Antes de la muerte de un toro

Publicado en el Suplemento de Cultura de Tiempo Argentino (en la web la foto no se ve completa :( ) (pobre bicho che)


Cada vez que un león come a un hombre en la ficción, una preadolescente encuentra una edición amarilla de la colección Robin Hood en un rincón de su casa. El ejemplar pertenece a la madre. La niña no leerá sus páginas, pero admirará las pocas hojas con ilustraciones en blanco y negro. No pensará en aquella época en que no existía Internet. Valorará que los diarios impresos no eran multicolor. Un libro con dibujos monocromo es atractivo. Los diseñadores, hoy, aman el recurso. 
La mosca camina sobre el piso de madera plastificado. Está atontada y lo atribuimos al frío. El enfrentamiento es sin dudas desigual. Hombre contra bicho. El momento previo a la acción y reacción es el más interesante. Lo anti “media res” que se enseña en los talleres de guión. Arrancar las alas de una mosca entre amigas de cinco años puede ser un ritual de iniciación no buscado. Pero con los toros la historia empezó hace tiempo: ilustrar el pasaje del niño al adulto de manera oficial. Hay un momento previo, entonces. ¿Los leones comen personas y magnifican la venganza del mundo animal? ¿El hombre se venga del toro? La mirada que precede la lucha juzga la prolijidad de la muerte, que es segura, del toro bravo: si llega cansado y golpeado, el torero no será aplaudido. La muerte limpia cotiza más. ¿Imagina la chica argentina que por cada libro amarillo de páginas amarillas que abre sólo para ver los dibujos que ahora son retro, monocromáticos, el soplido fuerte de un toro escapa de su nariz por última vez, en otra parte del mundo, donde la sentencia mortal está prefijada, desde la Edad Media, hasta hoy y que el corazón del torero asustado puede verse en la fotografía y no desde los palcos? No sé si esa información contribuiría a la belleza del mundo.

1 comentario:

Natalia Alabel dijo...

Hola Sonia. Me regalaron tu libro, "Periodismo". Lo estoy leyendo y me está gustando. Un saludo!