así en un medio como en otro, puros e independientes se igual


(...)
"Hasta ahí todo bien. Lo que siguió después es distinto. Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que "de ahora en más" dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más "importante") y que me limitara a hacer -es textual- "notas blandas". Una estupidez, realmente. Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana. No dieron argumento alguno para justificar la negativa.

La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre. Sin embargo, dije "basta" y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra. Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: "hasta aquí llegué".
Alejandro Wall postea la carta entera

revistas de ayer

La contrareforma por aquí; incluye artículo de Hernán Vanoli; le salta la ficha del sociólogo pero la maneja con el tono entre otras cosas y le sale muy bien; leála usted mismo.

Prometheus por acá; incluye una linda reseña del libro de relatos Toronto no de Leonel Livchits, en este específico link

apdeit: La revista la mujer de mi vida reaparece y se puede comprar en los quioscos.

Las falsas perlas del emperador



(publicado en el Suplemento de cultura de Perfil en abril de 2008)
No ocurre con frecuencia que la salida de un libro de ficción sea noticia en el cuerpo central de los diarios como sucede desde hace unos años con la obra de Haruki Murakami (no confundir con su compatriota Ryu). Desde hace tiempo Occidente recurre, postmodernidad mediante, a saberes de Oriente que guían un consumo cultural extendido: se toman complejas teorías de la más antigua filosofía china para convertirlas en tips de decoración. Salvando cierta distancia, podemos incluir a Murakami dentro de una refinada moda new age, si bien la literatura japonesa ha sabido dar buenas obras, como las de los premios Nobel, Kawabata y Kenzaburo Oé, o Yukio Mishima. Y como por ósmosis, cada vez que se acerca la entrega del Premio Nobel, el nombre de Murakami vuelve a sonar en los medios como posible candidato. No parece, sin embargo, sólo un capricho periodístico; “Madera Noruega,” traducción literal de la canción de los Beatles, conocido aquí como Tokio´s blues, vendió casi cuatro millones de ejemplares en inglés.
Vocación universal y una cuota de exotismo. La aparición de Sauce ciego, mujer dormida, que reúne más de una veintena de cuentos del japonés, sirven para contraponer los efectos literarios a la expectativa mediática. Se ha señalado con acierto que las historias de Murakami podrían transcurrir en Buenos Aires o New York a no ser por mínimas referencias a Japón. Al mismo tiempo, presentan animales que hablan, gente con poderes extrasensoriales y planteos místicos; suele decirse que todo sucede en un “clima irreal”. Tanto en Kafka en la orilla como en sus relatos, los conflictos se inician en un marco realista pero pronto se sugiere que hay algo más, una lógica inaprensible y oculta. Los gatos antropófagos, por ejemplo, narra la historia de dos amantes que se instalan en Grecia luego de ser descubiertos por sus respectivos esposos. Una mañana, leen una noticia que cuenta que dos gatos comieron el cadáver de su dueña, lo único que tenían a su disposición. ¿De qué manera este evento se relaciona con la historia de la pareja?. No lo sabemos. Una noche, el hombre despierta y su amante no está junto a él. Sale a buscarla por la isla mientras repite –planteo de todos los personajes-“¿Adónde está mi auténtico yo?”. En medio de la noche, escuchará una voz en el aire, (un pichón desnutrido de El horla), que responde “Tu yo real ha sido devorado por los gatos”. ¿Entonces? Podemos suponer que hay algo que interpretar, que pueden seguirse señales que den sentido al relato. Pero los misterios que construye el autor no son tales porque, precisamente, no hay en ellos construcción ni lógica alguna: no hay nada que descubrir; en todo caso, sólo el efecto del azar.
Monocorde. Los personajes, autoconcientes, son una misma masa compacta de incertidumbres pseudos existenciales a pesar de sus diferencias de edad, profesión, conflictos, etc. Cuando se llega a este punto, no hay más que reconocer que El alquimista, de Paulo Cohelo, es un libro honesto: el personaje va “en busca de sí mismo” y a lo largo de un extenso (y redundante) recorrido, encuentra ciertas respuestas. En los cuentos de Murakami, no hay nada que encontrar, menos por un posible nihilismo del autor que por una cierta incapacidad para resolver la trama. Pese al aura de “profundidad” (ayudada con citas de Hegel a Tolstoi, edulcoradas con guiños pop) no hay más que superficialidad filosófica y dramática. No se cava en el fondo de un problema, no se profundiza en ningún conflicto, no se crea ningún carácter. La “irrealidad”, entonces, tiene sentido en cuanto a inconsistencia del efecto realidad; a falta de densidad. Si el extrañamiento ante lo cotidiano tiene, desde Lispector a ciertos cuentos de Cortázar, un efecto perturbador, es por el compromiso de la literatura con el asunto que se está contando. Una de las virtudes del “cuento extraño”, como señala el Prólogo a la Antología de la literatura fantástica de Ocampo, Bioy Casares y Borges, es que sea aceptado de forma natural por el lector. Murakami trabaja con una distancia desde la que ni el mejor predispuesto puede involucrarse; los sucesos, más que raros, resultan entre inverosímiles y ridículos. En Somorgujo, relato de aires kafkianos, el protagonista no puede ingresar al nuevo empleo porque desconoce una contraseña, lo que desata un extenso diálogo con el guardián de la puerta. En el último párrafo, hay un abrupto cambio de punto de vista y de narrador (que pasa a ser el ave), al igual que en La tragedia de la mina de carbón de Nueva York, entre otros. Suponemos que el recurso pretende resignificar lo anterior, pero sólo resulta un agregado inorgánico (o, en rigor, el título sólo ancla con el párrafo de cierre). Es como si el autor no supiera qué hacer con sus personajes, muchas veces interesantes en potencia. Como decía G. B. Shaw, “casi todos saben comenzar algo. Lo difícil es ponerle fin”. Murakami tampoco teme a los clichés. A veces los vuelve fundantes de la trama pero no logra iluminarlos desde otro lugar. Sucede con unos de sus tópicos preferidos, el de la madurez. Como en tantas canciones populares, sugiere que todo está perdido una vez que “te cortas el pelo, te afeitas todas las mañanas. Ya no eres poeta ni revolucionario ni estrella de rock”. Los lugares comunes se repiten también en comparaciones: algo es “Tan triste como la lluvia de invierno”. O “se había levantado entre nosotros una barrera difícil de atravesar”. O alguien “era joven como el barro recién formado”. Entre la pretensiosa superficialidad y el tedio, la literatura de Murakami puede atraer por su ilusión de mágica trascendencia, pero no hará más que irritar y aburrir al lector. Vale la pena esperar, entonces, al verdadero heredero de los autores japoneses mencionados al comienzo de esta nota.


El periodismo cultural opera en la propia ética como esa campera gruesa de lana que lleva el que se te pega en el subte lleno un día de calor. En un momento o te corrés o te bajás o tratás de aguantarlo y hacerte el que pensás en otra cosa, porque a él, si tiene frío, qué le vas a decir.

(se puede tener sidecar propio también, eso con suerte, con dinero, con cinismo, incluso con trabajo podría ser)

la voz de Valentina no la tenía pensada

bueno, siempre hay alguien mejor que uno; ¡se las piensan todas, ey!

"The personalities of the plants are inspired by their biological characteristics. For example, spider plants are fast growers and produce prolific plantlets that can be cut and easily replanted. So, the voice of the spider plant is friendly, bubbly and generous. The slow-growing and adaptive Lithops, also called the Living Stone, sounds quite ponderous and proud while the Scotch Moss, which is neither completely Scottish or a moss, has a fake accent and is a touch crazy. Listen to the Lithops, the Scotch Moss, and the Papyrus.

Giving the plants voices based on their characteristics is important to us because the project is meant to educate people about the habits and needs of plants so that they might better understand how to care for them.

Además, esta que es re top hasta tiene twitter!!

patos volados III


Hagan lo que quieran.
No los posteo más y chau. Buen fin de semana.

descubrimiento del día: sister Julie es monja y tiene un blog


"Portrayals of Nuns in Film and Popular Culture"

(...)

Some examples of caricatures and stereotypes that I’ve seen:

  • mean nuns with rulers
  • hapless nuns
  • giggling gaggles of nuns
  • nuns always in full traditional habit
  • sexually repressed nuns
  • nameless nuns
  • nuns who are theologically unsophisticated
  • unquestioning nuns
  • ethereal nuns who float in and then mysteriously disappear

Advierten sobre los riesgos que podría correr la planta Valentina

sonix sónica:
puede ser que le de mucho sol. la planta es para exterior o interior con luz, pero no pleno sol. lo que más jode es el sol del mediodía y hasta las cuatro de la tarde, como con los protectores solares, pero ¡no le pongas protector, noooo! en todo caso mandala adentro, que mientras tenga luz está todo bien. tema riego: que la tierra esté siempre húmeda es preferible a inundarla cada tanto. puede ser más laburo pero para el tiempode adaptación conviene, así mi primorcito se queda contenta, si no hace pucherito. ojo, también puede ser que necesite más compañía. ¿vos estás mucho en tu casa?, ¿seba a qué hora llega? son cosas de suma importancia. la plantita necesita rutinas, afianzarse, sentir seguridad, protección, sus hojas son piel de bebé, se machucan pero se componen, la naturaleza es sabia siempre, sí, pero tampoco hay que abusar. si se paspa no uses hipoglós ni pomadita alguna, agüita, no más, y llegado el caso consultá con un especialista (digo: en caso de que se abiche o algo así, puede pasar, acá en el campo pasa más, en la ciudad no tanto, pero ojo que pasa). otro tema: hormigas. ahí ya no sé. a veces no se ven y es como si no hubiera, pero esas guachas en la noche salen de sus hormigueros en las grietas (todo edificio de capital las tiene, no hay excepciones) y atacan sin piedad ni tino. igual hay que ver, porque hay plantas que no les gustan, les caen mal, y entonces estaríamos salvados, eh, ojo, es cuestión de suerte. pero igual tenés que estar atentaa porque a lo mejor la maltratan de dañinas que son, no más. hay de todo.
bueno, cualquier otra cosa avisame. te mando un beso grande y un currucurru a la plantita, que estén las dos bien,
felo.
pd: el nombre me encanta, demás está decirlo, y desde ya que es un honor. por un momento pensé que la pobrecita iba a quedar como NN, y eso a veces me angustiaba. la verdad, tengo que agradecer tu maravillosa decisión, gracias, de verdad, gracias por darle tan preciosa identidad.

La planta Valentina no se achucha de noche

Hola Felix, cómo estás?
Che, te escribo por la planta que me regalaste...¿vos decís que es de exterior? La tengo en el balcón, bien regadita, le da el sol pero se achucha; cuando llega la noche se pone bonita y crespa otra vez. No sé, por ahí es por este tiempo de adaptación...o por ahí es que necesita estar adentro. ¿te acordás si el vendedor florista les dijo algo al respecto?
(Las flores sobreviven eh)
Un beso y gracias!
PD: Pensaba ponerle Valentina de nombre, en honor a ya sabes quien; siempre y cuando los padres lo vivan como un honor y no se me ofendan.

Sapo explorador

El sapo explorador pasea por el barrio de casas bajas y disfruta el ruido de las hojas verdes lejos de la avenida. El sapo quizá sea un hombre, pero elige sapo porque tiene misterio. Toca timbre en una casa que tiene pintado un cartel que dice Jardinero en la puerta.
El jardinero japonés o peruano es amable y dice que vuelva mañana, después del mediodía,; promete tener algo interesante para él. Y hay que decirlo aunque suene a puesta televisiva: el jardinero usa un jardinero de jean.
En la esquina los taxis esperan en fila el GNC. Pacíficos, no lo aplastan.
Otra sería la situación si el sapo explorador cruzara la ruta de Médanos, siempre llena de camiones, más pesados y cansados con ese calor seco que al sapo tanto le cuesta soportar.

borrador

trabajo en esto mientras el campo, la ciudad y la política, trabajo en el libro éste.

(...)Olvido convenir una forma para identificarnos, así que esa mañana ruidosa de lunes, al ver una chica con un cuaderno en una de las mesas, no dudo en acercarme y preguntarle su nombre mientras me siento a su lado, un acto que atrae de inmediato a un mozo preocupado, “¿necesita algo señorita?”, pregunta para que yo entienda “¿puede hacer el favor de no molestar a nuestros clientes?”. La confundí con otra persona nada más, digo y me paro y la chica, que ahora se identifica extranjera sonríe nerviosa, todavía algo asustada o sorprendida. Me siento en otra mesa y al rato aparece, pelo largo, morocha, pulovercito azul escote en V, camisa blanca debajo, jean, botitas, una cartera enorme, una carpeta gigante y voz algo chillona, Malena, que se acerca directamente gracias a que dejé el grabador sobre la mesa; símbolo internacional de entrevistador que espera entrevistado. Pido una gaseosa y ella un café, pero ya empieza a haber olor a pizza, de a poco va entrando más gente, la extranjera se va, y me parece que hay demasiado movimiento como para lograr una charla íntima, eso que alguien puede suponer que tiene que tener este libro: confesiones únicas, secretos guardados por años, y hasta revelaciones escabrosas.

De todas maneras, ya es tarde para buscar el decorado de mis sueños, el que quede mejor en el libro ideal. Ya estamos acá y confieso yo: todavía no se con exactitud cuál es la certeza que el libro debería dar; desconfío de las revelaciones y la confesión tiene un peso relativo en este contexto. Entonces hablo de este barrio, le pregunto adonde vive, si tiene novio y me dice que sí. (...)
(entrevista con ex monja en pizzería Kentucky)

La obediencia es mala consejera

(después de entrevistar a Fogwill y a Mairal me toca, una vez más, según costumbre, un autor "fallecido")

"El sello El Cuenco de Plata acaba de publicar “La lección del maestro y otros relatos”, obra del autor de “Otra vuelta de tuerca”, en la que tematiza la condición del escritor en la sociedad burguesa. De suma actualidad en tiempos en los que en diversos ámbitos se enseña “cómo escribir bien”, la obra obliga a reflexionar sobre la condescendencia de ciertos autores ante la demanda del público y el mito del artista que debe aislarse del mundo para encontrar la perfección."



Para quién se escribe? ¿Está bien o está mal vivir de la literatura? ¿Hasta qué punto el artista que trabaja para tener buen nivel de vida se vuelve un mercenario? ¿Con qué venenos se contamina el talento? ¿Se corrompe, necesariamente, un hombre por la fama? ¿Cuál es y qué forma toma el compromiso del escritor? Ambientada, suponemos, a finales del siglo XIX, La lección del maestro, de Henry James, no sólo habla, como cualquier texto, de los problemas de la literatura sino de la condición del escritor. El cruce siempre oscuro, a veces violento, que incluye elecciones entre la fama o la marginalidad, entre la explotación y la rebeldía, dibuja la difícil relación entre dinero, prestigio y obra. El sello Cuenco de Plata continúa editando la obra del autor nacido en los Estados Unidos y muerto en Inglaterra, trabajo iniciado con la publicación de la novela inédita La protesta.

Maestros pagos. Cuando los talleres literarios y la enseñanza de la escritura están institucionalizados, el planteo de esta historia sigue produciendo una interesante interpelación. Aunque el siempre esquivo concepto de mercado literario haya sufrido cambios a gran escala, y las editoriales y sus departamentos de marketing gestionen la imagen de sus escritores más exitosos a través de ruedas de prensa, giras de presentaciones y firmas de ejemplares en ferias internacionales, la pregunta sobre la ética y supervivencia del escritor no tiene (¿debería tenerla?) una respuesta unívoca. La diferencia de contexto de producción y circulación que muestra La lección del maestro no obtura la lectura actual.

El joven Paul Auvert es invitado a pasar un fin de semana a una distinguida casa de campo en las afueras de Londres. Todo lo que él espera es poder cruzarse y conversar con otro invitado, el prestigioso escritor St. George. Pese a que los últimos libros del consagrado autor “disminuyeron en calidad”, el protagonista sigue sintiendo hacia él una intensa veneración. “Le hubiera conmovido tanto que un hombre a quien admiraba profundamente sintiera el más leve interés por él que no se permitía juzgar semejante presunción por miedo a que resultara vana”. Está claro desde el comienzo: si el discípulo se coloca en posición de inferioridad, el otro preservará el lugar opuesto. Paul no tiene una mirada crítica, aunque sea consciente de la pobreza de algunas novelas del maestro. Esa tarde, se detiene a observar con fascinación todo aquello de lo que él dispone, desde su coche a su elegante esposa, y también la hermosa e inteligente señorita Fancourt con la que se pasea esa tarde. “Las mujeres bonitas eran un artículo de primera necesidad para aquel maestro”. El diálogo entre los dos literatos tardará en producirse, y será a instancias de la joven que St. George lea el libro de Paul esa misma noche.

Malas influencias. Al ver al maestro partir, después de haber acordado un encuentro en Londres, el narrador –una tercera persona próxima a Paul, que por momentos se transforma, con sutileza, en un nosotros inclusivo– describe: “El matrimonio parecía la imagen honorable del éxito, de la prosperidad económica y del prestigio social de la literatura”. Paul confía en St George en el sentido más abarcativo, concibe su vida y su obra como entidades inseparables, o como causa y efecto la una de la otra. Las comodidades burguesas, lejos de asustarlo o despertar suspicacias, alimentan secretamente sus propias ambiciones. En el extremo de la obediencia autoimpuesta, Paul le promete al maestro hacer todo lo que éste le diga. Y es éste, tal vez, el centro de su error.

El misterio no se pierde. Parte de la especulación del joven se dirige a las causas de la decadencia en la producción de St. George. ¿Ya habrá dado lo mejor de sí? ¿Después de un libro mediocre puede venir uno mejor? El rol de la señorita Fancourt, musa-groupie de ambos escritores, está analizada en el inteligente postfacio de Silvio Mattoni, por lo que sólo diremos aquí que ella se revelará como un objeto estratégico para la intervención del gurú sobre su discípulo, en el marco del clásico triángulo entre la joven promesa y el autor consagrado.

Sacerdote secularizado. El giro se produce cuando se concreta el encuentro en el estudio de St. George, donde el ejercicio de observar, en Paul, gana la fuerza de la tentación. Cuando mira los cuartos de la residencia del escritor, piensa que “todo en ellos habla de una gran casa”. Pero el maestro se mostrará vulnerable y se alzará a sí mismo como un contraejemplo: “Me he casado con el dinero”, confiesa. La ética del escritor, dice, debe estar cimentada en que sólo siga “la propia conciencia, el propio ideal, la singularidad de su propio fin”. St. George incentiva a Paul a dejar todo placer mundano, todo compromiso afectivo y retirarse a escribir, resignado a la pobreza; el viejo truco de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. La historia continúa, y finaliza con cierta ambigüedad, abriendo lecturas. James parece sugerir que en el acto creativo no se impone, como en algunos talleres literarios, una explicación cierta, una fórmula que incluya la pretendida pureza del arte y las necesidades materiales del artista. Obra moral en el sentido más conflictivo del término, la lección del maestro es quizá la que más se deba desobedecer.

(Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil en marzo de 2008)
Después de larga discusión

ACLARACION

Buenos Aires, 2o de marzo de 2008.

Al público en general:

Ante el aluvión de mails que exigen explicaciones, nos vemos en la obligación de aclarar que la foto de post fechado el día 16 del corriente, en la que René parece haber perdido la vida en manos del cocinero, fue producida en estudio con todas las medidas de seguridad correspondientes. En este caso, se recurrió a un muñeco de utilería concebido para este singular fin.
Nadie salió herido en la producción de la escena.
La rana René se encuentra en perfecto estado de salud, gozando de unas merecidas vacaciones de Semana Santa junto a Ms Piggy, en el paraje La Vitícola, al sur de la Provincia de Buenos Aires. El viaje continuará por el arroyo Napostá donde los novios visitarán un exclusivo spa lleno de barro. Pronto volverán a ilustrar este blog.
Gracias a todos por la sincera preocupación.
de trabajo jueves santo.
En un microcentro recuperado por verdaderos vecinos, ventanas de chat en la redacción, se lee el peor prólogo por aburrido, ñoño y megalómano escrito por el propio autor. Ni ganas de reseñar ni de chatear.
de premio consuelo.
Expedición al quiosco de avenida de mayo, agrandar la vuelta en pandilla de redactoras, mirar las chucherías de Florida, la Plaza, dos bares y volver obedientes pero caminando lento, a propósito el paso se demora, es algo convenido y aprobado por unanimidad, mientras se piensa la tibia resistencia para el viernes en que, dicen tristes, murió Jesús.
Dicen cosas de Fogwill en la presentación de ayer, y digo que sí porque hasta el más inteligente de los personajes y de los escritores puede tener o de hecho tiene su propio apolillado o revoltoso repertorio de lugares comunes.

patos volados II

-A ver la manito, viejo, la manito.
-Y vos andá bajando el tonito, eh. A mí no me vas a hablar así. Lapiz reventado.
-Hormiga ridícula, ¿qué decís? ¿no te das cuenta de que estás sola?
-Vos, cobarde, ahí con esos matoncitos de cuarta en un lapicero. Bajá de ahí si sos mariposa eh. Para qué tenés esas alitas .
Domingo a la tarde.

-Ya sabía que no ibas aguantar más de 15 días sin blog.
-Lo uso como twitter. Bah, lo uso como puedo.
-Es lo mejor que uno puede hacer.

mucho blackberry y poco rock and roll

El campo del Velez de Bob Dylan un prado de armoniosa sincronía: música tranquila, hits reversionados imposibles de cantar, gente en paz envía mensajes de texto sobre un sonido suave, sin necesidad de gritar para pedir fuego al de al lado, sonido medio-bajo la música del que nunca se pondrá una camiseta de Argentina para salir a escena, ningún "buenas nochies buenos aires cómo esstan".

Hermosa foto final: la banda, todos de saco marrón y el cantante, sombrero y saco y pantalón negros, juntos como en una foto de reencuentro de egresados –con los mismos uniformes de 40 años atrás- se inclinan al mismo tiempo frente al estadio, personas que aplauden y algunas otras sacadas, que se atreven a gritar.

La sentencia de Gonzo: “Esto es lo contrario a Palau”, dice algo así.



*el título refiere al público y no al show en sí eh.

oficinistas buenas y oficinistas pretensiosas

tec tec tec de las teclas de ratones tipeadores hacinados por propia voluntad en un piso de microcentro.
En el microcentro hay Oficinistas buenos y Oficinistas pretensiosos.

“Tu ex compañero de banco me contó en un mail que ustedes se decían periodistas como un insulto” y la otra vez de la charla de Fogwill en el Malba un blogger se ofendía porque reproduje un antiguo dicho: “Serás lo que debas ser o estudiarás comunicación”.

Hay planteos para perder el tiempo, esparraguito de pelo parado camina de frente al viento, despeinado parece un poco loco.

¿cómo se pierde el respeto a una persona?¿cuándo hizo una maldad?¿una bondad?¿qué tonterías son tolerables? Todo esto puede transformarse en un pregunta filosófica o en una sincera preocupación.

En la línea D un vínculo alegre; un padre con una Mafalda abierta lee en voz alta al nene, 10 años calculo, que está al lado suyo. “Está hablando de la guerra de Vietnam. ¿Sabés lo que es la guerra de Vietman?”. “No”, dice el nene. Me río suave o sonrío intenso; pareciera que me río de una guerra pero todos saben que no; igual paranoia: van a pensar que no tengo ideología.

En colegiales hay muchos perros y muchas veterinarias. No es normal.

Hago un twitt bien twitt, o sea bobote. Un compañero de redacción hace un chiste al respecto, a los gritos. Me río por mantener cierta ubicación. Leo una nota de filosofía que alguien me manda antes de mandar a un editor. Está buenísima, te soltaste digo en un mail y justifico; en Espectáculos una amiga piensa en cómo resolver el tema guinsburg sin caer en esos pozos de llantos falsos, piensa, estrategia, ella tiene buen material. En la revista Barcelona está mi cara con otras “10 caras bonitas”, son graciosas, el dibujante es muy bueno y también trabaja acá y me regala la revista. Un editor de Información General nos regala un huevo de pascua Cadbury, el conejo de peluche en la canasta sobre la mesa de casa en Bahía, alegría. Ahora rodeamos el papel plateado y violeta y cada uno se lleva un discreto pedacito y vuelve a sus máquinas. El huevo de pascua roto es miguitas de chocolate triste. No hay segundas intenciones. Algunos lo guardan un rato para comer con el café.

Un Editor Jefe de Política se acerca a un redactor al que le dicen “pinguinito”, el pinguinito mira sentado, el otro tiene canas y es muy alto, está parado, las caras por separado son serias, pero el diálogo dibujado en diagonal es incómodo.

El redactor nuevo de ese suplemento; ese al que le dicen “muñeco cebador” ceba mate a sus jefes y pasea por entre los otros hablando por celular, te vemos te vemos te oímos, es tan importante todo esto para él, pero hasta él, seguro, está pensando en realidad en su novia en su mamá en su amante en un perro un gato, en irse lo más pronto posible de aquí.
O capaz que no. Aunque sea viernes.

A esta hora el subte lleno de oficinistas buenos que se visten bien contienen la respiración por estar llegando a sus casas como un montón más y entrar como entra el resto en ese vagón lleno de gente así.

Tomando uvita y comiendo atún

Contribuye con cierto mito generalizador, que puede jugar a favor de cierto indeseable sentido común, pero... es muy simpático, divertido y fresco por momentos además. Para un viernes ¡está bien!.


(...)
"La pregunta es esta: ¿por qué los escritores se hacen los interesantes? ¿Por qué evitan dar notas, hablan elusivamente de sus libros, citan novelas olvidadas y con olor a culo enterradas en librerías de viejo, se hacen los interesantes, visten mal y comen peor? ¿Es una forma exótica de bombear mística al derrumbado mercado de los libros? ¿O es simplemente algo que uno podría definir con unas pocas palabras tales como “son todos unos enfermos mentales”?

Cada vez que un pobre periodista cultural –digo pobre, porque yo también fui periodista cultural y vivía tomando vino Uvita y comiendo atún en latas que abría con las uñas-, decía, cada vez que a un pobre periodista cultural le toca entrevistar a un escritor célebre, siempre narra la escena como una odisea comparable a la de ver entero el programa de Marley sin sentir dolor de bolas. El escritor en cuestión mira al periodista como a un ser miserable que, por alguna disposición de la vida, está al final de la escalera, mientras él se encuentra en la azotea, comunicándose con la energía divina del cosmos y plasmándola en libros que sólo él y Dios comprenden."

(de todos modos, más que imaginarme a Aira en esa situación, lo veo imagino a Castillo y su barbita de señor displicente de soy oscuro pero lo sé casi todo porque vivo de noche; ¡mortal!)

CICCO EN HIPERCRÍTICO

poetas y narradores

Jorge Ricardo Aulicino leyó la entrevista a Mairal que hice hace unas semanas (todavía me digo que tengo que postear el "bruto" aunque esté desprolijo, igual con la de Fogwill; las ediciones son injustas, pero todavía bué).
Algunas cosas que dijo Mairal le sirvieron de chispa para hablar de traumatología y bacterias en El estante maldito.
(...)
"Así como un traumatólogo y un bacteriólogo no tienen mucho que decirse, excepto cosas relativas a la medicina clínica en general, y sería casi imposible que intercambiaran sus roles, un poeta y un narrador tienen poco que decirse: sobre todo el narrador no querría aprender nada del poeta, porque la manipulación lingüística de la poesía le sirve de poco y hasta puede dañar el procedimiento básico de la narrativa que es referir concretamente un hecho imaginario. La poesía ha querido, en cambio, aprender algo de la prosa, y de hecho los poetas leen mucho más a los narradores que los narradores a los poetas, pues Ezra Pound indicaba que la prosa es la cantera de la poesía. De este modo hemos tenido aquí anfibios, antes de que Casas y Vega se pusieran a escribir prosa. Tuvimos a Lugones, a Borges, a Marechal, a Silvina Ocampo, a Wilcock, a Juan José Hernández." Todo el post de Aulicino acá


Ud necesita saberlo

Un verdadero servicio a la comunidad: instrucciones simples para identificar un zombie y sobrevivir al ataque de estas temibles criaturas. Compártalo con sus amigos y familiares.
(vía sm)

HOY en ADN Cultura



Dicen los de Tamarisco: "Nunca diremos cuántos libros le pagamos a Federico Falco para que diga cosas como éstas en un medio serio, literario y nacional".

" F. F.: - Hoy por hoy editoriales como La Creciente, de Córdoba, o Tamarisco, de Buenos Aires, son las que más me interesan. Son pequeñas, autogestionadas. Sus editores son al mismo tiempo autores y se toman el trabajo de leer y de sugerir. Son las que más riesgos toman. Pero hablando desde el concepto real de mercado están totalmente al margen. En fin, yo no conozco mucho sobre el tema pero creo que no puede pensarse la literatura como una fuente de recursos. Publiqué mis dos libros en sellos independientes. No pagué las ediciones (lo que ya es un pequeño logro) y a cambio solo recibí libros en concepto de derechos de autor."

La nota completa de los 9 fantásticos, pinchando
esto
que se ve
en verde
rené

patos volados I



-Ni tiempo.
-Pero si tuvieras realmente ganas, te lo harías al tiempo.
-...
-Sí, cariño. Esa cara dejala para la otra. Es un blog, es un bruto, copy paste, yastá.
-...
-Pasa que sos muy obsesivo.
-Para nada. Soy re top.
-¿Ves?

(diálogo entre hormiga celeste y mariposa rosa)

cosas que no son importantes

pequeña decepción cuando, luego de cancherear un toque con un toque irónico y bla para sacar adelante, cerrar en poco tiempo esa sección fija del suplemento adonde se recomiendan libros dignos de mostrar su tapa bajo el título "la biblioteca ideal" llaman directo a mi interno un señor que se presenta médico y me pide, de verdad habla en serio, adónde conseguí el libro del que hablo en la columna que leyó el domingo porque le parece que es bueno, que hay que comprarlo, "ese libro de psicología infantil", dice y siento que un poco fracasé en mi jocosa intención primera.
Mi fracasito decía una cosa maomeno así:


Por los libros
vergonzantes


Muchos creen que las bibliotecas son snobs; en una época se vendían estantes con falsos lomos de libros. Muchos propietarios desean, en el fondo, que los títulos expuestos funcionen como símbolos de sí mismos; elegantes metonimias de su personalidad; una forma implícita de provocar en los invitados comentarios como, “¡Pero qué culto es, con todos esos libros que tiene!”. Pero como en todo diagnóstico a partir de elementos aislados, hay altas probabilidades de que el resultado sea un fiasco. Si uno puede estar seguro de que pocas personas han leído (no hablo ni siquiera de leer bien) todos los libros que exhiben, esto corre tanto para las obras maestras como para los recetarios de cocina. La biblioteca, como mueble elocuente, está sobrevalorada.
Revolviendo usados en una librería de Avenida de Mayo, encuentro Cuando los hijos buenos hacen cosas malas de Katherine Levine. Me pongo a ojearlo enseguida: una obra fascinante por sólo tres pesos. Si las bibliotecas obligan a la convivencia de obras diversas, en el extremo de esta promiscuidad saludable siempre habrá un sector de libros que muchos consideran “vergonzantes”. No me voy a meter con los que son complicados ideológicamente. Algunos pueden esconder El alquimista, el tomo de algún famoso poeta revolucionario converso al oportunismo, las obras completas de alguna trágica poetisa o, yendo al prejuicio de género, cualquier título de autoayuda como éste. (No sé por qué Ludovica Squirru siempre tendrá más estatus que Horangel; y alguien me dice “¿por qué Horagel no tiene prestigio y el I-Ching sí? ¿Por el prólogo de Borges y la edición cara?”). De mi nuevo ejemplar usado puedo decir que tiene diálogos maravillosos y capítulos ridículos como Batalla de bikinis; Niños malos: cómo reconocerlos o el más simpático Elegancia satánica. Es un buen libro de consulta, que se mete con un tema de manera radical, imprevisiblemente humorístico. Sin ni siquiera recurrir al kitsch y al camp, obras como éstas resultan, simplemente, un hallazgo un poco raro.

funes factory

3 chilenxs poetas
3 narradoras argentinas


Jorge Polanco Salinas
Guido Arroyo Gonzalez
Elizabeth Neira
*
Valeria Tentoni
Clara Anich
Sonia Budassi
*
música a cargo de
Pandolfelli - Millán

presentador a cargo
Funes

*****************
miércoles 20 febrero - 21 hs
CCPachamama
Pje. Argañarás 22
e / Estado de Israel y Pringles
*****************
entrada gratis

ruso hit

de Anna Ajmátova (Odessa, 1889-Moscú, 1966)

Vivo como el cuco en el reloj,
No envidio a los pájaros del bosque.
Me dan cuerda y canto.
Semejante suerte
Sólo se desea
Al peor enemigo.

(Poemas Escogidos-Editorial Norma, 1998)
*Camina por diagonal norte, una chica le pregunta en perfecto castellano dónde queda la calle Florida. Se encuentra respondiendo en inglés y más tarde preguntándose por qué y más más tarde no encuentra ninguna explicación lógica ni de ningún tipo. Se toma el subte y unos murgueros bailan y cantan mal pero no piden nada a cambio.

*Se pregunta por qué habiendo tantos libros buenos elige escribir acerca de uno mediocre y cuya lectura funciona si se aplica la famosa decoficiación aberrante, expresión que suena horrible. Piensa que en verdad es un libro border y gracioso.


*Legitima las causas de hablar en inglés ante una pregunta en castellano en nombre del insomnio.


*Piensa en una historia para contar, sueña con una nota compleja para escribir sobre un autor que no existe y todo eso le parece pretensioso y vacío.


*Está bien o está mal proponerse terminar ese libro insulso sólo para destruirlo con elegancia soberbia como toda elegancia en una reseña. Escribe por encargo y sueña con escribirlo con placer. Escribe por placer y deja de ganar dinero, pero sigue quejándose porque esa es una mala costumbre difícil de erradicar. Con los amigos la pasa bien pero no quiere ser parte de nada más que no sea una misma clase resentida social.


*Se pregunta por los libros desprestigiados que sin embargo son cool y los que nunca lo serán, como El Alquimista o Las obras Completas de esa poéta triste. Convierte eso en una columnita que le resuelve el día de cierre y deja a todos, incluyéndolo, casi contento. Por unos cinco minutos. Luego, ya todo le resulta demasiado bobo, y cuando salga impreso ni siquiera se animará a releerlo.


*Se autofesteja y autoengaña con respecto a ciertas obligaciones que incluyen llamadas telefónicas para entrevistar a cierta gente que no quiere ser entrevistada por un agnostico buen mozo como él; maldito mercenario; trabajador de la prosa.


*Se pregunta por la medida de las nuevas paredes alquiladas, cuánto costarán ahora esos lindos aunque medio ordinarios practicubos blancos que se venden en mercadolibre.


*¿Estará bien dejar todo como está?


*Los chanchos tienen una inteligencia excepcional; lo sabe por experiencia propia y pocas cosas que se saben por esa vía tienen un peso que trasciende el relativismo subjetivo. Esto de los chanchos está científicamente comprobado.


*Promete artículos que nunca entregará, pero él todavía no lo sabe. Prefiere ser hombre y nunca jamás escribir en primera persona ni dejar abierta la puerta de calle ni las persianas americanas.

rueda de prensa con Julian Barnes

Clarín: grabador digital
BBC: grabador digital
Ñ: grabador digital
Inrockuptibles: grabador digital
Buenos Aires Herald: grabador digital
La Nación: grabador digital
Revista 23: grabador digital


y del otro lado:


Página 12: Grabador de cassette analógico
La Razón:Grabador de cassette analógico
Perfil: Grabador de cassette analógico

la redacción semi vacía, esos que se van a almorzar y reproducen la felicidad oficinista del recreo, acá hacemos llamados, cosas aburridas, le dicen "producción"; en el fumadero amigos hablan de inminentes partidas.
Por acá planeamos una escapada lejos en subte para cumplir un día más, un paso más en esta hermosa búsqueda de hogar; no saben lo que se pierden aquellos.
Ah. Y en jueves lectura en el pacha obvio.

no pierda la compostura, señor


Una ex amiga usa la palabra "muppet" como insulto, una amiga actual usa la palabra "blogger"como insulto y está mucho más a tono con cierta gente bien y su graciosa jauría de patos volados.¿Y si todas esas excusas de las revistas y suplementos culturales para tantos caracteres espantapájaros que te resuelven fácil la próxima edición terminaran en un post así?




"vida paria" recorriendo "la burbuja inmobiliaria"



cada vez son más en busca de un hogarconozco los barrios de buenos aires como la profesía autocumplida o segunda parte de una historia que escribí, leyes de la oferta y la demanda, buscar casa es un trabajo extra. Digo trabajo en el sentido más reglado del término, horarios, cierto método, una disciplina y el jefe que vendría a ser el espécimen dueño/inmobiliaria, ante ellos hacer ese alarde y demostración pero a la vez mentir solvencia y negociar y regatear.
(por momentos hasta miro con cariño las manchas de humedad y la humedad misma de las paredes del departamento actual y me engaño con que Nooo, nooo es tan difícil pagar, que está a mi alcance renovar el absurdo contrato, me encanta cada día más el nombre del coiffer de acá dos cuadras Washington Susunday Ocampo, la parrillita de Julio de la esquina, que quien sabe si pasó por bromatologia alguna vez, los golpes, TRTRTRTRTTRTRTRTRTR que escucho cada mañana pegado a mi almohada pero del otro lado de la pared adonde se contruye la nueva megatorre o "ph joven" de la zona)

Domingo a la tarde de no haber reservado nada después de haber perdido una reserva -las leyes de la oferta y la demanda en todos lados a veces de esa forma que pensás que ni hace falta pensarlo. Y vuelvo a trabajar en eso otro que tengo que escribir, los últimos días acá y la dispersión que termina por ganar y recreo chateando con amigo sobre las virtudes de una zona lejana para vivir, un departamento para ver mañana que quizá sí, y me tira el link con este poema de ¡Bukowski!
(ojo que igual necesito tener un lugar y pronto y quién te dice que mañana en aquel lejano no hay un lugar para mí).

Aire y luz y tiempo y espacio.


"sabes, yo tenia una familia, un trabajo, algo
siempre estaba
en el medio
pero ahora
vendi mi casa, encontre este
lugar, un estudio amplio, deberias ver el espacio y
la LUZ,
por primera vez en mi vida voy a tener un lugar
y el tiempo para
CREAR"

no, nene, si vas a crear
vas a crear trabajando
16 horas por dia en una mina de carbon
o
vas a crear en una piecita con 3 chicos
mientras estas
desocupado,
vas a crear aunque te falte parte de tu mente y de
tu cuerpo,
vas a crear ciego
mutilado
loco,
vas a crear con un gato trepando por tu
espalda mientras
la ciudad entera tiembla en terremotos, bombardeos,
inundaciones y fuego.
nene, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con esto
y no crean nada,
excepto quizas una vida mas larga para encontrar
nuevas excusas.