"Un terrorismo tibio"


Reseña de "Realidad" de Sergio Bizzio. (Mondadori, 2009)

La extensa obra de Sergio Bizzio -que incluye novelas, guiones, obras de teatro, cuentos y poemas- parece materializar aquella idea –cierta- según la cual la coherencia del estilo es un factor sobrevalorado. A partir de la diversidad de géneros que cultiva y también dentro de su propia narrativa, el autor ha logrado esquivar el registro más clásico y llevar sus historias hacia la hipérbole delirante con una festejable irreverencia. En otras ocasiones, supo apostar con éxito por un tipo de radicalidad diferente, más cercana al realismo, como en su novela anterior, Era el cielo. Entre esos extremos, justo a mitad de camino, parece situarse la tibia propuesta de Realidad, una novela entretenida que relata cómo un grupo terrorista musulmán copa un canal de televisión e interviene el programa Gran Hermano.

Una de las tesis de la novela sostiene que la manipulación televisiva puede ser tan peligrosa como un grupo armado dispuesto a morir y matar para conseguir sus fines. “Eran todos terroristas, todos manejaban los mismos hilos”, dice el narrador al promediar el libro. En esta homogeneización de los roles, la complicidad con el lector se genera a partir de un conocimiento común vinculado con la omnipresente cultura audiovisual. Hay algunas escenas bien logradas en esa dirección -incluso un guiño a un cuento del autor-, narradas con eficaz ironía, en especial los diálogos entre los participantes del programa –quién no los ha visto por televisión- que disponen de un subnormal nivel de inteligencia (uno puede leer la novela, incluso, como si fuera un guión). El resto de los personajes (policías, terroristas, familiares de los participantes del reality, productores, etc) también quedan por debajo del narrador, que los mira con una soberbia mezcla de desprecio y superioridad. Los terroristas, por su parte, no parecen más que estereotipos, fanáticos cuyas motivaciones, desde la mirada occidental más mainstream, resultan ridículas; la violencia que practican es, a fin de cuentas, patética. Realidad se distancia de la excelente El terrorista de Daniel Guebel, una historia vertiginosa y extrema que renuncia, concientemente, al engañoso estatuto de verosimilitud. En definitiva, más allá de las diversas decisiones estéticas, ¿por qué la literatura debería hablar de un tema –por ejemplo, del terrorismo- del mismo modo en que lo hace Telenoche o cualquier medio masivo de comunicación?¿no debería aportar algo más que la reproducción de estos tópicos, en especial si están elaborados con el mismo nivel de superficialidad?

***

versión publicada -salió otra en Cultura de Perfil- en la última edición de Esto no es una revista literaria, publicación dirigida por los poetas Lorena Curruinca y Gerónimo Unibaso, que ahí nos dejan publicar de todo: entrevistas, reseñas, narrativa, criticas de cine, columnas de opinión. Acá está la info de la revis

2 comentarios:

srta.pola dijo...

creo q si no te conociera, te tendría re miedo son (ay cierto q así te dice el profe, bueeeno ;)

Sonia dijo...

ay, bueno, si citás al profe como corresponde, decime Son tranquila.
Y obvio que agradezco el comentario: ¡Teman, desconocidos!