas".

Terra dijo...

Ricky Martin es un gran artista.
Vos sabés que yo sé que es así.

Agustín dijo...

Yo siempre digo que lo importante es no apotegmear fuera del tarro. Pero ojo: algunas veces le pifio.