charlas con editores 02-Paula Pampín-Corregidor

Algunas cosas que me contó Paula Pampín de Corregidor que quedaron afuera de esa nota.
Sobre el surgimiento de la editorial
La editorial surgió como un desafío a comienzos de la difícil década del setenta. Entonces, Manuel Pampín, creador de Corregidor, no solamente distribuía una gran cantidad de sellos editoriales del exterior desde hacía ya varios años, fundamentalmente españoles, sino que inauguraba Premier, la primera cadena de librerías de la ciudad. Esta situación facilitó los inicios de la editorial ya que en ese momento el fenómeno de la lectura era realmente singular. Continuaban los efectos editoriales del "boom" de la literatura latinoamericana y se vendían grandes tiradas de libros. Una importante "camada" de escritores se publica por primera vez: Osvaldo Soriano, Luis Gusmán, Marcelo Pichón Rivière y Leónidas Lamborghini, entre otros. Junto a estas publicaciones se encaró la edición de las obras completas de autores como Marco Denevi, Macedonio Fernández, Enrique Anderson Imbert, Enrique Molina, Olga Orozco, etc.

Sobre la relación con las librerías entonces, y al día de hoy...
En el momento que surgió la editorial, la relación con las librerías era mucho más personalizada. El vínculo con los vendedores era directo y estos se encontraban capacitados y contaban con larga trayectoria en el gremio. La diferencia fundamental radicaba en que las ventas eran en firme: los libreros elegían los libros y los compraban. Por lo tanto, las pautas de comercialización para el editor eran más seguras porque permitían conocer de antemano, por ejemplo, cuántos libros se podían vender de determinada novedad. En la actualidad, el material se acepta en las librerías prácticamente sólo a través de una consignación. La atención es más despersonalizada y en la mayoría de los casos, fundamentalmente en las grandes cadenas, el librero es suplantado por una computadora. El vínculo entre el lector y el librero resulta, por lo tanto, mucho más impersonal. Otro tema a tener en cuenta aquí es el de los espacios en las librerías que son absorbidos por los grandes grupos editoriales lo que dificulta la exposición y difusión del material independiente.

Sobre las dificultades de distinto tipo a la hora de editar...
Una gran dificultad a tener en cuenta en este sentido es la escasa posibilidad de difusión que poseen los libros y al estrecho vínculo existente entre la prensa y los grandes grupos. Por otra parte, hay para las editoriales más pequeñas una falta de acceso a créditos que permitan un mayor desarrollo a largo plazo. Si sumamos esto al elevado costo del papel (el insumo más importante en nuestra cadena de producción) incluso por sobre el precio dólar, el panorama se complica. Pero la competencia no existe en la calidad del material. Los pequeños y medianos editores suelen escoger importantes obras para sus catálogos que no caben en los fondos de editoriales internacionales. El mercado del editor independiente es más cautivo y sus publicaciones se basan en la bibliodiversidad. Muchas de estas editoriales independientes trabajan sobre "nichos" de mercado pequeños, por ende poco rentables, que les permiten subsistir y en los que ningún grupo arriesgaría invertir. Por ejemplo, Corregidor se ha dedicado a la difusión de las diferentes expresiones culturales de Argentina y Latinoamérica –el tango como expresión de la ciudad es una de ellas-. Si no fuera por la existencia de estas editoriales, muchos autores no llegarían a ser nunca publicados por no representar un "negocio" seguro.

Si hubo en la historia de la editorial algún cambio en la conformación de su catalogo, promovido por el contexto económico
Inicialmente Corregidor publicó una camada de autores noveles argentinos y una importante colección de clásicos de la literatura universal todavía vigente. En ese momento, la editorial se dedicó especialmente a la compra de derechos y a las traducciones. La calidad literaria de estas traducciones es reconocida en el ámbito editorial. Entre los traductores figuran Eduardo Stilman, Rodolfo Modern, Alberto Girri, etc. Pasados los años, la editorial fue diversificando su temática, para incorporar así destacadas colecciones de cine, teatro, arte, tango, ensayo, política, poesía, narrativa, etc. En la actualidad, continuamos la ampliación de las colecciones con algunas nuevas que, con pocos años de existencia, ya han ocupado un lugar preponderante en el mercado (por ejemplo, Vereda Brasil, Letras al Sur del Río Bravo, Nueva Crítica Hispanoamericana, Los Fundamentales del Teatro Argentino, etc.) y nos encontramos comprando derechos, aunque no sea el momento propicio para ello. Incorporamos en los últimos meses autores como Virgilio Piñera, Ferreira Gullar, Bermardo Carvalho y Brina Svit.

Sobre el rol del estado en política editorial. Si les parecería deseable contar con otro tipo de apoyo (en este momento, por ejemplo, hay un proyecto de ley para crear un Instituto Nacional del Libro).
El estado no tiene actualmente una política editorial que apoye y difunda la edición nacional, como sí la tienen otros países. Sin embargo, no creemos en los roles activos de un estado interventor sino en un estado que colabore con políticas más amplias como el fomento de la lectura u otorgamiento de créditos blandos que favorezcan a la edición nacional. Se le podría sumar a esto una política amplia de difusión -apoyo de traducciones de libros argentinos en el exterior, colaboración para fomentar la presencia de Argentina en las ferias internacionales, etc.-.

En qué etapa por decirlo así, "económico financiera" están. Si se autosolventan, de dónde surgen los fondos, si este están en crecimiento, en una meseta, etc.
Cumpliendo cuatro décadas nos sostenemos y avanzamos paulatinamente dentro de las posibilidades que otorga el mercado, aún así publicamos una gran cantidad de novedades por año y continuamos ampliando nuestras colecciones e incorporando nuevos autores a nuestro catálogo.

Cuál es, en su opinión, el aporte de EDINAR.
Formamos parte de EDINAR ya que nos permite encontrarnos con problemáticas comunes que, junto a otros colegas, pueden solucionarse más fácilmente. Esto sucede, por ejemplo, con la participación en stands de ferias internacionales. Así lo hicimos, en La Habana, Santo Domingo y Madrid ya que los costos de los mismos y el personal para su atención se reducen de este modo notablemente. Otro beneficio del trabajo en equipo es que permite relacionarnos de manera colectiva con instituciones nacionales y extranjeras, para facilitar de este modo el diálogo y las posteriores posibilidades. El intercambio de información profesional y las discusiones planteadas sobre temas de interés común es otra cuestión a tener en cuenta. EDINAR es, sin embargo, un proyecto que recién comienza su marcha y que esperamos que adquiera la relevancia que merece en un futuro cercano.

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