así en un medio como en otro, puros e independientes se igual
(...)"Hasta ahí todo bien. Lo que siguió después es distinto. Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que "de ahora en más" dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más "importante") y que me limitara a hacer -es textual- "notas blandas". Una estupidez, realmente. Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana. No dieron argumento alguno para justificar la negativa.
La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre. Sin embargo, dije "basta" y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra. Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: "hasta aquí llegué".
Alejandro Wall postea la carta entera
revistas de ayer
Prometheus por acá; incluye una linda reseña del libro de relatos Toronto no de Leonel Livchits, en este específico link
apdeit: La revista la mujer de mi vida reaparece y se puede comprar en los quioscos.
Las falsas perlas del emperador


No ocurre con frecuencia que la salida de un libro de ficción sea noticia en el cuerpo central de los diarios como sucede desde hace unos años con la obra de Haruki Murakami (no confundir con su compatriota Ryu). Desde hace tiempo Occidente recurre, postmodernidad mediante, a saberes de Oriente que guían un consumo cultural extendido: se toman complejas teorías de la más antigua filosofía china para convertirlas en tips de decoración. Salvando cierta distancia, podemos incluir a Murakami dentro de una refinada moda new age, si bien la literatura japonesa ha sabido dar buenas obras, como las de los premios Nobel, Kawabata y Kenzaburo Oé, o Yukio Mishima. Y como por ósmosis, cada vez que se acerca la entrega del Premio Nobel, el nombre de Murakami vuelve a sonar en los medios como posible candidato. No parece, sin embargo, sólo un capricho periodístico; “Madera Noruega,” traducción literal de la canción de los Beatles, conocido aquí como Tokio´s blues, vendió casi cuatro millones de ejemplares en inglés.
Vocación universal y una cuota de exotismo. La aparición de Sauce ciego, mujer dormida, que reúne más de una veintena de cuentos del japonés, sirven para contraponer los efectos literarios a la expectativa mediática. Se ha señalado con acierto que las historias de Murakami podrían transcurrir en Buenos Aires o New York a no ser por mínimas referencias a Japón. Al mismo tiempo, presentan animales que hablan, gente con poderes extrasensoriales y planteos místicos; suele decirse que todo sucede en un “clima irreal”. Tanto en Kafka en la orilla como en sus relatos, los conflictos se inician en un marco realista pero pronto se sugiere que hay algo más, una lógica inaprensible y oculta. Los gatos antropófagos, por ejemplo, narra la historia de dos amantes que se instalan en Grecia luego de ser descubiertos por sus respectivos esposos. Una mañana, leen una noticia que cuenta que dos gatos comieron el cadáver de su dueña, lo único que tenían a su disposición. ¿De qué manera este evento se relaciona con la historia de la pareja?. No lo sabemos. Una noche, el hombre despierta y su amante no está junto a él. Sale a buscarla por la isla mientras repite –planteo de todos los personajes-“¿Adónde está mi auténtico yo?”. En medio de la noche, escuchará una voz en el aire, (un pichón desnutrido de El horla), que responde “Tu yo real ha sido devorado por los gatos”. ¿Entonces? Podemos suponer que hay algo que interpretar, que pueden seguirse señales que den sentido al relato. Pero los misterios que construye el autor no son tales porque, precisamente, no hay en ellos construcción ni lógica alguna: no hay nada que descubrir; en todo caso, sólo el efecto del azar.
Monocorde. Los personajes, autoconcientes, son una misma masa compacta de incertidumbres pseudos existenciales a pesar de sus diferencias de edad, profesión, conflictos, etc. Cuando se llega a este punto, no hay más que reconocer que El alquimista, de Paulo Cohelo, es un libro honesto: el personaje va “en busca de sí mismo” y a lo largo de un extenso (y redundante) recorrido, encuentra ciertas respuestas. En los cuentos de Murakami, no hay nada que encontrar, menos por un posible nihilismo del autor que por una cierta incapacidad para resolver la trama. Pese al aura de “profundidad” (ayudada con citas de Hegel a Tolstoi, edulcoradas con guiños pop) no hay más que superficialidad filosófica y dramática. No se cava en el fondo de un problema, no se profundiza en ningún conflicto, no se crea ningún carácter. La “irrealidad”, entonces, tiene sentido en cuanto a inconsistencia del efecto realidad; a falta de densidad. Si el extrañamiento ante lo cotidiano tiene, desde Lispector a ciertos cuentos de Cortázar, un efecto perturbador, es por el compromiso de la literatura con el asunto que se está contando. Una de las virtudes del “cuento extraño”, como señala el Prólogo a la Antología de la literatura fantástica de Ocampo, Bioy Casares y Borges, es que sea aceptado de forma natural por el lector. Murakami trabaja con una distancia desde la que ni el mejor predispuesto puede involucrarse; los sucesos, más que raros, resultan entre inverosímiles y ridículos. En Somorgujo, relato de aires kafkianos, el protagonista no puede ingresar al nuevo empleo porque desconoce una contraseña, lo que desata un extenso diálogo con el guardián de la puerta. En el último párrafo, hay un abrupto cambio de punto de vista y de narrador (que pasa a ser el ave), al igual que en La tragedia de la mina de carbón de Nueva York, entre otros. Suponemos que el recurso pretende resignificar lo anterior, pero sólo resulta un agregado inorgánico (o, en rigor, el título sólo ancla con el párrafo de cierre). Es como si el autor no supiera qué hacer con sus personajes, muchas veces interesantes en potencia. Como decía G. B. Shaw, “casi todos saben comenzar algo. Lo difícil es ponerle fin”. Murakami tampoco teme a los clichés. A veces los vuelve fundantes de la trama pero no logra iluminarlos desde otro lugar. Sucede con unos de sus tópicos preferidos, el de la madurez. Como en tantas canciones populares, sugiere que todo está perdido una vez que “te cortas el pelo, te afeitas todas las mañanas. Ya no eres poeta ni revolucionario ni estrella de rock”. Los lugares comunes se repiten también en comparaciones: algo es “Tan triste como la lluvia de invierno”. O “se había levantado entre nosotros una barrera difícil de atravesar”. O alguien “era joven como el barro recién formado”. Entre la pretensiosa superficialidad y el tedio, la literatura de Murakami puede atraer por su ilusión de mágica trascendencia, pero no hará más que irritar y aburrir al lector. Vale la pena esperar, entonces, al verdadero heredero de los autores japoneses mencionados al comienzo de esta nota.


(se puede tener sidecar propio también, eso con suerte, con dinero, con cinismo, incluso con trabajo podría ser)
la voz de Valentina no la tenía pensada
"The personalities of the plants are inspired by their biological characteristics. For example, spider plants are fast growers and produce prolific plantlets that can be cut and easily replanted. So, the voice of the spider plant is friendly, bubbly and generous. The slow-growing and adaptive Lithops, also called the Living Stone, sounds quite ponderous and proud while the Scotch Moss, which is neither completely Scottish or a moss, has a fake accent and is a touch crazy. Listen to the Lithops, the Scotch Moss, and the Papyrus.
Además, esta que es re top hasta tiene twitter!!
descubrimiento del día: sister Julie es monja y tiene un blog

"Portrayals of Nuns in Film and Popular Culture"
Some examples of caricatures and stereotypes that I’ve seen:
- mean nuns with rulers
- hapless nuns
- giggling gaggles of nuns
- nuns always in full traditional habit
- sexually repressed nuns
- nameless nuns
- nuns who are theologically unsophisticated
- unquestioning nuns
- ethereal nuns who float in and then mysteriously disappear
Advierten sobre los riesgos que podría correr la planta Valentina
puede ser que le de mucho sol. la planta es para exterior o interior con luz, pero no pleno sol. lo que más jode es el sol del mediodía y hasta las cuatro de la tarde, como con los protectores solares, pero ¡no le pongas protector, noooo! en todo caso mandala adentro, que mientras tenga luz está todo bien. tema riego: que la tierra esté siempre húmeda es preferible a inundarla cada tanto. puede ser más laburo pero para el tiempode adaptación conviene, así mi primorcito se queda contenta, si no hace pucherito. ojo, también puede ser que necesite más compañía. ¿vos estás mucho en tu casa?, ¿seba a qué hora llega? son cosas de suma importancia. la plantita necesita rutinas, afianzarse, sentir seguridad, protección, sus hojas son piel de bebé, se machucan pero se componen, la naturaleza es sabia siempre, sí, pero tampoco hay que abusar. si se paspa no uses hipoglós ni pomadita alguna, agüita, no más, y llegado el caso consultá con un especialista (digo: en caso de que se abiche o algo así, puede pasar, acá en el campo pasa más, en la ciudad no tanto, pero ojo que pasa). otro tema: hormigas. ahí ya no sé. a veces no se ven y es como si no hubiera, pero esas guachas en la noche salen de sus hormigueros en las grietas (todo edificio de capital las tiene, no hay excepciones) y atacan sin piedad ni tino. igual hay que ver, porque hay plantas que no les gustan, les caen mal, y entonces estaríamos salvados, eh, ojo, es cuestión de suerte. pero igual tenés que estar atentaa porque a lo mejor la maltratan de dañinas que son, no más. hay de todo.
bueno, cualquier otra cosa avisame. te mando un beso grande y un currucurru a la plantita, que estén las dos bien,
felo.
pd: el nombre me encanta, demás está decirlo, y desde ya que es un honor. por un momento pensé que la pobrecita iba a quedar como NN, y eso a veces me angustiaba. la verdad, tengo que agradecer tu maravillosa decisión, gracias, de verdad, gracias por darle tan preciosa identidad.
La planta Valentina no se achucha de noche
Che, te escribo por la planta que me regalaste...¿vos decís que es de exterior? La tengo en el balcón, bien regadita, le da el sol pero se achucha; cuando llega la noche se pone bonita y crespa otra vez. No sé, por ahí es por este tiempo de adaptación...o por ahí es que necesita estar adentro. ¿te acordás si el vendedor florista les dijo algo al respecto?
(Las flores sobreviven eh)
Un beso y gracias!
PD: Pensaba ponerle Valentina de nombre, en honor a ya sabes quien; siempre y cuando los padres lo vivan como un honor y no se me ofendan.
Sapo explorador
El jardinero japonés o peruano es amable y dice que vuelva mañana, después del mediodía,; promete tener algo interesante para él. Y hay que decirlo aunque suene a puesta televisiva: el jardinero usa un jardinero de jean.
En la esquina los taxis esperan en fila el GNC. Pacíficos, no lo aplastan.
Otra sería la situación si el sapo explorador cruzara la ruta de Médanos, siempre llena de camiones, más pesados y cansados con ese calor seco que al sapo tanto le cuesta soportar.
borrador
(...)Olvido convenir una forma para identificarnos, así que esa mañana ruidosa de lunes, al ver una chica con un cuaderno en una de las mesas, no dudo en acercarme y preguntarle su nombre mientras me siento a su lado, un acto que atrae de inmediato a un mozo preocupado, “¿necesita algo señorita?”, pregunta para que yo entienda “¿puede hacer el favor de no molestar a nuestros clientes?”. La confundí con otra persona nada más, digo y me paro y la chica, que ahora se identifica extranjera sonríe nerviosa, todavía algo asustada o sorprendida. Me siento en otra mesa y al rato aparece, pelo largo, morocha, pulovercito azul escote en V, camisa blanca debajo, jean, botitas, una cartera enorme, una carpeta gigante y voz algo chillona, Malena, que se acerca directamente gracias a que dejé el grabador sobre la mesa; símbolo internacional de entrevistador que espera entrevistado. Pido una gaseosa y ella un café, pero ya empieza a haber olor a pizza, de a poco va entrando más gente, la extranjera se va, y me parece que hay demasiado movimiento como para lograr una charla íntima, eso que alguien puede suponer que tiene que tener este libro: confesiones únicas, secretos guardados por años, y hasta revelaciones escabrosas.
De todas maneras, ya es tarde para buscar el decorado de mis sueños, el que quede mejor en el libro ideal. Ya estamos acá y confieso yo: todavía no se con exactitud cuál es la certeza que el libro debería dar; desconfío de las revelaciones y la confesión tiene un peso relativo en este contexto. Entonces hablo de este barrio, le pregunto adonde vive, si tiene novio y me dice que sí. (...)
(entrevista con ex monja en pizzería Kentucky)
La obediencia es mala consejera
(después de entrevistar a Fogwill y a Mairal me toca, una vez más, según costumbre, un autor "fallecido")
"El sello El Cuenco de Plata acaba de publicar “La lección del maestro y otros relatos”, obra del autor de “Otra vuelta de tuerca”, en la que tematiza la condición del escritor en la sociedad burguesa. De suma actualidad en tiempos en los que en diversos ámbitos se enseña “cómo escribir bien”, la obra obliga a reflexionar sobre la condescendencia de ciertos autores ante la demanda del público y el mito del artista que debe aislarse del mundo para encontrar la perfección."
Maestros pagos. Cuando los talleres literarios y la enseñanza de la escritura están institucionalizados, el planteo de esta historia sigue produciendo una interesante interpelación. Aunque el siempre esquivo concepto de mercado literario haya sufrido cambios a gran escala, y las editoriales y sus departamentos de marketing gestionen la imagen de sus escritores más exitosos a través de ruedas de prensa, giras de presentaciones y firmas de ejemplares en ferias internacionales, la pregunta sobre la ética y supervivencia del escritor no tiene (¿debería tenerla?) una respuesta unívoca. La diferencia de contexto de producción y circulación que muestra La lección del maestro no obtura la lectura actual.
El joven Paul Auvert es invitado a pasar un fin de semana a una distinguida casa de campo en las afueras de Londres. Todo lo que él espera es poder cruzarse y conversar con otro invitado, el prestigioso escritor St. George. Pese a que los últimos libros del consagrado autor “disminuyeron en calidad”, el protagonista sigue sintiendo hacia él una intensa veneración. “Le hubiera conmovido tanto que un hombre a quien admiraba profundamente sintiera el más leve interés por él que no se permitía juzgar semejante presunción por miedo a que resultara vana”. Está claro desde el comienzo: si el discípulo se coloca en posición de inferioridad, el otro preservará el lugar opuesto. Paul no tiene una mirada crítica, aunque sea consciente de la pobreza de algunas novelas del maestro. Esa tarde, se detiene a observar con fascinación todo aquello de lo que él dispone, desde su coche a su elegante esposa, y también la hermosa e inteligente señorita Fancourt con la que se pasea esa tarde. “Las mujeres bonitas eran un artículo de primera necesidad para aquel maestro”. El diálogo entre los dos literatos tardará en producirse, y será a instancias de la joven que St. George lea el libro de Paul esa misma noche.
El misterio no se pierde. Parte de la especulación del joven se dirige a las causas de la decadencia en la producción de St. George. ¿Ya habrá dado lo mejor de sí? ¿Después de un libro mediocre puede venir uno mejor? El rol de la señorita Fancourt, musa-groupie de ambos escritores, está analizada en el inteligente postfacio de Silvio Mattoni, por lo que sólo diremos aquí que ella se revelará como un objeto estratégico para la intervención del gurú sobre su discípulo, en el marco del clásico triángulo entre la joven promesa y el autor consagrado.
Sacerdote secularizado. El giro se produce cuando se concreta el encuentro en el estudio de St. George, donde el ejercicio de observar, en Paul, gana la fuerza de la tentación. Cuando mira los cuartos de la residencia del escritor, piensa que “todo en ellos habla de una gran casa”. Pero el maestro se mostrará vulnerable y se alzará a sí mismo como un contraejemplo: “Me he casado con el dinero”, confiesa. La ética del escritor, dice, debe estar cimentada en que sólo siga “la propia conciencia, el propio ideal, la singularidad de su propio fin”. St. George incentiva a Paul a dejar todo placer mundano, todo compromiso afectivo y retirarse a escribir, resignado a la pobreza; el viejo truco de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. La historia continúa, y finaliza con cierta ambigüedad, abriendo lecturas. James parece sugerir que en el acto creativo no se impone, como en algunos talleres literarios, una explicación cierta, una fórmula que incluya la pretendida pureza del arte y las necesidades materiales del artista. Obra moral en el sentido más conflictivo del término, la lección del maestro es quizá la que más se deba desobedecer.
ACLARACION
Al público en general:
patos volados II
-Y vos andá bajando el tonito, eh. A mí no me vas a hablar así. Lapiz reventado.
-Hormiga ridícula, ¿qué decís? ¿no te das cuenta de que estás sola?
-Vos, cobarde, ahí con esos matoncitos de cuarta en un lapicero. Bajá de ahí si sos mariposa eh. Para qué tenés esas alitas .
-Ya sabía que no ibas aguantar más de 15 días sin blog.
-Lo uso como twitter. Bah, lo uso como puedo.
-Es lo mejor que uno puede hacer.
mucho blackberry y poco rock and roll
La sentencia de Gonzo: “Esto es lo contrario a Palau”, dice algo así.
*el título refiere al público y no al show en sí eh.
oficinistas buenas y oficinistas pretensiosas
En el microcentro hay Oficinistas buenos y Oficinistas pretensiosos.
“Tu ex compañero de banco me contó en un mail que ustedes se decían periodistas como un insulto” y la otra vez de la charla de Fogwill en el Malba un blogger se ofendía porque reproduje un antiguo dicho: “Serás lo que debas ser o estudiarás comunicación”.
Hay planteos para perder el tiempo, esparraguito de pelo parado camina de frente al viento, despeinado parece un poco loco.
¿cómo se pierde el respeto a una persona?¿cuándo hizo una maldad?¿una bondad?¿qué tonterías son tolerables? Todo esto puede transformarse en un pregunta filosófica o en una sincera preocupación.
En la línea D un vínculo alegre; un padre con una Mafalda abierta lee en voz alta al nene, 10 años calculo, que está al lado suyo. “Está hablando de la guerra de Vietnam. ¿Sabés lo que es la guerra de Vietman?”. “No”, dice el nene. Me río suave o sonrío intenso; pareciera que me río de una guerra pero todos saben que no; igual paranoia: van a pensar que no tengo ideología.
En colegiales hay muchos perros y muchas veterinarias. No es normal.
Hago un twitt bien twitt, o sea bobote. Un compañero de redacción hace un chiste al respecto, a los gritos. Me río por mantener cierta ubicación. Leo una nota de filosofía que alguien me manda antes de mandar a un editor. Está buenísima, te soltaste digo en un mail y justifico; en Espectáculos una amiga piensa en cómo resolver el tema guinsburg sin caer en esos pozos de llantos falsos, piensa, estrategia, ella tiene buen material. En la revista Barcelona está mi cara con otras “10 caras bonitas”, son graciosas, el dibujante es muy bueno y también trabaja acá y me regala la revista. Un editor de Información General nos regala un huevo de pascua Cadbury, el conejo de peluche en la canasta sobre la mesa de casa en Bahía, alegría. Ahora rodeamos el papel plateado y violeta y cada uno se lleva un discreto pedacito y vuelve a sus máquinas. El huevo de pascua roto es miguitas de chocolate triste. No hay segundas intenciones. Algunos lo guardan un rato para comer con el café.
Un Editor Jefe de Política se acerca a un redactor al que le dicen “pinguinito”, el pinguinito mira sentado, el otro tiene canas y es muy alto, está parado, las caras por separado son serias, pero el diálogo dibujado en diagonal es incómodo.
El redactor nuevo de ese suplemento; ese al que le dicen “muñeco cebador” ceba mate a sus jefes y pasea por entre los otros hablando por celular, te vemos te vemos te oímos, es tan importante todo esto para él, pero hasta él, seguro, está pensando en realidad en su novia en su mamá en su amante en un perro un gato, en irse lo más pronto posible de aquí.
O capaz que no. Aunque sea viernes.
A esta hora el subte lleno de oficinistas buenos que se visten bien contienen la respiración por estar llegando a sus casas como un montón más y entrar como entra el resto en ese vagón lleno de gente así.
Tomando uvita y comiendo atún
Contribuye con cierto mito generalizador, que puede jugar a favor de cierto indeseable sentido común, pero... es muy simpático, divertido y fresco por momentos además. Para un viernes ¡está bien!.
(...)
"La pregunta es esta: ¿por qué los escritores se hacen los interesantes? ¿Por qué evitan dar notas, hablan elusivamente de sus libros, citan novelas olvidadas y con olor a culo enterradas en librerías de viejo, se hacen los interesantes, visten mal y comen peor? ¿Es una forma exótica de bombear mística al derrumbado mercado de los libros? ¿O es simplemente algo que uno podría definir con unas pocas palabras tales como “son todos unos enfermos mentales”?
Cada vez que un pobre periodista cultural –digo pobre, porque yo también fui periodista cultural y vivía tomando vino Uvita y comiendo atún en latas que abría con las uñas-, decía, cada vez que a un pobre periodista cultural le toca entrevistar a un escritor célebre, siempre narra la escena como una odisea comparable a la de ver entero el programa de Marley sin sentir dolor de bolas. El escritor en cuestión mira al periodista como a un ser miserable que, por alguna disposición de la vida, está al final de la escalera, mientras él se encuentra en la azotea, comunicándose con la energía divina del cosmos y plasmándola en libros que sólo él y Dios comprenden."
(de todos modos, más que imaginarme a Aira en esa situación, lo veo imagino a Castillo y su barbita de señor displicente de soy oscuro pero lo sé casi todo porque vivo de noche; ¡mortal!)
poetas y narradores
Algunas cosas que dijo Mairal le sirvieron de chispa para hablar de traumatología y bacterias en El estante maldito.
(...)
"Así como un traumatólogo y un bacteriólogo no tienen mucho que decirse, excepto cosas relativas a la medicina clínica en general, y sería casi imposible que intercambiaran sus roles, un poeta y un narrador tienen poco que decirse: sobre todo el narrador no querría aprender nada del poeta, porque la manipulación lingüística de la poesía le sirve de poco y hasta puede dañar el procedimiento básico de la narrativa que es referir concretamente un hecho imaginario. La poesía ha querido, en cambio, aprender algo de la prosa, y de hecho los poetas leen mucho más a los narradores que los narradores a los poetas, pues Ezra Pound indicaba que la prosa es la cantera de la poesía. De este modo hemos tenido aquí anfibios, antes de que Casas y Vega se pusieran a escribir prosa. Tuvimos a Lugones, a Borges, a Marechal, a Silvina Ocampo, a Wilcock, a Juan José Hernández." Todo el post de Aulicino acá
HOY en ADN Cultura

esto
que se ve
en verde
rené
patos volados I
cosas que no son importantes
Mi fracasito decía una cosa maomeno así:
Por los libros vergonzantes

Revolviendo usados en una librería de Avenida de Mayo, encuentro Cuando los hijos buenos hacen cosas malas de Katherine Levine. Me pongo a ojearlo enseguida: una obra fascinante por sólo tres pesos. Si las bibliotecas obligan a la convivencia de obras diversas, en el extremo de esta promiscuidad saludable siempre habrá un sector de libros que muchos consideran “vergonzantes”. No me voy a meter con los que son complicados ideológicamente. Algunos pueden esconder El alquimista, el tomo de algún famoso poeta revolucionario converso al oportunismo, las obras completas de alguna trágica poetisa o, yendo al prejuicio de género, cualquier título de autoayuda como éste. (No sé por qué Ludovica Squirru siempre tendrá más estatus que Horangel; y alguien me dice “¿por qué Horagel no tiene prestigio y el I-Ching sí? ¿Por el prólogo de Borges y la edición cara?”). De mi nuevo ejemplar usado puedo decir que tiene diálogos maravillosos y capítulos ridículos como Batalla de bikinis; Niños malos: cómo reconocerlos o el más simpático Elegancia satánica. Es un buen libro de consulta, que se mete con un tema de manera radical, imprevisiblemente humorístico. Sin ni siquiera recurrir al kitsch y al camp, obras como éstas resultan, simplemente, un hallazgo un poco raro.
Hallazgo de Arteca, vía Terra.
funes factory
3 narradoras argentinas
Jorge Polanco Salinas
Guido Arroyo Gonzalez
Elizabeth Neira
*
Valeria Tentoni
Clara Anich
Sonia Budassi
*
música a cargo de
Pandolfelli - Millán
presentador a cargo
Funes
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miércoles 20 febrero - 21 hs
CCPachamama
Pje. Argañarás 22
e / Estado de Israel y Pringles
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entrada gratis
ruso hit
Vivo como el cuco en el reloj,
No envidio a los pájaros del bosque.
Me dan cuerda y canto.
Semejante suerte
Sólo se desea
Al peor enemigo.
(Poemas Escogidos-Editorial Norma, 1998)
*Camina por diagonal norte, una chica le pregunta en perfecto castellano dónde queda la calle Florida. Se encuentra respondiendo en inglés y más tarde preguntándose por qué y más más tarde no encuentra ninguna explicación lógica ni de ningún tipo. Se toma el subte y unos murgueros bailan y cantan mal pero no piden nada a cambio.rueda de prensa con Julian Barnes
BBC: grabador digital
Ñ: grabador digital
Inrockuptibles: grabador digital
Buenos Aires Herald: grabador digital
La Nación: grabador digital
Revista 23: grabador digital
y del otro lado:
Página 12: Grabador de cassette analógico
La Razón:Grabador de cassette analógico
Perfil: Grabador de cassette analógico
Por acá planeamos una escapada lejos en subte para cumplir un día más, un paso más en esta hermosa búsqueda de hogar; no saben lo que se pierden aquellos.
Ah. Y en jueves lectura en el pacha obvio.
no pierda la compostura, señor
Una ex amiga usa la palabra "muppet" como insulto, una amiga actual usa la palabra "blogger"como insulto y está mucho más a tono con cierta gente bien y su graciosa jauría de patos volados.
¿Y si todas esas excusas de las revistas y suplementos culturales para tantos caracteres espantapájaros que te resuelven fácil la próxima edición terminaran en un post así?"vida paria" recorriendo "la burbuja inmobiliaria"
conozco los barrios de buenos aires como la profesía autocumplida o segunda parte de una historia que escribí, leyes de la oferta y la demanda, buscar casa es un trabajo extra. Digo trabajo en el sentido más reglado del término, horarios, cierto método, una disciplina y el jefe que vendría a ser el espécimen dueño/inmobiliaria, ante ellos hacer ese alarde y demostración pero a la vez mentir solvencia y negociar y regatear.Domingo a la tarde de no haber reservado nada después de haber perdido una reserva -las leyes de la oferta y la demanda en todos lados a veces de esa forma que pensás que ni hace falta pensarlo. Y vuelvo a trabajar en eso otro que tengo que escribir, los últimos días acá y la dispersión que termina por ganar y recreo chateando con amigo sobre las virtudes de una zona lejana para vivir, un departamento para ver mañana que quizá sí, y me tira el link con este poema de ¡Bukowski!
Aire y luz y tiempo y espacio.no, nene, si vas a crear
"sabes, yo tenia una familia, un trabajo, algo
siempre estaba
en el medio
pero ahora
vendi mi casa, encontre este
lugar, un estudio amplio, deberias ver el espacio y
la LUZ,
por primera vez en mi vida voy a tener un lugar
y el tiempo para
CREAR"
vas a crear trabajando
16 horas por dia en una mina de carbon
o
vas a crear en una piecita con 3 chicos
mientras estas
desocupado,
vas a crear aunque te falte parte de tu mente y de
tu cuerpo,
vas a crear ciego
mutilado
loco,
vas a crear con un gato trepando por tu
espalda mientras
la ciudad entera tiembla en terremotos, bombardeos,
inundaciones y fuego.
nene, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con esto
y no crean nada,
excepto quizas una vida mas larga para encontrar
nuevas excusas.


