me cuentan que

A Rambita le pasa que:
Se sienta, saluda, charla, primero saluda después charla y después de hablar de rumores infundados con respecto a la situación económica del país se da cuenta de que no habrá pasado ni media hora desde que está sentada ahí picando esa papas fritas medio húmedas y que ya otra vez casi sin querer está conspirando con carota de mal disimulada felicidad; por cuarta vez en el mismo día llega a más de una interesantísima conclusión.

Y a Rambona:
Leer sólo novedades no le sirve de mucho porque le cuesta leer de todas formas. Pero entonces toma las novedades editoriales que cree "legitimadas" por otros que considera tienen algo prestigioso en su apellido o su cuenta bancaria o su aparición en el medio tal y entonces se anima, toma envión y recomienda y enseguida, cuando escribe esta es la mejor novedad editorial del mes, se olvida del plagio mental encubierto, de la cobardía, del manual escolar de dónde sacó ese puñado de principios que, después de todo, me contradigo, le resultan útiles. Lo mismo valdría para los clásicos, claro.

Por mi parte oscilo en la visión de algunos cuadros que se quedan en la síntesis anticuestión gorila o no gorila y los otros que igual piensan porque pueden pensar desde la dualidad y creo que eso ya es mucho, tener una plataforma desde donde lanzarse a pensar otro país esta región otro lugar. Esas son las bondades de la militancia "digo yo en mi ingenuidad".
De libros y lectores y escritores y editores hoy prefiero no hablar.



No hay comentarios: