Entrevista a Hebe Uhart



"Al escritor le conviene tener trato con todo tipo de gente"

El domingo salió la entrevista, creo que bastante más corta que esta. La etiqueto como chica de tapa porque estaría bueno leer una entrevista larguísima además de sus relatos bonitos.

Hay una parte de la charla que no llegué a desgrabar en que me habló de monos. Y dijo cosas muy interensantes.

-El viaje suele relacionarse con la épica, pero en casi todos los cuentos de "Turistas" no hay grandes peripecias; una probable excepeción es la historia de la paraguaya, Bernardina en la que se juega en un punto la supervivencia...
-Sí, porque el inmigrante viene de una situación más vulnerable, si emigra es por necesidad, al venir a otro país por ese motivo, todo resulta más difícil. No es un paseo.
-En el tratamiento de esas historias de inmigrantes, hay una mirada muy diferente, un discurso a contramano del de los medios, que en general estigmatizan...
-Hay que tener poco conocimiento de la cultura paraguaya y un margen de racismo para estigmatizar y decir que los paraguayos son únicamente productores de delitos, que es lo que muestran los medios, cuando son más las personas que son honestas y trabajadoras. Desde el periodismo se los trata de estigmatizar pero eso no es más que racismo. En lo personal, además, tengo afinidad con los paraguayos, me gusta el guaraní.
-En Bernardina hay giros en ese idioma...
-Sí, pero igual sé muy poco...pero se está enseñando en la facultad la lengua quechua, la mapuche y la guaraní. Algo que me parece muy bien porque solo había institutos de altos estudios como la Dante, o de inglés o francés y no había de lenguas indígenas a pesar de que hay tanta gente indígena acá. No me gusta decir "pueblos originarios", me parece un neologismo, un eufemismo. La palabra indígena me gusta más. O específicamente, quechuas, guaraníes, y así.
-En el libro se juega constantemente con la supuesta diferencia entre el turista y el viajero, pero al mismo tiempo se impugna la categoría...
-En realidad no hay distinción entre turistas y viajeros, al contrario, en el libro se quiere romper esa cosa que está en los programas de viajes de televisión que a veces veo, eso que supone que una cosa es el turista, al que lo llevan de la nariz, y otra cosa es el viajero, que vendría a ser una clase superior de observador, de investigador. Pero da la casualidad de que todos los viajeros, por más investigadores que sean, van a parar a la peatonal. Yo había consultado un libro en italiano, en el que está Sartre y Benjamin, y todos terminan hablando de la calle Toledo. O sea que toda esa cosa está hecha para la difusión; la idea de que "usted debe ser un viajero, un aventurero", pero son distinciones del periodismo televisivo. Es cierto que hay personas más aventureras que otras; yo, por ejemplo, a la India no iría como viajera suelta, me perdería en la multitud; iría para ser turista como todo el mundo.
-Los viajes de Turistas siempre implican partir con una serie de fantasías o prejuicios, y funcionan como relatos de iniciación. ¿desde donde parte usted antes de encarar un proyecto literario?
-No tengo fantasías. Algunos de esos cuentos surgen de un largo proceso de investigación. En el caso de Stephan en Buenos Aires y de la inmigrante paraguaya para tomarles el lenguaje. Me puse a leer a Roa Bastos primero, después compré diarios de Asunción del Paraguay, y traje a dos señoras paraguayas a trabajar conmigo. Una no me sirvió para eso porque estaba muy urbanizada. Pero fui viendo un poco como se componía el lenguaje. El castellano, incluso el de los diarios, tiene una impronta guaraní. No dicen la ladrona, dicen la roba-coches, sustantivos compuestos.
-Hay dos cuentos que pueden leerse como los extremos de una carrera literaria, que suponen mundos cercanos al suyo, como el de Revista literaria y Congreso, de su libro anterior, Del cielo a casa...
El segundo parte de mi experiencia en un viaje a un congreso de escritores. El otro no tanto. Nunca pertenecí a ningún grupo literario. El cuento Revista literaria me surgió de ver a esos chicos jovencitos, y verdes, de los suburbios, que escriben y siempre hay uno que lleva todo adelante y dice "yo tengo que hacer todo solo". Me pareció divertido pero nunca pertenecí a ninguna revista literaria ni a ningún grupo. Tengo un alumno que me decía que de más chico hizo una revista literaria y me contó cómo hacían, y que se hacía, como el personaje del cuento, una autoentrevista, se imaginaba lo que le iban a preguntar. Eso lo robé de él. Y despues esa idea de cuando uno tiene veinte años, de irse a una beca, a otro lado o a otro planeta, que se yo (se ríe). Yo no me hacía reportajes pero pensaba que daba charlas en francés, esas cosas juveniles.
-En los dos relatos ironiza sobre ciertas pretensiones de los escritores. ¿Qué cosas le molestan del medio literario?
-Me molesta algo propio de todos los medios, que es el internismo; esa tendencia a cohesionarse y considerarse un grupo aparte de todos los demás. Me molesta el cholulismo de llamar a un escritor por su nombre, como a Mujica Lainez decirle "Manucho". Escucháme, ¡Manucho le puede decir la familia pero no una persona que no tiene nada que ver! (se ríe). Después usar palabras como "creador". Es raro, ¿no? Decir de un escritor artesano sí...pero "¡creador!"... También me molestan los cuentos en los que ponen el nombre de otros escritores, como si fuera un guiño a unos pocos, cuando se piensa "estos cuatro o cinco me van a entender". Me molesta todo lo que sea internismo y todo lo que tiende a llegar a pocos. Pero tengo las relaciones normales que se puede tener con cualquier medio. Igual, al escritor le conviene tener trato con todo tipo de gente, de todos los sectores, porque si no no aprenden, porque todos los escritores han sido formados como vos. Pueden haber leído otra bibliografia pero más o menos son parecidos.

puro arrepentimiento

un amigo había escrito hace unos años un cuento llamado "puro arrepentimiento".
Cito.
La gente de la revista PMDQ (by Nicolás Hotchman, otro del interior, y sus amigos) me había invitado a participar de una suerte de cuestionario fijo y empecé a responder, me colgué y no lo mandé, cosa que no está mal porque ya está más que bien lo que publicaron, pero despues me mandan otro los del interpretador sobre un problema que me interesa pero contesto al tun tun mientras, justamente, trabajo y no, no hay que hacer las cosas así al tun tun, el resultado es pobre la mayoría de las veces, más en estas cosas, y bueno, la verdad no es tan importante tampoco, pero toda neurosis incluye la culpa cristiana y el arrepentirse y más cuando. Ya está.

Hoy hay los mudos y arrepentida de antemano porque no vamos a poder ir y encima lee Gómez, y sabemos no por adivinar si no porque conocemos el asunto porque asistimos contentos y tristes varias veces, que va a estar requetebien porque el ciclo se la banca. Encima Funes, militante editorial cruza de mohicano escritor y fundador de un colectivo de libros funesianos lo que bien podría ser un oxímoron, lleva nuestros libros Tamariscos para vender a precio promocional. Igual espero que mis compañeros vayan.

Mañana jueves, sí o sí, eso ya está decidido en la dinámica democrática interna lumpencita libresca, a las 19 hs vamos Félix Bruzzone y yo a la feria-entrevista de editoriales independientes en el corazón de la manzana de la Filosofía y de las Letras así con mayúsculas de Puan.



Veremos qué onda. Mientras, Leo Oyola presenta Hacé que la noche venga.
Qué pena no esiste la bilocación corporal. Pf.

potencia de islas vacias y maquinas apagadas


La redacción vacía o casi, todos se fueron levantando, pequeños grupos frente al ascensor, sacos y camperas traidos de percheros, el sonido baja y las luces tubo no, cuando te quedabas en penitencia después de hora en la escuela era un poco así pero más solo, parecía de noche y vos terminando el deber, no se puede calcular ese tiempo entre los bancos vacíos, las leyendas astutas en la mesa no conspiran a favor, acá es de noche de veras y el esqueleto periodistico de noche no tiene moral, la potencia de islas vacías y máquinas apagadas, todo lo que podría ser, te despedís de la gente de seguridad, el subte anda lento y va lleno sin ánimos ni lugar para que alguien se atreva a leer, bajás del subte, pensás que llegaste a un cierre más y cuando vas a cruzar dobla un auto, hacés amague torpe de volver y de cruzar, el tipo pasa o sea que no te deja pasar pero al mismo tiempo hace un gesto hiperbólico pidiendote disculpas, y ahí se interrumpe la paz cuando decís si de verdad el libro ese era tan así, el recuerdo de la última frase escrita y si no pensaste y escribiste todo lo que leíste y escribiste hoy como una volcánica exageración de la rutina.

un problema

el trabajo en la nueva edición del interpretador

(hay texto de uno de nuestros autores estrella de Tamarisco, Bruzzone; inevitable el propagandismo)

"Por momentos parece que todo es trabajo. El trabajo aliena pero también nos dignifica. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo trabajando. ¿Cómo trabajar? ¿De qué trabajar? ¿Por qué trabajar? Ese tiempo entregado nos suspende, quita el sentido a la tarea, desacomoda los engranajes del eje. Cuando el oficio se orienta hacia otro fin, separado de su ulterior producto, ocultándose en la forma en la que finalmente devendría, vamos perdiéndonos en la reproducción, en lo pedido, en aquello que se nos sustrae y no nos pertenece. Y así todo, hay trabajos y trabajos… Cuerpo y mente van cosidos, no hay modo de despegarlos, pero acumulamos suficiente cultura occidental como para despedirnos de esa unión y balancearnos en un vaivén que nos distrae: hacia arriba y hacia abajo. Jerarquizando vuelo aéreo contra fuerza terrena. Como si las manos no tocaran la máquina, como si el cerebro no moviera las piernas. " (...)

ese "best seller de calidad" anagrama

Escribí esta columnita sobre, diría la volanta de ocasión "Paul Auster y el cine" para la nota de Hernán Arias (no lo querían tanto a Auster) que salió el domingo en la tapa del Suplemento de Cultura de Perfil.
Escribir no te habilita a patear penales

En algunos casos, la doble ocupación de escritor y guionista demostraría cierta versatilidad, si se sigue el lugar común, la idea-fuerza simplificadora, de que la literatura se hace con palabras y el cine con imágenes. Desde el punto de vista de la producción, Jean Claude Carriere era realista en su ironía. El francés solía decir que –a diferencia de una novela– una vez que comienza un rodaje, el destino de un guión es siempre el tacho de basura.
Paul Auster escribió el guión de Smoke (Cigarros) –dirigida por Wayne Wang– y Blue in the face (Humos del vecino), codirigida entre él y Wang. Ambas se convirtieron pronto en objetos de culto. Pero a mitad de los 90 el autor redobló la apuesta: no sólo escribió el guión, sino que también dirigió -él solo- Lulu on the bridge, que en la Argentina se editó directamente en VHS con el poco seductor título de Heridas de amor. La historia gira en torno a un excéntrico doctor neoyorquino, a una chica linda y una piedra de mágicos atributos. El libro ofrece fotos de los protagonistas, Izzy –Harvey Keitel– y Celia Burns –Mira Sorvino– en el rodaje y un apéndice con entrevistas. En una, Auster afirma: "en el fondo, se trata de una misma cosa: de narrar una historia. Traté de emplear todas las herramientas de las que disponía para hacer lo mejor que pudiera: actores, cámara, luces, decorados (...). Hubo momentos en que pensé: la cámara es la tinta, los focos, signos de puntuación".
La analogía es poco feliz y esa confusión puede verse en el film; una película tediosa que por momentos recuerda, por sus recursos, historia y ciertos parlamentos, al cine de Eliseo Subiela. En un momento, la pareja protagónica (mientras Sorvino se desviste) tiene una conversación que incluye la pregunta: "¿Quién demonios eres?", y la respuesta: "Soy yo. Eso es lo que soy". Y luego: "¿Tienes alma?". La película no carece de pretensión intelectual y pseudometafísica; hay autorreferencialidad y reflexiones sobre el lenguaje del cine y la creación. El Auster director afirma que es una película "complicada"; admite que hay tantos hilos que recorren la historia que "para cuando llegas al final, están tan enmarañados unos con otros (...). Pero lo más importante es que se trata de una historia muy emotiva, una historia de sentimientos profundos y poderosos". Auster hace referencia a una "estructura onírica de los hechos" que mueve la narración; narración que deja ver a un escritor de novelas demasiado ambicioso, quizá también demasiado desesperado por triunfar, además, en la industria del cine.
Leyendo en el subte Made in China, de Federico Falco*, la percepción entusiasmada de que es un libro a contramano de la época. El subte frena de golpe un instante y sigue. Voy parada pero no me caigo; solo ahí veo, enfrente, sentado, un chico desgreñado que lee El discurso del método, en edición de bolsillo. No alcanzo a llegar a ninguna conclusión.
*Ediciones recovecos.

La mirada del ciervo

Autor: Fernando Monacelli. Mondadori, $36

una versión de esta reseña se publicó en el Suplemento de Cultura de Perfil. cada vez que posteo una reseña me dan ganas de escribirla toda toda de nuevo. ponele que esta parece un poco "lavada" en algunas partes, no sé. mientras tanto sumo archivo para vivir de los que viven de la furia domesticada del arrepentimiento.


Como en la obra de Gustavo Ferreyra, los personajes de La mirada del ciervo, de Fernando Monacelli (1966), se mueven en terreno inestable, en ámbitos opresivos, luchando por alcanzar cierto dominio, o al menos una comprensión, que se resiste y se vuelve brumosa, sofocante. La sólida contrucción de climas agobiantes son generados, al mismo tiempo, por la subjetividad del narrador y protagonista, y por acontecimientos que se muestran en su oscuro avance. Lejos de los contextos urbanos con los que trabaja Ferreyra y la mayoría de sus contemporáneos, Monacelli establece una realidad de bordes fantasmales, en un pueblo del sur de Buenos Aires, entre los montes de la pampa con pumas y jabalíes al acecho o, a la inversa, que se convierten – como ciertos personajes- en presas de caza. En las salidas al monte con Ibarbia, se contruye una amistad basada en la confianza de los secretos compartidos que termina dando forma a una intriga plena de suspenso, por momentos policial y por otros, de corte psicológico, casi existencial. El conflicto interior se desata ante la muerte del padre y esa herida no parece tener una cura definitiva para el protagonista, cuyo estigma de algun modo continúa en su propio hijo y también en Sofía, su mujer, uno de los personajes más interesantes. "Si, a pesar de todo, ella logró darse una vida feliz fue por su manera de encarar el mundo, ¿cómo discutirle que pensar mucho en algo hace que ocurra?". Historia sobre la paternidad, el matrimonio, el pasado como un peso que lleva al autoboicot, La mirada... es una narración de indagación múltiple que incluye, como uno de sus ejes transversales, la aceptación o no de la rutina permanente, tan verosímil como misteriosa, del pueblo. La lógica de los habitantes se revela, en un momento, como un acuerdo tácito para mantener una "duda inofensiva" con respecto a los rumores sobre cada vecino. "Un pacto por el cual cada uno se comprometía a comentar las cosas más horribles del otro por detrás, pero siempre en el plano del cuento de pueblo, a cambio de que el resto hiciera lo mismo". El mayor logro del autor es la indagación a fondo en cada vértice, en cada posibilidad, en cada clima, y también en cada rincón de sus personajes, creando un mundo en el que el lector queda tan atrapado como sus protagonistas. La paranoia, la obsesión y el miedo tienen un trasfondo tan social y político como personal; la percepción se ajusta a una bruma cada vez más densa que acerca y aleja lo real, un universo nuevo y pregnante, alucinado. Interesante opera prima, la Mirada... genera, cuanto menos expectativa, con respecto a la próxima obra del autor.

sobre la tiranía como una forma del complejo de inferioridad




"Me mandan un mail preguntándome en qué veo que Fontevecchia sufra un complejo de inferioridad. La respuesta larga está llena de ejemplos divertidos y siniestros al mismo tiempo. La respuesta breve sigue este razonamiento. Fontevecchia no dialoga con ninguno de sus empleados. A veces, crea la ficción del diálogo para manipularlos, para dejarlos tranquilos o porque está de buen humor. En su empresa, desde el gerente hasta el último diseñador tendría, hipotéticamente, que responder a sus órdenes y respetar todas sus decisiones. Lejos de ser el intelectual y comunicador que él mismo dice ser, Fontevecchia se recluye y se impone, no discute, ni da explicaciones y ni entra en diálogo con nadie. Un tipo seguro de sí mismo no tendría ningún problema en intercambiar puntos de vista, aceptar críticas y eventualmente perder una discusión. Pero el liderazgo de Fontevecchia no funciona así. Por eso en Perfil se paga muy bien la obsecuencia. En el dominical del que fui parte los puestos jerárquicos estaban ocupados, generalmente, por tipos que sabían decir que sí antes que por profesionales responsables y eficientes. En algunos casos, con mucha sorpresa para mí, las dos cualidades se daban en una sola persona. Este esquema se repetía en las otras áreas de la empresa. Los que trabajaron ahí lo saben. Los que todavía trabajan, también".


si gustan difundir...

Más de trescientas firmas avalan nuestro reclamo*


(Las negritas son mías)

La Asamblea de Trabajadores de Perfil repudia enérgicamente los aprietes de que fueron objeto varios compañeros de la editorial por firmar o estar dispuestos a firmar el petitorio de reclamo de aumento salarial ante el deterioro de nuestros ingresos, que ya de por sí eran magros. Asimismo, denunciamos las amenazas de despido por parte de la dirección de la empresa hacia compañeros editores dispuestos a acompañar el reclamo, que en una clara actitud antisindical y antidemocrática, violan todos los derechos civiles y laborales de los trabajadores.
La asamblea realizada ayer resolvió hacer pública esta denuncia sobre el clima de persecución gremial que se vive en Perfil informando al gremio de prensa y colegas de todas las empresas periodísticas. De la misma forma, se resolvió difundir nuestro reclamo salarial para que sea conocido por todos y volver a convocarnos en asamblea para evaluar las acciones desarrolladas y resolver los pasos a seguir en función de nuestro pedido.
Ante el aumento impuesto por la empresa de dos cuotas de 5% sobre los salarios de diciembre de 2007, a cobrar en octubre y diciembre de 2008, y otra de 5% sobre los de diciembre de 2008, a cobrar en febrero de 2009 (que en los hechos sólo cubriría el descuento salarial que vamos a sufrir al hacerse remunerativo los $ 450), la Asamblea reafirma su reclamo de 30% de aumento (con respecto al sueldo actual), con un mínimo de $ 800.
(...)

*Comunicado de la Comisión Gremial Interna y de la Asamblea de los trabajadores de Diario Perfil y Editorial Perfil.

resistencia en la línea d


El subte repleto como anunció el lánguido cartel verde de Línea D con demoras, la distancia que tenés cuando estás en el pogo de un recital, el movimiento colectivo que no domina nadie pero cada tanto una piña, alguien claustrofóbico o individualista desesperado por llegar a ese asiento que la embarazada acaba de dejar y tratar de no sumarse al patetismo revanchista del pasajero e imaginar desiertos patagónicos para que el apretuje sea más leve, una mochila engancha mi cartera y todo así peleado, la cabeza para arriba como en los recitales para respirar mejor, y justo ahí ves, sobre el rincón del vagón, que por encima de la baranda de más arriba una mano -no se ve ni el cuerpo ni la cara- sostiene un libro abierto; como imagen de la resistencia resulta demasiado lineal y pienso en los redactores de cultura lque encerrados leen en la redacción entre la entrevista a Moria, el teléfono, los gritos y las charlas con el comisario tal y como no me concentro en el viento patagónico ni en el paisaje campestre, intento leer el título pero no puedo, entonces la tapa cuadriculada blanca y negra de Tusquets me hace inventar que el pasajero mano en alto tiene abierto un libro de Kundera, pesadísimo.

Charlas con editores 03

Parte de la charla con Miguel Angel Petrecca, editor del sello de poesía Gog y Magog, que quedó afuera de la nota de tapa publicada en el Suplemento de Cultura de Perfil de Buenos Aires.


Sobre el nacimiento del proyecto

La editorial surgió o se empezó a gestar en el 2002, por un lado, como una iniciativa de un grupo de poetas jóvenes con libros inéditos y decididos a emprender su edición de manera autónoma; por otro lado, más allá del aspecto mero aspecto de publicación autogestionada del material propio, se proponía (se propone) intervenir en la escena poética incluyendo, desde el principio, libros de otros poetas jóvenes “afines”. El contexto económico fue el de la devaluación, es decir, el de un proceso de sustitución de importaciones de cartulinas y papel.


Sobre a la relación con las librerías entonces, y al día de hoy.

Empezamos distribuyendo nosotros mismos muy a pulmón, de manera muy precaria e intermitente, pero al poco tiempo, por suerte, confluimos en un proyecto de distribución pensado para editoriales independientes (Voy a salir…) que permitió ampliar bastante el número de librerías a las que llegamos. Las librerías más chicas, sin embargo, siguen siendo el núcleo de nuestro circuito de distribución, es donde con más probabilidad se produce una compra de un libro nuestro. La visibilidad en las librerías más grandes, en cambio, es un problema. Digamos, es un problema me parece que no lo sufren solamente editoriales chicas como la nuestra; las librerías no dan abasto, sus empleados a veces no saben lo que tienen (muchas veces un libro figura en computadora pero su ubicación física es una incógnita), y un libro como los nuestros, en general, en las grandes librerías, tiende a pasar desapercibido o a perderse como un flaneur en la multitud. como que el mayor problema del libro hoy es la superpoblación.


Por dónde pasa, si es que la hay, la competencia con sellos más grandes.

Creo que la competencia más fuerte, justamente, es esa competencia por el espacio y la visibilidad en las librerías, con las que una editorial chica tiene un poder de negociación infinitamente menor o casi nulo.



Sobre si están conformes con el rol del estado en política editorial.


Lo que se le suele pedir al estado son subsidios. Subsidios hay. Por ejemplo, hay líneas de subsidios que vienen de las gestiones anteriores de la ciudad y que por suerte tuvieron continuidad en esta gestión. Podría haber más, seguro. Pero no sé si pasa por los subsidios la cosa, es decir, por subsidiar la oferta destinada a una minoría, una minoría compuesta de no más de 1000 lectores, por permitir, según reza el argumento llorón tan conocido, que “el estado haga posible la publicación de libros que de otra manera, sin su ayuda, no se publicarían, porque el mercado, etc…”. Pasa por generar un horizonte de substentatibilidad de la actividad editorial que sólo puede provenir, por un lado, de la ampliación de la masa de lectores (lectores puros, no solamente lectores-escritores), bueno, y por otro lado, obviamente, porque cambie la relación precio del libro-salario.

En relación con esto último del precio: que el estado exija también: por ejemplo, que le diga a la editorial: bueno, yo te subsidio, pero al mismo tiempo te pongo un precio máximo. no sé, tal vez es una boludez.

Otra cosa que el estado podría hacer es intervenir en el tema del precio del papel, que aparentemente es un oligopolio; impedir, limitar o regular los aumentos en el precio del papel digitados por un par de industrias que dominan el mercado.

En qué etapa por decirlo así, "economico financiera" están. Si se autosolventan, de dónde surgen los fondos, si este están en crecimiento...


Ventas, algún subsidio y el aporte de los autores. Hay un lento crecimiento, más allá de altibajos.

Sobre EDINAR.

No formamos parte de EDINAR. De todas formas, pero es una reflexión que me surge al ver algunas de las editoriales que participan de ese proyecto, y pensando en el concepto de editorial “chica” o de editorial “independiente”, nosotros no sé bien qué haríamos ahí. Para nosotros, y para varias editoriales de poesía como nosotros, muchas de las editoriales de EDINAR son “grandes” (1), son emporios, en comparación con nosotros, digo, sus problemas tal vez pasen más por cómo viajar a tal feria en tal lugar mientras que nosotros estamos con problemas más básicos de supervivencia. Por otro lado, sobre el concepto de “editorial independiente”, nosotros no somos una editorial independiente, sino todo lo contrario: somos una editorial recontra dependiente, dependiente del valor del peso, del precio del papel, de la política de subsidios, o sea, mucho más dependientes que una editorial grande, etc…(2) Sobre el concecpto de editorial “chica” diría algo parecido: qué es una editorial chica?

(1)Es como lo de la Federación Agraria, que supuestamente representa a los productores medianos y chicos, pero bueno, si los de la FA son chicos los del MOCASE no sé qué son.

(2)Bueno, el término "independiente" me cae mal, lo que acabo de decir probablemente es una pelotudez, o en todo caso un mal chiste, copiado inconscientemente de este otro que le escuché decir a un cómico cordobés (imaginatelo con acento cordobés):

- Che, ¿sabés que vivo en un barrio privado?

- ¿En serio?!!!, ¿no me digas?

- Sí, privado de agua, privado de luz, privado de…

Cuac.

puede pasar

Te quedás leyendo y tomando notas hasta tarde, dándole vueltas al asunto, pensando por dónde va la cosa, tomándole cariño al tema en cuestión, te dormís con frases que te parecen geniales , el pájaro carpintero de la narración, el punto justo de la obsesividad, al día siguiente despertador despierta, te levantás temprano, café con leche y tostadas, despertás la compu, porque no la apagaste porque sabías que temprano que, está nublado y cálido, abrís la ventana, pensás las horas que te quedan hasta el cierre y de repente te das cuenta de que, pese a todo el relojito, el libro, el empuje y las ideas, no tenes nada de nada de ganas de escribir.

realizing


Este viernes 29 de agosto en El Patio Arrabalero (Paraguay 5150) 20 horas presentación de 76 de Félix Bruzzone.(Ed. Tamarisco)
Presenta: Damián Ríos.
Los editores bancarán al autor.

respondering

"Gracias a todos, pueden servirse unas copas de vino"

wandering

¿qué puede decir un editor en la presentación de un libro?
¿qué hay que decir de las genealogías, los afectos y los mecanismos de?

presentación estelar


Primer número. En BA, ya lo dije en el blog de Tamarisco, tengo revistas que me dio Gerónimo para vender. Una revista con reseñas, entrevistas y relatos + 3 plaquetas 3 de poesía bahiense desbarajustan el mercado subterraneo editorial y son casi un regalo a cinco pesos cinco.


"el orgullo"



charlas con editores 02-Paula Pampín-Corregidor

Algunas cosas que me contó Paula Pampín de Corregidor que quedaron afuera de esa nota.
Sobre el surgimiento de la editorial
La editorial surgió como un desafío a comienzos de la difícil década del setenta. Entonces, Manuel Pampín, creador de Corregidor, no solamente distribuía una gran cantidad de sellos editoriales del exterior desde hacía ya varios años, fundamentalmente españoles, sino que inauguraba Premier, la primera cadena de librerías de la ciudad. Esta situación facilitó los inicios de la editorial ya que en ese momento el fenómeno de la lectura era realmente singular. Continuaban los efectos editoriales del "boom" de la literatura latinoamericana y se vendían grandes tiradas de libros. Una importante "camada" de escritores se publica por primera vez: Osvaldo Soriano, Luis Gusmán, Marcelo Pichón Rivière y Leónidas Lamborghini, entre otros. Junto a estas publicaciones se encaró la edición de las obras completas de autores como Marco Denevi, Macedonio Fernández, Enrique Anderson Imbert, Enrique Molina, Olga Orozco, etc.

Sobre la relación con las librerías entonces, y al día de hoy...
En el momento que surgió la editorial, la relación con las librerías era mucho más personalizada. El vínculo con los vendedores era directo y estos se encontraban capacitados y contaban con larga trayectoria en el gremio. La diferencia fundamental radicaba en que las ventas eran en firme: los libreros elegían los libros y los compraban. Por lo tanto, las pautas de comercialización para el editor eran más seguras porque permitían conocer de antemano, por ejemplo, cuántos libros se podían vender de determinada novedad. En la actualidad, el material se acepta en las librerías prácticamente sólo a través de una consignación. La atención es más despersonalizada y en la mayoría de los casos, fundamentalmente en las grandes cadenas, el librero es suplantado por una computadora. El vínculo entre el lector y el librero resulta, por lo tanto, mucho más impersonal. Otro tema a tener en cuenta aquí es el de los espacios en las librerías que son absorbidos por los grandes grupos editoriales lo que dificulta la exposición y difusión del material independiente.

Sobre las dificultades de distinto tipo a la hora de editar...
Una gran dificultad a tener en cuenta en este sentido es la escasa posibilidad de difusión que poseen los libros y al estrecho vínculo existente entre la prensa y los grandes grupos. Por otra parte, hay para las editoriales más pequeñas una falta de acceso a créditos que permitan un mayor desarrollo a largo plazo. Si sumamos esto al elevado costo del papel (el insumo más importante en nuestra cadena de producción) incluso por sobre el precio dólar, el panorama se complica. Pero la competencia no existe en la calidad del material. Los pequeños y medianos editores suelen escoger importantes obras para sus catálogos que no caben en los fondos de editoriales internacionales. El mercado del editor independiente es más cautivo y sus publicaciones se basan en la bibliodiversidad. Muchas de estas editoriales independientes trabajan sobre "nichos" de mercado pequeños, por ende poco rentables, que les permiten subsistir y en los que ningún grupo arriesgaría invertir. Por ejemplo, Corregidor se ha dedicado a la difusión de las diferentes expresiones culturales de Argentina y Latinoamérica –el tango como expresión de la ciudad es una de ellas-. Si no fuera por la existencia de estas editoriales, muchos autores no llegarían a ser nunca publicados por no representar un "negocio" seguro.

Si hubo en la historia de la editorial algún cambio en la conformación de su catalogo, promovido por el contexto económico
Inicialmente Corregidor publicó una camada de autores noveles argentinos y una importante colección de clásicos de la literatura universal todavía vigente. En ese momento, la editorial se dedicó especialmente a la compra de derechos y a las traducciones. La calidad literaria de estas traducciones es reconocida en el ámbito editorial. Entre los traductores figuran Eduardo Stilman, Rodolfo Modern, Alberto Girri, etc. Pasados los años, la editorial fue diversificando su temática, para incorporar así destacadas colecciones de cine, teatro, arte, tango, ensayo, política, poesía, narrativa, etc. En la actualidad, continuamos la ampliación de las colecciones con algunas nuevas que, con pocos años de existencia, ya han ocupado un lugar preponderante en el mercado (por ejemplo, Vereda Brasil, Letras al Sur del Río Bravo, Nueva Crítica Hispanoamericana, Los Fundamentales del Teatro Argentino, etc.) y nos encontramos comprando derechos, aunque no sea el momento propicio para ello. Incorporamos en los últimos meses autores como Virgilio Piñera, Ferreira Gullar, Bermardo Carvalho y Brina Svit.

Sobre el rol del estado en política editorial. Si les parecería deseable contar con otro tipo de apoyo (en este momento, por ejemplo, hay un proyecto de ley para crear un Instituto Nacional del Libro).
El estado no tiene actualmente una política editorial que apoye y difunda la edición nacional, como sí la tienen otros países. Sin embargo, no creemos en los roles activos de un estado interventor sino en un estado que colabore con políticas más amplias como el fomento de la lectura u otorgamiento de créditos blandos que favorezcan a la edición nacional. Se le podría sumar a esto una política amplia de difusión -apoyo de traducciones de libros argentinos en el exterior, colaboración para fomentar la presencia de Argentina en las ferias internacionales, etc.-.

En qué etapa por decirlo así, "económico financiera" están. Si se autosolventan, de dónde surgen los fondos, si este están en crecimiento, en una meseta, etc.
Cumpliendo cuatro décadas nos sostenemos y avanzamos paulatinamente dentro de las posibilidades que otorga el mercado, aún así publicamos una gran cantidad de novedades por año y continuamos ampliando nuestras colecciones e incorporando nuevos autores a nuestro catálogo.

Cuál es, en su opinión, el aporte de EDINAR.
Formamos parte de EDINAR ya que nos permite encontrarnos con problemáticas comunes que, junto a otros colegas, pueden solucionarse más fácilmente. Esto sucede, por ejemplo, con la participación en stands de ferias internacionales. Así lo hicimos, en La Habana, Santo Domingo y Madrid ya que los costos de los mismos y el personal para su atención se reducen de este modo notablemente. Otro beneficio del trabajo en equipo es que permite relacionarnos de manera colectiva con instituciones nacionales y extranjeras, para facilitar de este modo el diálogo y las posteriores posibilidades. El intercambio de información profesional y las discusiones planteadas sobre temas de interés común es otra cuestión a tener en cuenta. EDINAR es, sin embargo, un proyecto que recién comienza su marcha y que esperamos que adquiera la relevancia que merece en un futuro cercano.

Un ejercicio

Patricio Erb sobre el libro de cuentos de Bruzzone

"Un ejercicio divertido (involuntario en muchos de nosotros) es comenzar a leer un libro sin saber absolutamente nada del autor. Que las letras te metan no sólo por los caminos de la historia, sino que además te permitan imaginar quién es el dueño de esas palabras que se van incorporando a uno.
76 (Editoral Tamarisco), de Félix Bruzzone, especialmente invita a este juego..."

derecho a réplica




aclaremos las vacas, viejo, que también está el petiso que saca pecho y le da para adelante con todo.
Cuando canta y cuando corre en toda su petisa dimensión.

charlas con editores 01-Balaguer-Bajo la luna

Esto quedo afuera de ésta nota sobre editoriales independientes. Acá, parte de la charla con Miguel Balaguer del sello Bajo la luna. Un poco desprolijo, a causa del frecuente caos laboral. Sabrán disculpar.

Cómo surgió la editorial, y el contexto económico que la hizo posible (tengo entendido que Bajo la Luna nació en los 90 pero se relanzó en 2002)

La editorial fue fundada a principios de los 90 y durante una década fue llevada adelante bastante informalmente. En 2002, Valentina Rebasa y yo, nos hicimos cargo de la dirección editorial y reformulamos el catálogo. En ese momento leímos cierta oportunidad para desarrollar un proyecto que poco a poco se transformara en una alternativa argentina o sudamericana a las colecciones españolas de poesía, sobre todo en traducciones. Además, nos interesaba el desafío de ser una editorial de poesía que buscara insertarse en el mercado y trabajar profesionalmente sin cobrar las ediciones y apostando a crear un mercado lector que permitiera el sostenimiento del sello. En esa primera etapa la sustitución de importaciones (es decir, esta cuestión de ser una alternativa a las ediciones españolas que estaban a precios imposibles) y la posibilidad de empezar a exportar libros por las ventajas que nos proporcionaban los bajos costos nos permitieron sostener el proyecto.Más tarde, ampliamos la propuesta editorial incorporando una colección de narrativa, que, al igual que la de poesía incluye autores argentinos, latinoamericanos y traducciones.

Cuáles son las dificultades al día de hoy para poder competir, si sienten que compiten, o convivir, con las grandes.

Las editoriales grandes, antes y ahora, se han disfrazado de cualquier cosa. El objetivo, en definitiva, es que cierre la planilla excel de las utilidades. No importa demasiado con qué. En los últimos años llegaron a poner en la calle hasta 50 novedades por mes. Entre estas novedades hay libros de autoayuda, divulgación, testimonios de jovenes-anoréxicas-en-desgracia, libros de “cuentos” de chicos malos de la radio, consejos de moda y maquillaje y, a veces, y hasta podríamos pensar que por error, literatura, algo de ensayo y ciencias duras. Es difícil pensar que una editorial independiente o chica “compite” contra eso. Más bien buscamos presentar alguna alternativa o alguna propuesta diferente. Por supuesto que el riesgo de dar visibilidad a autores o proyectos marginales o alternativos es que sean descubiertos y fagocitados por las editoriales más grandes, pero también, y gracias actividad de varias editoriales independientes en los últimos años, hay muchos autores que prefieren mantenerse en estas editoriales por diversas razones como por ejemplo no ver los libros saldados a los 6 meses, conseguir una proyección más allá de Argentina, o la calidad, visibilidad, cuidado de las ediciones y el trato mucho más personal entre autores y editores. Nos gusta llamar a estos autores “autores independientes”.Con respecto a la competitividad en la producción de los libros, sí, la inflación es un problema que se está volviendo grave. Se ha perdido competitividad, de la misma manera que se ha perdido en todas las ramas de la industria. Se vuelve difícil trabajar en una coyuntura como ésta. Los precios se emparejaron mucho con los de los libros importados dificultando la exportación, que empieza a restringirse en número y a acotarse a títulos muy puntuales, cuando antes era bastante más posible exportar casi catálogos completos.

Sobre si están conformes con el rol del estado en politica editorial.(en este momento, por ejemplo, hay un proyecto de ley para crear un Instituto Nacional del Libro)

Me interesa el rol del estado en política cultural, que es más amplia que la política editorial. El estado argentino tiene una deuda fundamental con el sector editorial que es la sanción de una ley del libro. Todos los países de hispanoamericanos que desarrollan una industria del libro fuerte cuentan con la ley: España, México y Colombia tienen leyes del libro que permiten desarrollar proyectos editoriales de mediano plazo amparados en legislaciones. Nosotros no contamos con esa ley porque luego de aprobarse en el Congreso, fueron observados algunos artículos en el Ministerio de Economía, fue posteriormente vetada por el presidente y nunca llegó a reglamentarse. El caso del Instituto del Libro, también es consecuencia de la ausencia de una ley del Libro. El proyecto del instituto es una especie de “placebo industrialista” que supliría, en una parte ínfima, a la ley. Es un proyecto parcial, completamente ambiguo en su redacción, muy basado en la ley del instituto de cine, –cuando las realidades del libro y del cine son completamente diferentes–, y que no trabaja sobre cuestiones imprescindibles como la promoción de la lectura o del capital simbólico, porque se ocupa de la recaudación de un impuesto o de la desgravación del IVA del papel. El mayor problema que hay desde el estado es la incapacidad de entender, por parte de muchos secretarios ejecutivos o legisladores, pero también de parte de muchos de los actores del sector editorial, qué es un libro. En la mayoría de los proyectos de ley se trata al libro como una cantidad de papel manchado con tinta forrado con tapas cuando, en mi opinión, debería ser pensado como el mejor instrumento desarrollado hasta hoy para la fijación y transmisión de conocimiento. Su materialidad ha mutado desde el manuscrito hasta el libro electrónico, pero su esencia sigue siendo la misma: ser un objeto capaz de fijar pensamiento, de materializar y difundir una idea. Es uso material del lenguaje. Pongo un ejemplo, a mi modo de ver irritante, de cómo se piensa desde el estado argentino en materia de política cultural: cuando se invita a Argentina a la feria del libro de Frankfurt (la más importante del mundo), el secretario de Cultura y el representante de la cancillería hablaron, en el anuncio del proyecto en la feria del libro de Buenos Aires, de hacer un envío que “represente a la cultura argentina en general”: mostrar productos regionales, hacer degustaciones de vinos argentinos, llevar bailarines de tango, invitar a futbolistas (o deportistas que son la imagen de la “cultura argentina” en el exterior), etc. Y no me molesta porque yo sea reaccionario o “antipopular”, me molesta porque me parece el ejemplo perfecto de lo retrógrado, es prácticamente medieval, una cultura pre-imprenta (ojo, incluso muy anterior a la cultura de los medios de comunicación de masas o internet) en la que todo debe ser comunicado oralmente o presentado a través de actos en vivo. La Feria de Frankfurt es una oportunidad excepcional para entender que la industria editorial es un mecanismo de difusión de la cultura más efectivo que el evento puntual o que el show mediático, que no se agota en una hora, que puede dar una serie de beneficios (incluso económicos) de largo plazo. Si, por ejemplo, se aprovechara la ocasión de la feria para anunciar un programa de apoyo a la traducción de autores argentinos a otras lenguas (programas que existen en casi todos los países que cuentan con ley del libro), seguramente podríamos vender derechos de traducción de autores argentinos (no me refiero exclusivamente a literatura pura y dura, sino también a divulgación, periodismo, ciencia, arte y un largo etcétera) y dar a conocer de manera más perdurable, trascendente y extensiva, tanto en sentido temporal como espacial, aspectos de la cultura argentina que seguramente, y por mera propiedad transitiva, involucrarán el fútbol, el tango, los vinos y cualquier otra cuestión que nos represente. Repito, no digo esto por reaccionario o jodido, lo digo porque creo que con este tipo de estrategia se trabajaría con mejores resultados sobre el campo específico de la industria editorial, promoviendo autores, editoriales, libros y una dirección cultural definida en el lugar donde corresponde hacerlo.
Ha habido en la historia de la editorial algún cambio en la conformación de su catalogo, promovido por el contexto (hay momentos en que comprar derechos es más accesible, etc.)

Pensamos el catálogo del sello como “aporte” y no como “intervención” en el campo cultural. En ese sentido, tratamos de mantener la dirección del catálogo más allá del contexto económico, armamos colecciones en las que convivan autores argentinos y latinoamericanos con traducciones que amplíen la visión o la perspectiva del “campo”. Casi siempre, la compra de derechos y la traducción son costos altos para asumir, pero siempre los consideramos imprescindibles. En general, tratamos de nivelar o compensar las oscilaciones locales con las posibilidades de proyección hacia otros mercados de lengua castellana.
En qué etapa por decirlo así, "economico financiera" están. Si se autosolventan, de dónde surgen los fondos, si este están en crecimiento, en una meseta, etc.
Este año cumplimos cinco años a cargo de la editorial. Inicialmente el proyecto apuntaba a autosolventarse llegado este punto, y de alguna manera el objetivo está alcanzado. Digo “de alguna manera” porque nos sostenemos con una estructura que ni siquiera califica como mínima, es ínfima: somos dos personas a cargo de casi todo (lectura, selección, edición, producción, prensa) y una tercera que acaba de incorporarse al equipo para trabajar la comercialización, que desde este mes, y luego de casi cinco años de delegarla en un distribuidor tradicional, decidimos manejar por nuestra cuenta. Esa estructura de tres personas se mantiene con el producto de la editorial. Por lo demás, para poder llevar adelante proyectos un poco más ambiciosos buscamos subsidios o apoyos.
Sobre el aporte de EDINAR.
Encontrarse para pensar, compartir información, plantear ideas, discutir objetivos de conjunto y, en el mejor de los casos, resolver problemas comunes siempre es bueno. EDINAR fue –y de alguna manera sigue siendo– un espacio de intercambio y relación productivo para nosotros. Me parece que el principal aporte de EDINAR es esa materialización de un espacio de discusión con un sentido de identidad. Los espacios gremiales tradicionales –como la Cámara Argentina del Libro, de la que formamos parte, que agrupa a editores medianos y pequeños y la CAP Cámara Argentina de Publicaciones, que agrupa a las grandes y multinacionales– incluyen proyectos muy disímiles, y a veces es difícil tratar problemas específicos en ese entorno gremial.

mail desde Santiago del Estero


"Querida Sonia, como estas, sabrás que no tengo acceso al Perfil, y me sucedió una cosa curiosísima, mandado a comprar mariscos al mercado, la hoja con que lo envuelven es una hoja de cultura de Perfil (podía haber tenido peores destinos). Y justo vi tu nota de (...)"

Incardona, Bruzzone y la selección nacional

Toda la semana corriendo con una nota como la empleada del mes (no sólo de esta noble empresa periodísitca si no, por otras cosas, de ese pequeñísimo sellito editorial) y ayer terminado el asunto me pasan el último libro de cuentos, Mafia rusa, de Daniel Link, que lei en el subte y me quedaron en la cabeza un par de escenas de Yo fui pobre, cuánta identificación ahí, debería copiar una parte, o la del cuento de insoportable narrador, que tiene a Cucurto como chofer y un ego transepidérmico, guionista que viaja por el mundo y se cree fatal –estoy siendo casi literal. Antes de eso y del cierre fuimos a la presentación de Villa Celina de Incardona y era un momento feliz; alegría sin nostalgia como dijo alguien. Apenas ahora se me va la niebla pegajosa del monte y del pueblo de La mirada del ciervo de Fernando Monacelli, que terminé la semana pasada. Empieza a haber un poco de ligereza, de luz de persiana entreabierta.
Llegaron las galeras para corregir del "oh, libro de crónicas; ese género tan respetado", una vez me metí con eso y me trataron tipo "la pudriste, con la crónica según tal no se jode", una situación hermosa, yo como siempre observé y callé, pero al planteo rebuscado no lo entendí.
Pero lo que motiva mis días es, claro que sí, no esta literatura de subte, de PDFs, de pequeños sellos, de Incardona de Bruzzone, y la pertenencia al borde del chauvinismo de tal a tal lugar ni los próximos cuentos que estoy empezando a escribir, si no qué comeré mañana, y en especial, el próximo partido, de basquet pero también de fútbol, de la selección nacional.

Padre e hijo

"Conversando con un vampiro me enteré/que tenía los dientes/afilados de preocupación/él es ejecutivo/y la organización de su comunidad volátil le exige tanto/que no puede dormir tranquilo", dice uno de los poemas del libro El sicópata, reunido en Versos para despejar la mente. El enorme volumen, editado por la Editorial Municipal de Rosario, incluye los tres primeros libros publicados por Francisco Gandolfo, cuya foto ilustra alegremente la tapa. Si la crítica especializada ya ha valorado –y seguirá analizando– el lugar de la poesía del cordobés, podemos, desde este lugar, detenernos en la primera parte del libro. Sin llamarse prólogo lo es, y al mismo tiempo funciona como una suerte de estudio preliminar. Se titula El regocijo de las musas, está firmado por el también poeta y crítico Daniel García Helder, y es una excelente apertura al volumen.
No sólo se nos acerca la obra desde sus fuentes hasta sus proyecciones o su lugar en "la renovación literaria y cultural rosarina de los 70", por ejemplo, sino que, a través de múltiples citas de Francisco pero también de su hijo Elvio, muestra el costado humano, las peripecias cotidianas, las escenas domésticas, la relación filial.
Así sabemos que una vez ganó un premio con un libro de poemas que dejó voluntariamente inédito, lo que le sirvió para poder comprarse un lavarropas en cuotas; que escribía a la noche, después de haber terminado su trabajo en la imprenta, y una vez que sus hijos se hubieran dormido, y que a veces caminaba para poder mantenerse despierto. En épocas de mucho trabajo, cuando no tenía tanto tiempo para leer, era su hijo Elvio quién le señalaba los libros "que valían la pena"; más tarde fundarían juntos la revista literaria el lagrimal trifulca. La relación padre e hijo está impregnada de un gran sentido del humor. En un momento, Elvio se encontró "con lo que los traductores españoles denominarían ‘un espectáculo dantesco’". Su padre estaba destruyendo manuscritos. Elvio trata de detenerlo, y el padre le dice que tomara cualquier hoja y leyera. " ‘Siringa de los céfiros alados’-leí. ‘¿Ves?’, me dijo, con una sonrisa casi diabólica. Empecé a romper carpetas y hojas".


Publicado en la columnita de LA BIBLIOTECA IDEAL del Suplemento de cultura de Perfil. Y a pesar de la etiqueta no es precisamente una reseña.

más libros más imágenes

maravillosa feria para ver buenísimas fotosen libros. Yo voy a ver las de Lorena Fernandez Nuñez, a ver si todas son bonitas así.

Entrevista a Vitagliano

más posteadora de entrevistas que entrevistadora posta.
cuac.
¿final del día en la redacción?
Acá una versión de la entrevista que se publicó en Cultura de Perfil la semana pasada. Hay un nuevo sello editorial que saca una nueva novela de Vitagliano. La versión prolija no es del todo esta.
"Leer es un acto de confianza"

Info de copete:El sello Eterna Cadencia acaba de debutar con el lanzamiento de "Cuarteto para autos viejos", nueva novela de Miguel Vitagliano, que es no sólo un libro sobre el amor, si no de los intentos por controlar el mundo que nos rodea. El novelista habla, en esta entrevista, de su concepción literaria, y de la novela como una manera de romper "las posibilidades de cálculo, ofreciendo nuevas posiblidades más que el cálculo y la medida" y lograr una y del intento de escribir una "épica de la frustración".

"Soy de esos autores que investiga mucho; me divierto, la paso bien", dice el escritor Miguel Vitagliano en una primera aproximación –claramente llena de entusiasmo- a su último libro, Cuarteto para autos viejos. Profesor de teoría literaria, celebrado ensayista y autor de varias novelas - como Posdata para las flores, Vuelo triunfal, Golpe de aire y La educación de los sentidos, entre otras- Vitagliano desestima la idea de que Cuarteto represente un quiebre en su obra, aunque sí reconoce un "momento distinto". Vuelo triunfal, estaba ambientada en la década del 50; La educación de los sentidos, incluía una historia del Japón mientras que en esta última enlaza cuatro historias en el Buenos Aires actual. "En aquellas novelas no había una mirada histórica sino, una mirada que parte de la invisibilidad de lo cotidiano, de las cosas que van sucediendo". Su última novela conserva, entonces, esa perspectiva. "Me interesaba jugar con distintas voces para que creen un tono, dos femeninas que funcionan como si fueran dos instrumentos de cuerda, que tienen un timbre particular y dos voces masculinas que funcionan de otro modo".
-Recién hablabas de investigación, ¿en qué sentido la aplicás a la literatura?
-Para mí escribir una novela no es tratar algo que conozco si no lanzarme hacia algo que está ahí por descubrir. Por lo tanto no escribo novelas sobre lo que manejo si no sobre lo que ignoro. Esto es lo que me impulsa a meterme en el mundo de esa novela e ir aproximándome de distintas maneras que no tienen que ver sólo con la estructura misma. Al lanzarme sobre cosas que desconozco hay cuestiones como en este caso, las matemáticas, porque hay un personaje que es aficionado de los cálculos en las que tengo que meterme. Traté de hacerme a la voz y al modo de ver de ese personaje, y así con cada uno para descubrir el timbre, eso único de cada uno de ellos. Investigar es meterme en ese universo rodeado de pequeñas cosas.
-La novela está en tercera persona, pero en la mitad aparece un "creo", que tiene un impacto bastante fuerte...
-Los lectores del manuscrito me decían, ‘¿acá se te escapó?’ (se ríe) Es la mostración de que toda tercera persona es una primera. Y esa palabra tiene tanto que ver con la creencia como con la creación.
-En la contratapa se hace referencia a que es un libro sobre el amor, pero otro gran problema que plantea es el de tener el del control. Cada personaje quiere ejercer control sobre lo que lo rodea; cada uno a su manera.
-Cuando uno cree que controla algo, no lo controla. En ese sentido, esos personajes y si se quiere el protagonista, que es taxista, el hombre que hace las casitas, que recorre la novela anonimo, y tan anónimo que por momentos sólo aparece como referencia de otros personajes, cree que controla las cosas. El resto también, y la novela va jugando con esa fantasía del control a partir de lo que aparece como casualidad y la no casualidad. Las cosas que a mí me gustaba pensar como autor es que, ahí donde el lector pueda esperar la casualidad, la casualidad no ocurre, y al revés. Los personajes inventan cosas que los otros van a leer como casualidad.
-Hay momentos claros en los que la novela trabaja, sutilemente, carcomiendo las expectativas del lector...
-En las cuatro partes aparecen timbres diferentes y la novela va jugando acerca de las conexiones que hay entre estos personajes, y ahí juega otra vez la casualidad y la no casualidad. Creo que el arte está más vinculado al no control. Vivimos en una época, en una sociedad, donde todo parece estar controlado, segmentado, parcializado, todo es medible. Generalmente, mis personajes siempre tienen esa ilusión de que controlan, pero mis novelas no. En todas mis novelas aparecen -quizá en esta más- personajes que van midiendo lo que hacen o no hacen y la realidad se les escapa. Cuarteto... tiene que ver con una épica de la frustración. Hay un autor clásico de la teoría literaria que decía que las novelas cuentan la historia de personajes que están buscando algo y que al final esos personajes no llegan a conseguir lo que buscan y que esa frustración del personaje es el éxito del novelista. Eso me interesa. Pensar que una novela se presente de esa manera, rompiendo las posibilidades de cálculo, ofreciendo nuevas posiblidades más que el cálculo y la medida. Y en el caso de Cuarteto una de las cosas que a mí me atrajo como desafío técnico, formal, es que pudiera ser épica en ese sentido pero que tuviera altas dosis de concentración.
-En un momento dijiste que te interesaban las novelas que hablaban...
Pienso el hablar y el decir. El decir tiene el peso de lo afirmable, de lo meditable; otra vez, del control. Tiene que ver con aquel que profiere un discurso y siente que es algo que él controla. El hablar es aquello que se lanza sin ser dicho. Aquello que está dando vueltas por allí y no termina de afirmarse con la autoridad. La novela tiene más que ver con el hablar no por la oralidad, sino porque quizá es un discruso opuesto al cientifico. El hablar es indeciso, vacilante. Es el que tienen los individuos que siempre piensan que dicen cuando hablan y sin embargo hablan por debajo de lo que dicen. Creo que esto de trabajar las novelas con la invisibilidad de las cosas, está ligado con el hablar. Es lo que se ve en la fotografía cuando se mira lo que está fuera del centro, ese detalle menor; eso es lo hablado frente a lo dicho. Me interesa no registrar ese hablar; si no poder interpelarlo.
Fuera de contexto (fragmentos sueltos de la desgrabación):
"
-Si tuviera que hablar de un libro de la literatura argentina hablaría de un libro de poesía, la Masmedula de Girondo.

-La lectura es un acto de confianza. Y vivimos en una sociedad que ha cambiado ese valor por el de la conveniencia.
-En un punto, en el trabajo de lanzarse a escribir una novela, me meto en ese mundo y lo interesante para mí es que voy trabajando con un solo personaje, sino con una pulverización en lo que me interesa es encontrar y confrontar para tal vez formularme nuevas preguntas en la que la literatura que uno escribe o la que leo tiene una forma, algo de lo que se juega ahí del orden del conocimiento. Pero es un conociimiento que no tiene contacto con el mundo. No es un conocimiento que se pueda mostrar. Y en la escritura de la novela pasa eso, en esas distintas voces, ofrecen perspectivas diferentes para mirar las cosas pero no se pueden pensar en términos de conveniencia. Reivindico que la novela es mucho más que un género, es una forma de mirar que puede atravesar distintos generos, y hasta un modo de contruir eso que llamamos literatura. Cuando uno piensa en una novela, necesariamente tiene que ser despareja por más tersura que el novelista quiera adjudicarle, es una, como diría Bajtín, una de las formas artísticas que trabaja con el no arte para hacer arte. En el Siglo XX, está bastante extendido a las otras artes, pero en la novela es algo muy fuerte el trabajo con aquello que no es arte, que está dejado de lado, lo que el discurso social ha dejado caer comod desprestigiado. Es fascinante el trabajo en donde uno va tanteando ese tipo de cosas.

Entrevista a Pedro Mairal

"Yo era un bicho de otro lugar"

(se publicó una versión hace un par de meses en el suplemento de Cultura de Perfil)
Información de copete: Autor de cuentos, poemas y novelas como la celebrada El año del desierto, el debut de Mairal como ganador del Premio Clarín en 1998 fue el que le dio una fama inusual. A poco de publicar Salvatierra (Emecé), novela en la que vuelve a los paisajes entrerrianos, habla del peso de ser un "joven escritor sudamericano" y de la necesidad de recuperar "el silencio de la escritura" después de las repercusiones de Una noche con Sabrina Love. "La poesía me sirvió como un lugar en el que sabía adonde estaba parado", confiesa, mientras asume que Ramón Paz, lo ayuda a escapar de "la información de solapa".


"La voz del narrador no es nada moderna, en ningún momento pongo ninguna cercanía con algo generacional como los blogs. No podía haber un narrador cool. Era un tipo que cuenta esa historia con el padre y tiene alrededor de 50 años en Gualeguay", dice Pedro Mairal sobre el protagonista de Salvatierra, su última novela, con la que vuelve al catálogo de uno de "los grandes sellos". Sus textos, desde los Pornosonetos -que firma como Ramón Paz-, a la novela El año del desierto, forman parte, para lectores diversos, de lo más interesante de la narrativa argentina contemporánea. Y motivan a leer, al mismo tiempo, la manera en que el autor continuó escribiendo y publicando luego de su resonante debut como ganador de la primera edición del Premio Clarín-Alfaguara en 1998 por Una noche con Sabrina Love.
-Hay una idea recurrente, en la que cuadra Salvatierra, de que tu literatura se mueve dentro de las formas clásicas.
-Tengo una cosa clásica personal. Me acuerdo de esa discusión Tabarovsky-Martínez, yo la simplifiqué en vanguardia y tradición. Es una pelea que cada uno tiene que batallar solo. Vos tenés una especie de tradición literaria, cosas que considerás literatura con mayúsculas, que tiene que ver con tus primeros deseos, con la manera en que pensas en qué es escribir bien. Después se empieza a colar tu propia voz, la manera en que encontrás las cosas nuevas, las de tu época. Estás todo el tiempo con un peso histórico y con otra cosa que estás tratando de actualizar, que es tu lenguaje. La peleo mucho solo y no creo que esa tensión se resuelva nunca. Tengo una cosa muy fuerte con Cortázar, García Marquez, Borges también.
-¿Y poetas?
-Con Neruda, Vallejo, e incluso Juan L Ortiz. Gianuzzi me sirvió para la segunda cosa, para cuando empecé a escribir más como yo. Descubrí a un poeta que hablaba de la experiencia urbana. Yo tenía un estilo muy lírico, escribiendo sobre los ciclos naturales, era medio nerudiano (se ríe). Y después me casé, empecé a trabajar, a pagar impuestos y el lirismo se me fue al carajo. Ese imaginario no me servía más para escribir. Entonces me dije, ¿cómo hago? Si no adapto la escritura a lo que me pasa no me sirve más escribir, no me digo, no me narro...
-Solés decir que también lees a gente de tu edad.
-Empecé a hacerlo más a fines de los 90. Nunca fui de la generación de los 90. Si bien yo iba a leer al Rojas en la época en que leían Cucurto y Llach, yo no era de esa generación. Tenía un estilo más clásico. Confieso (se ríe) que tengo algunos poemas que escribí a los 20 años en los que hablaba de tú. O sea que era totalmente anacrónico, era un bicho de otro lugar. Y empezar a leer a gente de mi edad como Washington Cucurto, Santiago Llach, Fabián Casas, o Martín Gambarotta me cambió mucho. Cada historia y cada cuento te implica replantearte todo eso. Por supuesto que es algo que no viene tan concientemente.
-¿Y cuál es tu temor cuando viene ese planteo?
-Está la cuestión de la elección léxica. Leo a gente de mi edad para ver qué dice:¿ auto o coche?¿traje de baño?¿malla?¿cara?¿rostro?
-También está el peligro de que ciertas palabras envejezcan.
-Claro, vos te hiciste el modernito y ponés que hablan de los blogs, del mouse y por ahí dentro de cinco años eso es una antigüedad. Algo de eso pasó con mi cuento Hoy temprano.
-Cuando ganaste el premio Clarín tuviste mucha exposición. ¿Cuál es la parte negativa de eso?
-La mayoría de las cosas que pasaron con el premio fueron buenas. Que suene tu nombre, que hoy en día si un taxista te pregunta qué hacés, le digo que escribo. Y cuando me preguntan qué, les digo Una noche con Sabrina Love y se dan vuelta y te miran como "oh, vos escribiste eso".
Es por la película también. Que un libro tuyo esté como en el disco rígido de la gente es buenísimo. Después, la parte mala...pensá que ese año había 800 escritores que se presentaron al premios; son 800 tipos que clavan chinches en mi foto. El ambiente de la gente que escribe es chiquito. Además un premio vinculado a un multimedio genera también guerras de medios, gente que está atenta a "a ver a quién premia este diario". Después de haber publicado un libro de poemas que había leído un grupo de amigos pero nada más, me vi en medio de un fuego cruzado.
-Además era un salto de género
- Sabrina tampoco cuadraba desde la perspectiva de "la gran novela latinoamericana", porque era un cuento largo, eso puede decepcionar, aunque para mí está bien. Después, aparecer en dos tapas de suplemento seguido, a los 28 años, y yo parecía de 17...supongo que a mucha gente le habrá molestado eso (se ríe). Lo que hice fue bajar la persiana un poco. Me puse a escribir poesía y una especie de falsos diarios personales, ideas chiquitas que no le mostraba a nadie. Hasta el 2005 no volví a publicar una novela. Necesité ese tiempo también para recuperar ese silencio interior, el silencio de escritura. Te hace mucho ruido lo otro, sobre todo si sos muy joven. Ahora me puedo bancar un poco de exposición, con todo lo que me implica de vanidad y todo; el auto googleo te puede quitar tiempo también. Pero a esa edad te sacude mucho. Y más si entre los comentarios buenos viene uno que te destroza, pero que tiene que ver con una guerra que te trasciende; que te está pegando a vos pero a todo lo que te rodea también. Entonces la poesía me sirvió como un lugar en el que sabía adonde estaba parado.
-¿Y ese fuego cruzado del que hablabas?
-También existen las capillas y las camarillas en poesía, es cierto. Pero son todos igual de pobres en número de lectores. Nadie espera nada más a que salga su librito, que en todo caso salga alguna reseña en algún lado.
-En la caricatura del poeta versus el narrador, el poeta aparece como más prejuicioso con respecto a la supuesta sencillez de cierta narrativa.
-Sí, a los poetas más puros la narrativa les parecía una vulgaridad; a los que son tan excelsos con el lenguaje. Pero la poesía actual abandonó un poco eso. A mí me interesan los poetas que se pusieron a escribir narrativa como Casas y Cucurto. Ojalá esa especie de frontera tan marcada entre poetas y narradores se esté desdibujando. De hecho a mí me lo preguntan como si fuera una ambigüedad sexual, ‘¡¿Qué sos poeta o narrador?!’¡Quieren que te definas! (se ríe)
-Decís que no sos programático para escribir, pero sí parece que pensaste una política de publicación.
-De tener un libro de poemas, pasar a Alfaguara e incluso a Anagrama, fue una cosa que me excedió totalmente. Me quedaba grande ese traje, esa es la verdad. No digo que sea grande para ese libro, pero la figura del tipo que va a seguir publicando a los 28 años...además no sabía bien qué significaba eso, es decir...no tenía libros escritos...El hecho de pensar ‘estas líneas que estoy escribiendo van a salir en una edición de Anagrama’ me paralizaba; también pensar que lo que estaba haciendo era un libro. Ya tenía mi primer libro en la editorial en la que todos quieren estar y necesité bajarme de eso, no podía escribir desde ahí, ni para eso. Hubo como un crecimiento casi botánico; tuve que volver a mis poemitas, sin que el diminutivo sea peyorativo; trabajar textos cortos, ir creciendo con mi escritura de a poco. Así que publiqué el libro de cuentos, y después la novela la llevé a Interzona y la estuve trabajando mucho con el editor, Damián Ríos. Era una editorial con mucho prestigio pero más chica, y yo sabía que iba a estar con un seguimiento más personal. De a poquito fui contruyendo otro tipo de relación, más coherente entre lo que yo escribía y el mundo editorial. Si no, era una especie de cosa que quedaba como en el cosmos, allá arriba que no sabía bien cómo era. Y ahora estoy publicando en Emecé, es como que vuelvo a los grandes sellos, pero fue todo un camino.

***
Ramón Paz en contra del joven escritor sudamericano
"No me saco con vos la calentura/sino la soledad querida mía/el frío en la intemperie de este día/el hielo de nacer a la cordura", se lee en un poema de Ramón Paz, que publicó sus Pornosonetos por Editorial Vox y Eloísa Cartonera, aunque también pueden leerse en la web. "Empecé a escribir con varios seudónimos. De alguna forma eso funcionó durante un tiempo para escribir con más libertad. Los seudónimos se van revelando de a poquito. De todas formas siento que eso lo escribió Ramón Paz (se ríe). Uno se va metiendo en el personaje, lo mismo me pasa con otros seudónimos que uso en internet. Podés escaparte de lo que yo llamo información de solapa. ‘Pedro Mairal nació en tal año y publicó...’. Eso a veces te pesa. Esa especie de figura de joven escritor sudamericano...¿cómo haces para escribir con eso encima? Más que para te den un poco más de bola, no sirve para nada. Pero a la hora de escribir, solo, si pienso en "joven escritor latinoamericano", cierro la computadora y me voy a tomar una cerveza. Los seudónimos son una manera de salirme de eso y de escribir con más soltura. Incluso capaz que las cosas que escribo con seudónimo queden y el resto no. No importa igual".

recibo vía mail; hay más info acá: http://periodistascolaboradores.blogspot.com/

"¡PERIODISTAS DEL MUNDO, UNÍOS!


¿Por qué en los últimos diez años las redacciones periodísticas, pero también las productoras de tele y radio, han reducido su flota a su casi mínima expresión?

¿Por qué cuesta tanto mover el salario de los/as trabajadores/as de prensa como para actualizarlo, algo que se logra con bastantes mejores resultados en otros gremios (sólo por poner un par de ejemplos: los camioneros y los/as trabajadores/as de subterráneos)?

En buena medida, esta precarización generalizada se debe a que nuestro gremio ha quedado dividido en dos claros sectores: los que trabajan adentro de los medios (como personal de planta) y los que están afuera (como colaboradores o freelance). Si cada vez hay menos puestos fijos y los pocos que quedan son crecientemente pauperizados y con sueldos cada día más miserables, es porque allá afuera existe un ejército de mano de obra que ofrece su trabajo en las peores condiciones: son los/as colaboradores/as.

Los/as colaboradores trabajan por un pago absolutamente depreciado, ya que en la mayoría de los medios prácticamente no se ha modificado el estipendio por esta labor en los últimos 10 años (diciembre de 2001 mediante). Los/as colaboradores también se hacen cargo de absolutamente

todos los gastos de producción de su trabajo (teléfono, conexión a Internet, viáticos, etc.) y de buena parte del gasto de la reproducción de su fuerza de trabajo, de la que, cuando se trabaja en relación de dependencia, debería hacerse cargo el empleador (como por ejemplo, obra social o los días por enfermedad, parto, etc.).

¿Por qué una empresa periodística va a elegir contratar a alguien y hacerse cargo no sólo de su sueldo sino también de las cargas sociales (obra social, jubilación, etc.) si le resulta mucho, muchísimo más económico y menos conflictivo tener un una redacción atomizada en el éter (ya que no tiene que lidiar con personas que se puedan agrupar en un mismo espacio de trabajo para poder reclamar por mejoras)?

Por lo visto, el problema de los/as trabajadores/as de planta está íntimamente relacionado al de los/as trabajadores/as externos (colaboradores o freelance). Mientras no nos unamos en los reclamos por mejoras laborales, la situación de ambos sectores va a seguir empeorando.

Los/as periodistas colaboradores/as que nos venimos organizando desde hace poco más de un año tenemos la certeza de que la depreciación de nuestro salario y el empeoramiento de nuestras condiciones de trabajo también implican precarización para los/as que están dentro de las redacciones.

Por eso consideramos que es importante unirse en esta lucha, porque si no, perdemos todos/as.

el "yo lírico"

Leo una reseña de La mitad de la verdad de Irene Gruss (Bajo la luna/339 páginas/$ 49 )


Un domingo se ve que

Destapa la pava que está en la hornalla, la levanta y la acerca a la lamparita que cuelga del techo, humito sobre la luz, el agua ya está caliente pero no como para quemar la yerba.

Ir con una bolsita de Cotto y una cuchara hasta las vías. Escarbar y traer la bolsa llena de tierra. Hay un lombriz; sorpresa. Un grito chiquito y la cuchara se cae.

Comprar plantas, hacer gajos, regar, transplantar, tocar tierra, cambiar de maceta, hay hojas secas pero más verdes, cambiarlas de lugar, ponerlas más al sol, hacer planes sobre su futuro; jugar a la casita.