La mirada del ciervo

Autor: Fernando Monacelli. Mondadori, $36

una versión de esta reseña se publicó en el Suplemento de Cultura de Perfil. cada vez que posteo una reseña me dan ganas de escribirla toda toda de nuevo. ponele que esta parece un poco "lavada" en algunas partes, no sé. mientras tanto sumo archivo para vivir de los que viven de la furia domesticada del arrepentimiento.


Como en la obra de Gustavo Ferreyra, los personajes de La mirada del ciervo, de Fernando Monacelli (1966), se mueven en terreno inestable, en ámbitos opresivos, luchando por alcanzar cierto dominio, o al menos una comprensión, que se resiste y se vuelve brumosa, sofocante. La sólida contrucción de climas agobiantes son generados, al mismo tiempo, por la subjetividad del narrador y protagonista, y por acontecimientos que se muestran en su oscuro avance. Lejos de los contextos urbanos con los que trabaja Ferreyra y la mayoría de sus contemporáneos, Monacelli establece una realidad de bordes fantasmales, en un pueblo del sur de Buenos Aires, entre los montes de la pampa con pumas y jabalíes al acecho o, a la inversa, que se convierten – como ciertos personajes- en presas de caza. En las salidas al monte con Ibarbia, se contruye una amistad basada en la confianza de los secretos compartidos que termina dando forma a una intriga plena de suspenso, por momentos policial y por otros, de corte psicológico, casi existencial. El conflicto interior se desata ante la muerte del padre y esa herida no parece tener una cura definitiva para el protagonista, cuyo estigma de algun modo continúa en su propio hijo y también en Sofía, su mujer, uno de los personajes más interesantes. "Si, a pesar de todo, ella logró darse una vida feliz fue por su manera de encarar el mundo, ¿cómo discutirle que pensar mucho en algo hace que ocurra?". Historia sobre la paternidad, el matrimonio, el pasado como un peso que lleva al autoboicot, La mirada... es una narración de indagación múltiple que incluye, como uno de sus ejes transversales, la aceptación o no de la rutina permanente, tan verosímil como misteriosa, del pueblo. La lógica de los habitantes se revela, en un momento, como un acuerdo tácito para mantener una "duda inofensiva" con respecto a los rumores sobre cada vecino. "Un pacto por el cual cada uno se comprometía a comentar las cosas más horribles del otro por detrás, pero siempre en el plano del cuento de pueblo, a cambio de que el resto hiciera lo mismo". El mayor logro del autor es la indagación a fondo en cada vértice, en cada posibilidad, en cada clima, y también en cada rincón de sus personajes, creando un mundo en el que el lector queda tan atrapado como sus protagonistas. La paranoia, la obsesión y el miedo tienen un trasfondo tan social y político como personal; la percepción se ajusta a una bruma cada vez más densa que acerca y aleja lo real, un universo nuevo y pregnante, alucinado. Interesante opera prima, la Mirada... genera, cuanto menos expectativa, con respecto a la próxima obra del autor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola sonia, cómo estás? Sabes que me piden en Del ciclista, libros de Delfina Muschietti. Ustedes la publicaron. Si sabés algo avisame. Besos.

Anónimo dijo...

Sonia o Soña? Siempre equivoco.

Sonia dijo...

Hola! No la publicamos nosotros en Tamarisco a Muschietti...no puedo ayudarte con eso.
Saludos!
(sonia con i, aunque en el blog dice otra cosa :))

AEZ dijo...

Parece que te gustó. A mí también, y mucho. Pregunto (de jodido que soy): si no te hubiera gustado nada de nada, ¿habrías hecho la reseña? Cuac.

Beso.