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Con los copantes cronistas, gracias N. Mavrakis

Ayer salió en el Suple de Cultura de Tiempo Argentino esta nota en la que hablamos Dani Pasik linda e inteligente, Sebastián Hacher, Alejandro Soifer, Javier Sinai y yo. Aunque porque cuestiones de distancias no pude estar en la foto, publicaron "mis testimonios"  igual. Parece que tontería mi comentario, pero a veces en gráfica también es como en tele, "sin foto no hay texto". Asi que cope Mavrakis y sus respectivos editores.acá está:
Abajo la copié, con subrayado mío de las frases que me parecieron más chan, algunas, incluso, me hicieron reír. Son todos bravos eh. (como diría mi mamá no hay un muerto que se asuste del desgollado)

"Jóvenes cronistas"

Sonia Budassi, Daniela Pasik, Rodolfo Palacios, Alejandro Soifer, Sebastián Hacher y Javier Sinay hablan de un género en el que se cruzan periodismo y literatura y que casi no tiene espacio en diarios y revistas por lo que encuentra su lugar natural en el libro.

Las “cinco W” son una regla que usan los cronistas anglosajones para recordar lo que debe contar de inmediato un texto informativo: quién (who), qué (what), cuándo (when), dónde (where) y por qué (why). Hace unas semanas, el escritor y traductor Guillermo Piro hizo en su blog una broma sobre una sexta W: “La W de weather report, la previsión del tiempo. ¿No se dieron cuenta? Cuando el cronista argentino se calza la piel de Hemingway comienza siempre con la previsión del tiempo, al estilo: ‘Era una noche oscura y tempestuosa’.”
La observación tiene su gracia en la misma medida en que desnuda un síntoma común –la banalización de la experiencia bajo la forma del reporte climático, nuevo lugar común en medio de una proliferación cada vez mayor de crónicas y cronistas– en el interior de un género que, en nuestro país, resulta particularmente potente. Aunque no por eso la crónica, por momentos, parezca atrapada en una red sutil de ambigüedades.
América, narrada por sus propios descubridores, y la Argentina en particular, narrada por caminantes propios y extranjeros –desde Alonso Carrió de la Vandera en el siglo XVIII hasta los ingleses del XIX– hicieron de la crónica una práctica narrativa siempre legítima y vigente, sin demasiado que envidiar a íconos como Hunter S. Thompson o Ryszard Kapuscinski. Con casos paradigmáticos como el de Rodolfo Walsh, fundador casi al unísono con el estadounidense Truman Capote del non fiction, y un corpus de autores contemporáneos ya consagrados, como Martín Caparrós, Leila Guerriero, Josefina Licitra o Cristian Alarcón, la crónica continúa multiplicándose en libros, talleres y publicaciones especializadas. Sin embargo, como dispositivo narrativo “para contar el mundo”, la crónica también enfrenta nuevos desafíos.
¿Qué lugar real tiene hoy la crónica dentro de los medios? ¿Por qué, a pesar del éxito del género, casi no hay espacio intermedio de publicación entre los sitios web gratuitos y los libros financiados por las grandes editoriales? ¿Hasta qué punto las redes sociales en Internet redefinieron la urgencia de una experiencia subjetiva única? ¿Qué perspectivas hay más allá del circuito cerrado de los talleres de escritura donde se la practica y de las instituciones periodísticas donde se la premia y legitima?

La crónica debe ganarse su lugar en los medios por prepotencia”, dice el periodista y escritor Rodolfo Palacios, autor de El Ángel Negro (Aguilar, 2010), un trabajo sobre la vida del famoso asesino serial Carlos Robledo Puch. “Quizá algunos medios malinterpretan la crónica y la ven como un pasatiempo meramente literario. Eso es un error porque la crónica debe tener datos y es un género periodístico”, explica Palacios. “El desafío fue entrevistar a Robledo, investigar el caso, leer el expediente, hablar con los jueces, los familiares de víctimas y tratar de reconstruir la historia. Donde más presente está la crónica en el libro es en los ocho encuentros con Robledo en la cárcel y en mis viajes a Sierra Chica. Usé recursos de la ficción –aunque eso no quiere decir que en la historia hay datos inventados– para la construcción de escenas entrelazadas, diálogos, descripciones, sonidos, aromas y sensaciones”, cuenta Palacios.

Con respecto a los márgenes de publicación y circulación del género más allá de los libros, Sonia Budassi, autora de una investigación sobre la vida de las monjas, Mujeres de Dios (Sudamericana, 2008), y Apache, en busca de Carlos Tevez (Tamarisco, 2010), que reconstruye la vida del famoso futbolista a través de su propia persecución periodística, asigna un rol central a la idiosincrasia conservadora de los medios tradicionales. “Hay una tendencia a reiterar aquello de que los lectores no leen, y en general, a privilegiar los textos cortos, duros e informativos en revistas y diarios. Tal vez tenga que ver con cierta pereza intelectual que tienen quienes toman las decisiones en algunos medios: si la cosa marcha más o menos bien, mejor no asumir riesgos”, opina. En ese sentido, Budassi cree también que la crónica en sí misma a veces devela de manera autocrítica ciertas formas de hacer periodismo. “Quizá los autores de mi generación no se toman tan en serio a sí mismos en un sentido específico y se permiten salir del lugar del altar omnisciente habitual del periodismo, aunque tengan un acceso privilegiado a determinados territorios y personajes.”

“Creo que en los medios se les teme a los textos largos. Se teme que no sean leídos, como si la lógica del zapping televisivo se reprodujera sin diferencia en la gráfica”, opina Javier Sinay, periodista, ex productor televisivo y autor de Sangre Joven, matar y morir antes de la adultez (Tusquets, 2009), que recoge historias de jóvenes atravesados por la violencia y el crimen. “Cuando una crónica se hace bien, la diferencia de calidad es notable. Los editores de los pocos medios que publican crónicas lo saben y por eso no le temen: son conscientes de que vale la pena apoyar a un cronista para publicar un buen texto”, dice Sinay, destacando el rol que tienen algunas revistas que sí publican crónicas, como Rolling Stone, SH y Brando. “Después de sumergirse en busca de las fuentes, hay que escribir con cuidado porque se está contando una historia viva y, por otro lado, se está haciendo algo así como literatura. Y debe hacerse lo mejor que se pueda en ambos sentidos”, describe Sinay su propio trabajo sobre la delgada línea narrativa que exige la crónica.
Ese territorio que los medios suelen negar a la crónica tiene su correlato inverso en las editoriales. Y muchos cronistas escriben con la expectativa de ganar un espacio de publicación a partir de esa posibilidad. “Hay como una moda en el mundo editorial, pero no sé si tantos compradores o amantes del género. Un día te piden un libro de crónicas en una editorial grande o te compran una. Y entonces el libro, más allá de cómo le vaya después, te sirve para lucirte como periodista que investiga y escritor que narra bonito, pero todo sigue igual”, dice Daniela Pasik, autora de un viaje en primera persona al mundo de las cirugías estéticas, Hacerse (Grijalbo, 2010).

La crónica es un forma, si se quiere, de atacar el sistema desde adentro: las editoriales quieren editar investigaciones periodísticas, los cronistas tienen sueños literarios, la crónica dosifica cierta ficción bajo la apariencia de la verdad absoluta. Todos contentos”, sintetiza Alejandro Soifer, autor de Los Lubavitch en la Argentina (Sudamericana, 2010), una crónica sobre la historia y desarrollo de esa agrupación ortodoxa judía en el país. Por su lado, el periodista Sebastián Hacher, que acaba de terminar una larga investigación sobre La Salada, destaca el rol de la Web. “Hay un inmenso campo en blogs y sitios de Internet. Con la muerte de Néstor Kirchner, por ejemplo, la cantidad de crónicas que circuló por la Red fue tan grande como interesante”, cuenta.

¿Pero consideran los cronistas más jóvenes que ante ellos hay un mundo a ser contado muy distinto al que ya han contado sus sucesores? “La crónica, entendida como la entendían Walsh o Capote, es un género hermoso que permite la práctica mixturada del periodismo y la literatura. Realizado así, cualquier tema es interesante”, dice Pasik. Para Budassi, en cambio, los temas están siempre arraigados a una curiosidad personal. “Me interesan aquellos temas que me generen problemas, preguntas, algo que no termino de entender del todo, personajes a los que pueda quitarles el velo del lugar común y la estigmatización.” “No sé si hay tópicos que nos atraviesen como generación”, sugiere Sinay. Opinión que Palacios parece colocar en perspectiva: “Leo a los cronistas de esta generación, me fascina lo que hace Caparrós como cronista, pero también leo a los viejos exponentes del non fiction: Gay Talese, Tom Wolfe, Norman Mailer, Truman Capote, Joseph Mitchell. Con esto quiero decir que lo que ellos escribían sigue vigente. Se mantienen las motivaciones o la forma de encarar una crónica. Desde las tragedias griegas o shakespearianas, los grandes asuntos son los mismos”, dice. “En mis temas encontré una continuidad: hablar de sectores que fueron excluidos y que de una u otra forma terminaron por inventar un mundo nuevo. Me interesa contar esos mecanismos de creatividad popular, que son mucho más complejos y ricos de lo que parecen a simple vista. A veces el acercamiento de los periodistas a esos temas es desde la fascinación: se busca lo marginal o lo freak”, explica Hacher, cuyo primer acercamiento a la crónica fue con un análisis del culto del Gauchito Gil. “Los cronistas jóvenes tenemos cierta obligación de ir a buscar la pequeña gran historia que nos vaya construyendo un capital cultural que eventualmente nos permita dedicarnos a la vida del bon-vivant cronista estilo Caparrós: mezcla de vacaciones pagas por el mundo, jugosos adelantos editoriales y el nihilismo ilustrado”, agrega Soifer, más punzante.

Las limitaciones a la hora de publicar crónicas, por otro lado, hacen de muchos talleres especializados –como el de Cristian Alarcón, cuyo colectivo puede encontrarse en –una herramienta esencial para conocer en qué andan otros colegas. “En nuestro país no contamos con una educación formal en escritura como sí hay en universidades del mundo que hacen de la técnica una carrera en sí misma; en ese sentido, me parecen una opción siempre válida, aunque nunca hice un taller específico de crónica. No creo que sea un requisito indispensable para escribir”, dice Soifer. “Siempre es sana la confrontación con los pares y la lectura crítica, y puede darse en el marco de un taller pero también en una redacción o con otros escritores”, opina Budassi. “Está bueno tener compañeros para hacer ese viaje, y creo que los talleres a veces cumplen esa función”, agrega Hacher. “No creo que lo talleres sean un requisito obligatorio, pero son un buen punto de partida para escribir”, coincide Palacios, que en mayo publicará un nuevo libro de crónica policial y que el año pasado fue uno de los pocos privilegiados en participar de un seminario con el famoso cronista esadounidense John Lee Anderson.

Otros cronistas, en cambio, relativizan aun más la importancia de aquello que puede aprenderse en un taller. Y por eso ponen el acento en la importancia de cierta apuesta por el autodidactismo.

“Lo más importante es escribir y escribir, leer y leer, estar en la calle con los ojos abiertos y tratar de aprender de los editores y de los colegas”, dice Sinay, mientras que Pasik, finalmente, dispara: “Los talleres, en general, me parecen un poco ladris.”

Exploradores unipersonales de asesinos seriales, adictos a las cirugías o grupos religiosos; arqueólogos entre víctimas y victimarios de la violencia más joven y virulenta o en el corazón de un nuevo centro nacional de comercio off-shore; rastreadores de la vida profunda de monjas o estrellas internacionales del fútbol, uno de los factores ante los que la nueva generación de cronistas sí se enfrenta de manera inédita es a la saturación de narraciones que, como la tradicional crónica, tiene como centro una primera persona. De hecho, la vasta proliferación de voces que también apuestan a contar el mundo desde las redes sociales –en Facebook, Twitter, YouTube– muchas veces funciona con más instantaneidad –y a veces calidad– que los clásicos narradores de antaño. ¿La crónica ha cambiado desde que aproximarse “a la realidad” es mucho menos restrictivo que antes? En este nuevo contexto tecnológico, ¿es la “subjetividad” misma un privilegio en disputa?

“Si el cronista es alguien interesante, lo interesante de su crónica es su mirada. Y me importa menos ver a Robledo Puch filmado con un celular en YouTube, que la mirada de Palacios sobre ese personaje, por ejemplo. Por eso, la crónica, el libro o el diario en papel, no se van a ningún lado”, opina Pasik. “La velocidad de la información actual implica un grado de masticación mucho más grande. Twitter, blogs, videos, todos presentan pequeños fragmentos de información. Ver un twitt es comerse una pastilla: puede ser rica, pero no alimenta. Las crónicas son platos más elaborados. Requieren otros tiempos, otra forma de consumo”, coincide Soifer.

“La investigación y el tratar de ir a fondo con el objeto y sujeto del relato es algo imperativo al sentarte a escribir una crónica; en ese sentido, las redes sociales ayudan mucho porque suman fuentes, no veo una competencia sino una complementariedad”, explica por su lado Budassi. “Tengo la esperanza de que el avance de la tecnología –sobre todo las cámaras capaces de filmar y hacer fotos en alta definición– aporte nuevos formatos a la crónica”, dice Hacher, destacando emprendimientos digitales como Mediastorm.org y Elfaro.net. “La sobreabundancia de información torna todavía más importante la subjetividad del cronista. Por eso, debe organizar los datos con una voz diferente. La crónica es un producto con un valor agregado: la subjetividad que mira, que interpreta y que aporta”, opina Sinay. “En el caso de la aproximación a los hechos reales, la pregunta entonces es cómo contar lo que han visto millones de personas”, sintetiza Palacios. Y concluye con dos ejemplos casi inobjetables: “La crónica de Norman Mailer sobre la pelea Alí-Frazier en 1971 y la de Oriana Fallacci sobre la llegada del hombre a la Luna, demuestran que se puede crear un texto atractivo sobre un acontecimiento que vieron millones de personas. Lo importante, es cómo contarlo”.

Relato sobre las voces y los deseos

"Los capítulos de Apache se agrupan en estas dos líneas: en unos, el pulso narrativo y descriptivo de Sonia se encarga de dar cuenta de la complejidad de una zona del mundo futbolístico (en vísperas al Mundial, a pasos del “Fútbol para todos”): de cuáles son las reglas que hay que seguir para conseguir una entrevista desde un medio no televisivo y menor (“Los reporteros especializados dicen que él sólo da entrevistas “mano a mano” a sus amigos o cuando le conviene por la coyuntura. A medios grandes o revistas de fútbol.” (23)); de cómo acercarse a los jugadores y robarles algunas palabras; de qué modo deambular en los espacios que dividen a un estadio o un predio (“Un estadio habilita movimientos múltiples y realidades superpuestas, como un jardín que crece sobre un hormiguero gigante.” (19)); de qué palabras o promesas arrancar a los managers y representantes para avanzar en el camino al santo grial (“Se suponía que iban a permitir el ingreso a aquellos que hubieran acordado una entrevista pero, no será la primera vez, el departamento de Prensa cambió los planes a último momento.” (21)); de cómo codearse con ciertos colegas del otro mundo que retrata esta crónica, el mundo de la prensa (“El Tití Fernández está molesto, parece que había arreglado entrevistar a alguien ahí dentro y se le complica.”(41)). Los otros capítulos de Apache, además de reconstruir de forma heterogénea la historia biográfica de Carlitos, recuperan voces para reconstruir la figura de Carlos Tevez, y por eso Apache es también un relato coral que dice “un mito que incluye versiones contradictorias” 

todo lo que no estuvo acá

estuvo allá en ese blog impensado hace poco tiempo atrás...

Ahora tengo que hacer el último posteo y es un bardo mental.
"Los mundiales se derrumban" escribió en un artículo excelente Marcelo Gantman en la primer revista Soho. Los blogs mundialistas en otro sentido, también.

En este tiempo hubo links que no puse por temor a autoboming de más, la presentación de dos libros de mua, uno de cuentos, el otro el apache; de dos libros de Tamarisco de dos autores que admiro y melodramas y euforias y lecturas que no son todas para contar. Tengo una remera del Manchester City, la 32 de Tevez. Un Pijama del Machester City, chetor total. Me los regalaron.Tengo dos libros felices de una editorial cordobesa. Me los regalaron porque no aceptaron que los compre. Negocié intercambio. Viajaron estoicos para mí. Hace menos de un año viajé gracias a Editorial Recovecos a presentar allá Los domingos son para dormir y conocí a dos chicos que me preguntaban de Tamarisco, me contaban sus ganas, su literatura, un proyecto. En tan poco tiempo concretaron la odisea. Uno de ellos, Fabio Martínez ganó un Premio del Fondo Nacional de las Artes. Publicó un libro hermoso. La otra pata es Martin Maigua. La editorial es linda y se llama Editorial Nudista. No me dijeron el por qué del nombre. Es tarde y tengo que escribir el último post pero no acá. Estoy cansada y más básica que nunca.

Y si alguien quiere ser mi blogger ghost writer puedo seguir el juego. Pero sólo por un rato, y hasta por ahí nomás.

Daniel Riera, Cristian Alarcón, música arriba, muestra tremenda. El miércoles 30 venite



















en el blog de tamarisco Violeta dice así pero edita mejor:
Editorial Tamarisco presenta Apache. En busca de Carlos Tevez de Sonia Budassi, e inaugura su colección de no ficción.
Presentan: Cristian Alarcón y Daniel Riera.
El miercoles 30 de junio a las 19 hs. Centro Cultural Ricardo Rojas.
Corrientes 2038
Prometemos algo de vino y piolavago sonando en el ambiente.¡Los esperamos!

"Radiografía íntima y social", esta semana en revista 23! "Tevez es un personaje en busca de su autor"



















Charlamos con Diego Rojas sobre Apache. En busca de Carlos Tevez. Super linda editada y vendida en tapa de la Revista Vientitrés.


“Su manera de correr y luchar como un guerrero santiagueño con la pelota y, por otro lado, su manera de hablar me cautivaron muchísimo”, reconoce Budassi, que persiguió la entrevista, finalmente concedida, durante todo un año en los que usó los artilugios más literarios o detectivescos, según requiriera la situación."
(...)
No debería resultar extraño que Tevez provoque en una escritora el impulso por retratarlo. Bien podría ser que el jugador sea, además, un personaje en busca de un autor. ¿Qué características del jugador del pueblo seducen a una persona que trabaja con las palabras? “Tevez tiene una relación privilegiada con el significante: tiene una chispa que se aleja del guión del jugador políticamente correcto.
(...)
"Ser un jugador del pueblo no es sólo un mérito que se conquista a través del buen fútbol, sino que condensa una actitud y una percepción cultural en el imaginario social. “Tevez trabaja para ser el jugador del pueblo. Nada más fuerte que el poder del ídolo entre sus seguidores. Muchas veces, Carlitos invierte la relación y se pone en una posición sumisa ante sus fans, permite que lo agarren o manda un saludo a un sobrino del seguidor, que lo toma con una camarita. Pone un esfuerzo, una dedicación para ser ese ídolo popular.”
(...)

"La insoportable indignidad de ser periodista"

Por JOHN CARLIN. En El País.

Cualquier reportero, si es honesto, lo reconoce: el periodismo es un oficio indigno. Siempre esperando, siempre suplicando. Deberían incluir en todos los cursos de periodismo unas buenas sesiones de budismo zen, para que los jóvenes incautos que piensan meterse en este negocio adquieran las dosis necesarias de paciencia, filosofía, paz espiritual.

El problema es la entrevista, materia prima tan imprescindible para el reportero como el arroz para la paella, el balón para Leo Messi, el peluquero para David Beckham. Sin acceso a la gente indicada para determinada historia, no hay historia. Lo que hay es fracaso, fracaso que pude conducir al desempleo. Por eso lo primero que se requiere para ser reportero es persistencia, admirable virtud condenada siempre a rozar la humillación. Uno llama o envía un correo electrónico solicitando hablar con alguien. Puede ser el asistente del alcalde de un pueblo de 500 personas, o el gerente de marketing de una mediana empresa de tuberías, o un ministro, o un personaje mundialmente conocido. Lo normal es que no te contesten ni a la primera, ni a la cuarta o que, peor todavía, te digan: "Mañana le decimos algo". Llega mañana y no te han dicho nada. Al final coges el teléfono, llamas de nuevo y más de lo mismo. A veces, al final, te dicen que sí y la entrevista se hace; a veces acabas en nada.

El proceso es así. Pierdes el tiempo, te estresas, te desesperas, quieres matar a alguien, quieres matarte a ti mismo, te preguntas: "¿Por qué, por qué, por qué no le hice caso a mi mamá y me metí en un trabajo como Dios manda?".

Ahora, lo peor, lo peor con diferencia, es ser un periodista deportivo. O, para ser más exactos, un periodista cuyo trabajo incluye la necesidad de acceder a futbolistas de Primera. Conseguir una entrevista con un jefe de gobierno o con un líder guerrillero no es fácil, pero es un juego de niños comparado con el calvario de intentar conseguirla con un chaval de 20 años que es millonario gracias a su especial habilidad para patear una pelota.

A veces ocurre que, después del denigrante proceso que acabamos de describir, te la conceden. En tal caso es perfectamente posible que llegues al lugar indicado a la hora indicada (incluso después de coger un avión) y te digan: "Perdón, el futbolista ha cambiado de opinión. La haremos otro día". O que, como en el 90%, tengas que esperar una o dos horas más de lo previsto para tu audiencia con el pequeño rey (porque se demoró en la ducha, porque tenía que rematar el partido de PlayStation). Y entonces, al final, cuando por fin has conquistado la gloria de tenerle enfrente, con la grabadora rodando, te transmite sin ningún disimulo la sensación de que podría estar haciendo cosas mejores (otro duelo de titanes en la PlayStation, comprarse otro Ferrari, tocarse las narices en casa). Y después, después de tragarte tanta bilis, el terrible e inevitable desenlace es que no te ha dicho nada que sea remotamente noticia, que agregue una migaja a la suma del conocimiento humano. Como el caso del jugador del Barça que hace una semana nos dijo: "Necesitamos ganar los dos partidos finales para ganar la Liga", pedazo de banalidad que dio titulares (sí, sí, a esto hemos llegado) en prácticamente todos los diarios españoles.

Hay gratas excepciones. Hay jugadores que te tratan como un ser humano. Hay incluso algunos que te dicen algo que vale la pena. Como Benoit Assou-Ekotto, francés del Tottenham, que la semana pasada le dijo a un afortunadísimo periodista inglés que su principal lealtad no era a la camiseta de su club, sino al dinero. "¿Existe un jugador en el mundo", dijo, "que firma por un club y dice, 'Oh, adoro tu camiseta? Su camiseta es roja: ¡Me encanta!'. ¡Qué va! Lo primero de lo que habla es dinero".

Casos excepcionales como el de este heroico, honesto y suicida francés son los que te animan a seguir en la lucha, a mantener viva la llama de la esperanza. Pero al final muere, eso sí. Muere. Y en ese caso no le queda más remedio al reportero que huir a la relativa paz del paro, o cambiar de bando (tomarse la venganza contra la profesión de pasarse al equipo de comunicación de un club de fútbol) o, cuando el desgaste ya ha sido demasiado y la energía y la paciencia se han agotado, encontrar la salvación en la prejubilación periodística del escritor de columnas de opinión.

"Son todos unos hipócritas" (editando a Lamberti-Visitando Recovecos II))


2009. córdoba
El viernes estuve en una librería bonita, con libreras que entendían y leían y hablaban simpáticas.
David Voloj hizo una lectura fina de Los domingos son para dormir. Lo contradije en algo, ya no recuerdo en qué. Eso dio pie a hablar más ebulliciente, estuvo bueno. Carbonel preguntó cosas, sentado en el suelo. Sillones blancos, estanterías blancas.

Después fuimos a comer al lado. La pizzería con look ochentas. Una moza me dio una especie de estampita con una ilustración de Olmedo. Todavía la conservo, no se por qué quedó con los maquillajes; esas cosas que pasan cuando parás en un hotel y más tarde el objeto queda inmóvil, asociado a ese viaje, por mucho tiempo más.

Me contaron de la relación entre literatura y cuarteto: no existe, dijeron.

A la noche, en el auto de Ferreyra con Carbonel (David y la novia se tuvieron que ir temprano), fuimos de recorrida.
La Docta parecía una ciudad paralela, y el centro, los centros, los bares, la gente, un territorio para quedarse ahí, circulando, pero las voces de adentro, que hablaban de libros, autores, militancia, viajes desde otros lugares para llegar ahí, no dejaban escuchar los gritos de allá.
Cuando llegué al hotel, sonreí sola, por primera vez en muchos, muchos meses.

Son todos unos hipócritas (editando a Lamberti-Visitando Recovecos))

2009.
La señora de al lado dice que acá te sirven whisky, que ella viaja siempre, que los asientos son cómodos, que la azafata pobre, siempre encuentra a alguien curtiendo y es una falta de respeto, yo la otra vez vi una pareja y le fui a avisar. Habla mucho la señora, pero dice "perdón no te quiero interrumpir" porque es notable mi actitud sobreactuada de "quiero leer": Tengo enfrente de la cara, a la altura de los ojos -es incómodo, pero comunica bien la intención- la antología de "jóvenes narradores cordobeses".
(Yo sabía de la existencia de una empresa de omnibus evangelista que te lleva a Córdoba que pienso tomar la próxima vez que vaya. Ahora viajo porque me invitaron buena onda a presentar Los domingos son para dormir, allá)
-No, no quiero whisky, señora, gracias. Tómeselo usted si quiere, ningún problema- La señora ya hizo atestiguar a la azafata de que es cierto que ella misma fue quien denunció a la pareja que hacía la porquería en el primer asiento.


Yo nunca había ido a Córdoba y hacía cálculos de la distancia entre Bahía y esa ciudad. O como siempre, Bahía como referencia arrebesada con respecto a capital: "Córdoba queda más lejos que Bahía".

A Falco lo había leído, tuvo la generosidad de
editar El pelo de la Virgen en Los Simples de Tamarisco, o sea, que lo habíamos también editado y además de buen escritor me pareció un tipo genial.
A editores que respeto y admiro, como Alejo Carbonel (aunque él es entrerriano) y a Carlos Ferreyra, los conocía por sus catálogos -Alejo también escribe, había leído su poesía, antes editaba La Creciente, ahora Caballo Negro) y en un encuentro que organizó la editorial Recovecos acá)
Yo ya había leído la primera versión de El asesino de chanchos de Luciano Lamberti, algunos cuentos de David Voloj, y los de Pablo Natale, y me caían bien todos de haberlos leído; es buenísimo lo que hacen...ah, y a Cuqui (no encuentro la tapita de Kiki, super recomedable libro)también la había leído, me había encantado pero le había escrito antes de ir y ella no iba a estar ahí.

Y la señora antes de dormirse me advierte: "Tené cuidado con los cordobeses. Son todos unos hipócritas".
(continuará...)

Ah buenoooo, te copio la primera

Antonio Jiménez Morato nació en Madrid, es periodista y crítico literario y colabora en los suplementos culturales de El País, ABCD, Público, y en revistas como Quimera o Clarín. Dicta talleres y fue coordinador general de los Talleres de escritura Fuentetaja. Participó en el libro colectivo Escritura creativa: cuaderno de ideas y publicó el libro Cuestión de Sexo (Aguilar, 2009). Escribe en su blog vivirdelcuento.blogspot.com.

Y la primera de las 25 que responde es ésta

¿Cuál fue el último libro que leíste?

El último libro que he leído es Varadero y Habana maravillosa. Me pasó un ejemplar Constantino Bértolo, que había recibido dos (aprovecho para recomendar a todos los autores argentinos que le mandan ejemplares a Bértolo que envíen dos, así uno me toca a mí...) y que finalmente ha decidido publicarlo en España el año que viene. Lo estuve leyendo en un viaje, del que volví ayer, y me quedé fascinado. No alcanzo, es evidente, a leer muchas de las referencias políticas del libro, pero me parece que va más allá de una adaptación hispanoamericana o argentina de Ballard como sugiere la contra. No, va más allá, y por encima de todas esas cuestiones está la cantidad de cosas que te hace sentir Vanoli durante la lectura de estos relatos. Estoy muy, muy gratamente impresionado por el libro. Mi más sincera enhorabuena a su autor y a los editores. Tamarisco es pequeña, pero se deja notar.

ésta es la foto que envió, suponemos que la envió él, el crítico Antonio Gimenez Morato, al editor de las 25 preguntas y cualquiera diría que por la foto parece argentino pero las fotos son prejuicios argentinocentricosen la mayoría de los casos cuando no son for export que pretenden sofisticación lo que importa es lo de adentro

lo de adentro del libro, no?

oh, bueno, cuac

(desde acá gracias por leer)

vamos de nuevo, tamarisks



¿todavía no te fuiste de vacaciones?

VARADERO Y HABANA MARAVILLOSA.
Relatos de Hernán Vanoli.
Un libro muy lindo, y no es porque lo diga yo.

el sábado con la fresca

Ciclo de lecturas barriales (basado en la antología Escala 1:1)
Un recorrido literario por los barrios porteños
Este sábado 30 de enero a las 19.30 hs, en el Pabellón Argentino, montado especialmente para el año del Bicentenario en el parque 3 de Febrero (el Rosedal; Libertador al 3900, entre Oro y Godoy Cruz), autores de la antología Escala 1:1 (Entropía) leerán textos basados en un barrio a su elección, ya publicados y/o inéditos.

En esta ocasión, leen: Sonia Budassi (Villa Crespo), Violeta Gorodischer (Caballito) y Félix Bruzzone (Puerto Madero).

Coordina: Diego Erlan

yepez-link-cucurto-nancy fernandez batifondo en el desierto




Los libritos viajan en formato de objeto y los textos de ficción se leen por la web claro que sí, qué obviedad; Los domingos son para dormir llegó a las manos de generosa y grafómana lectora de las tierras de Verónica Castro y Daniel Sada.
La mejicana la chica, que por estos días, según vi, está participando en la Feria del Libro del Zocalo en Méjico ha leído en serie al mejicano Heriberto Yépez, a Washington Cucurto y al libro entrópico azul; también ha leído El Interpretador y cita un texto crítico de Nancy Fernández sobre literatura argentina contemporánea.
(...)
"Es un desafío a la "policía" que dice Nancy Fernández, a la “sanción lógica” que alude Domínguez y al “co-control” de Yépez; un desafío irónico, burlón… y no cínico. Es como decirle al lector (y al crítico, quien por supuesto también es lector) “soy esto, soy aquello, soy hombre y mujer, soy yo y soy tú, te asimilo, mira, mira… no puedes tocarme(te) o ¿sí?... ¡tócame(te)!” Washington lo hace por medio del baile, hace cumbia poética, Link apuesta por la cibernáutica, Budassi es quizá el mejor ejemplo de la escritura femenina contemporánea en América Latina (lo que he podido leer, insisto), apuesta por el doble discurso femenino, la periferia del discurso de las mujeres dentro del propio devenir léxico y pensamental, en hermosa primera persona, y tomando como disparo de salida los clichés atribuidos a un ser mujer en un contexto específico.

¡Dos días en Córdoba! (o en la vida literaria de)


Dos días en la vida de Córdoba literaria tendremos gracias a la generosidad y agite de la Editorial Recovecos. (con apoyo de su propia fundación "Acciones de bien")
Estaremos partiendo esta misma noche con una valija gigante que los cordobeses mirarán con recaudo, desconfianza y quizá temor especulando, por su tamaño, que voy con ganas y recursos como para instalarme.
Mas no, la valija contiene, sobre todo, libros. Y es aquí, en casos como éste, cuando comprobamos una vez más la promiscuidad de la edición independiente y de la lumpen: en la pesada valija conviven, no hay moral, libros de Entropía, de Tamarisco pero también casi que de La Funesiana.

La invitación fue así:
el viernes David Voloj (Autor del libro de cuentos "Letras modernas")
presentará Los domingos son para dormir

(el viernes 28 de agosto, a las 20hs. en "El Baúl" (Ayacucho 319, Córdoba, claro)



El sábado, tendré el honor de conversar con David Voloj nuevamente y con el escritor Pablo Natale, autor del celebrado libro de cuentos Un oso polar.

(si hacen click en ese último link (el que dice oso polar, sí) y van hacia el final de la página, verán que el desfachatado autor dice: "Quiero agradecer profundamente a: la joven y estúpida literatura cordobesa contemporánea" (...) para más luego agregar el nombre del prócer bahiense Emanuel Ginobili. El primer dato nos desconcierta, el último nos alegra. Preguntaremos sobre ambos y les contaré a quienes se queden en esta ciudad desquiciada.)
(sábado 29 de agosto, a las 19:45hs. en "Galileo" (Gauna 5700, Córdoba, claro)

(Yo pregunto por mail y por chat qué onda los escritores con el cuarteto y nadie sabe qué contestar.)

*los libros de tamarisco se consiguen en la librería del ciclista*
gracias en serio Recovecos y Entropía

HOY Plantá un Tamarisco en la Biblioteca

EDITORIAL TAMARISCO PRESENTA
MESAS PÚBLICAS EN LA BIBLIOTECA NACIONAL:

TRADICIONES EN LA EDICION INDEPENDIENTE
Viernes 7 de agosto, 18 horas (puntual)
Sala Augusto Cortázar de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502)
Mesa 1. Los pioneros. Historia y tradiciones en el mundo de la edición independiente: inicios, conformación de catálogos, panorama de los años anteriores. De la década del ‘60 a la actualidad.
Participan: Daniel Divinsky (ediciones de la Flor) Ada Korn ( Ada Korn editora) y Sergio S. Olguín (V de Vian)
Mesa 2. Revistas literarias, revistas culturales. La circulación alternativa. ¿Por qué iniciar una revista? ¿Cuáles resultaron paradigmáticas? Importancia de la revista para la formación de los escritores y para la crítica cultural.
Participan: Juan Terranova (Tres Galgos), Juan José Burzi (Los Asesinos Tímidos) y Hernan López Winne (Esperando a Godot).
Brindis y empanadas de cierre!
Auspicia: Fondo Nacional de las Artes.

cam on ju!

El jueves 14 de mayo a las 19 Tamarisco arranca la serie de presentaciones en CCMOCA de Cuatro editoriales independientes.
En MONTES DE OCA 189.

Editorial Tamarisco.
Leo Oyola (Oxidado -y una vastísima producción), Julián Urman (Ravonne), Sonia Budassi y Félix Bruzzone (editores de Tamarisco) debatirán sobre la construcción de la identidad literaria de nuevos autores en el contexto de la literatura argentina post 2001 y su marco político, tanto desde la visión del quehacer autoral como del desafío que esta construcción supone para una editorial independiente.

(Se atendrán más o menos al programa; se preguntarán qué hay que debatir)

En próximos encuentros: Entropía/Caja Negra y Adriana Hidalgo.

Los Mudos jipea Tamarisco ¡HOY!




DICE FUNES Y LO ESCUCHAMOS DE PIE POR FAVOR:


Recién llegado de Chile, les voy a pedir atención: presentamos una de las mejores editoriales de nuestra ciudad y todos los que están en Buenos Aires tienen la excelente oportunidad de estar presentes para conocer los títulos editados por los queridos amigos Hernán Vanoli, Sonia Budassi, Félix Bruzzone y Violeta Gorodischer.
Como siempre habrá sorteosComo siempre habrá sorpresasComo siempre habrá cerveza


¡Y como la otra vez habrá programa de radiocon nuevos juegos!


¡Sumate a esta movida loca donde el Evo muerde bocadoporque no lo mandamos al frente!-
miércoles 15 de abril21 horas - moreno 2320


Ce Ce ZAS


*si eres copadotraerás amigxsy reenviarás