la vida privada de los árboles

El título de la reseña (sensibilidad narrativa y metaficción) no es muy bueno. El título del libro sí. Y el libro, más.
(reseña publicada en Perfil,Buenos Aires)


La vida privada de los árboles
Autor: Alejandro Zambra
Otras obras del autor: Bonsai. Anagrama


"Aún no es completamente seguro de que haya un día siguiente, pues Verónica no ha regresado de su clase de dibujo", se lee en la segunda novela de Alejandro Zambra, La vida privada de los árboles. La declaración del narrador podría insinuar que el texto se moverá dentro del género intriga. Sin embargo, pronto nos advierte: "Cuando ella regrese, la novela se acaba. Pero mientras no regrese, el libro continúa. El libro sigue hasta que ella vuelva o hasta que Julián esté seguro de que ya no volverá". La pequeña novela va encontrando, entonces, un ritmo propio, un desarrollo tan intenso como atrapante a lo largo de esa noche de espera. Entre flashbacks y proyecciones, se va planteando una sutil disolución de la narración convencional. Lejos del tono pretensioso y de la potencial artificialidad del recurso, el suspenso, la intriga y la incertidumbre –que aluden tanto a los personajes como a la enunciación– parecen provenir naturalmente del tiempo y el estado de los protagonistas.
Ese es el mayor hallazgo del escritor chileno, que atrapa al lector con un texto consciente de su cualidad prescriptiva (¿acaso no es sabido que todo texto literario habla de cómo debe escribirse un texto literario?) sin hacer declamaciones ni evadir la sólida construcción de un drama. El libro no espanta a quienes repiten como un mantra: "Quiero que me cuenten una historia", pero también convoca a quienes buscan placer por debajo del sentido previsible de un determinado universo narrativo. Los vaivenes de significado se construyen entre el goce y la desconfianza sobre el acto de narrar.
Desde luego, la novela puede leerse como una apasionada, tierna y doméstica historia de amor (conceptos que no se contraponen en La vida privada...) y una reflexión sobre la familia como fuerza de proyección y de modulación del mundo privado y político: "Mi madre –piensa Julián– cantaba canciones de izquierda como si fueran de derecha".
Señalar como virtud de una obra su capacidad para generar interrogantes y múltiples niveles de lectura es ya un lugar común de la crítica. De todos modos, diremos que Zambra logra ambas. Con una sabia humildad, plantea a partir de un conflicto básico –la mujer que no regresa– una historia que problematiza tópicos como paternidad, literatura, vocación y profesión, amores frustrados o felices, entre la sutil metaficción y una singular sensibilidad narrativa.

1 comentario:

LEOFUMOPIO dijo...

Bonzai y vida privada , me gustaron mucho. Las lei en una tarde y las recuerdo con cariño hasta hoy.
saludos.
devoluciòn y préstamo