Bruzzone cosecha piletas, niños y elogios
Interesante el aluvión de coments politicos y de clase.
En el pueblo tienen
A pesar de la distancia entre idiomas como el español y el ruso, la literatura de ese país, desde Tolstoi a Chejov o Bunin, genera una impresión de cercanía, una punzante molestia, una oscura identificación pero, sobre todo, tiene la virtud de contagiar la honda ferocidad de la existencia. Aún ante experiencias históricas y paisajes divergentes, una cultura y una dimensión del ser nacional con raíces más que distintas, ante cualquier traducción más o menos cuidada, las obras rusas pierden su efecto de bruma lejana y se tornan vívidas, interpelantes para el lector local.
Casi en simultáneo, acaban de distribuirse en la Argentina dos libros que parecen haber sido concebidos como un mismo relato paralelo y continuado, un camino para acercarnos a Rusia desde dos ángulos encrespados, uno más bien áspero, el otro fríamente aterciopelado; uno austero, el otro furibundo, sobre el período prerrevolucionario y revolucionario; sobre la posibilidad de la literatura en tiempos revulsivos; dos rarezas, dos escritores con voces personales narran en notas sueltas al hombre ante el cambio y la tradición.
Por un lado, Cuaderno de notas (La compañía), de Anton Chejov; una selección del material en bruto del autor de El jardín de los cerezos, escrito entre 1891 y 1904, el año de su muerte. Por otro lado, Días malditos. (Un diario de la revolución) (Acantilado) de Iván Bunin, el que resultó ser el primer ruso ganador del Premio Nobel, cuando corría el año 1933. Los dos escritores se llevaban diez años de diferencia –Chejov era el mayor– y fueron grandes amigos, como lo muestra su correspondencia. Bunin dijo de él: "Les digo honestamente que conocí otra gente tan sincera como Chejov, pero no me acuerdo de haber conocido a alguien tan sencillo, tan enemigo de toda afectación, de toda frase altisonante, como él"
. La amistad no sólo fue literaria, sino íntima; las opiniones de Bunin con respecto a Chejov son, sin dudas, las de un confindente. Cuando contrajo matrimonio con la actriz Olga Knipper, Bunin escribió, sabiendo la dificultad de Chejov para relacionarse con las mujeres, su aversión al compromiso y sabiendo que la relación del matrimonio fue, sobre todo, epistolar, que su decisión de casarse había sido "un suicidio peor que Sajalín". Chejov viajaba constantemente buscando el clima que lo ayudara a apalear su tuberculosis, y murió joven, a los 24 años. Iván Bunin vivió la mitad de su vida fuera de Rusia, y murió en 1953.Versión borrador. Cuaderno de notas, como afirma acertadamente Leopoldo Brizuela en el posfacio, no es un "diario a secas". Heterogéneo y multiforme, el libro compila anotaciones de distinto tipo, dispuestas en pequeños párrafos o apenas una oración. Con un latido persistente, y algún moderado (chejoviano) golpe narrativo de efecto, contienen desde observaciones sobre sus viajes a reflexiones al modo de aforismos pero también diálogos y análisis sobre Rusia y su gente, descripciones ("Una mujer encinta, de brazos cortos y largo cuello, ¡qué parecida a un canguro!") y nombres propios para personajes y fragmentos de escenas de sus obras. Cuaderno de trabajo, pero también registro de necesidades materiales, hay, incluso, listas de cosas para comprar, de deudas y citas pendientes: "El 21, concierto de órgano en la catedral de San Esteban"; "Debo a Suvorín 16 guldens"; "1 camisa, 1 camisón, 2 pañuelos y un par de calcetines".
Son años previos a la revolución, y el libro descubre la fisonomía de ciertos personajes de ficción pero también, de vez en cuando, la del propio Chejov. Los fragmentos vibran en una sintonía compleja, con pesados aires de verdad. "Los hipócritas ordinarios aparentan ser palomas; los hipócritas de la política y de la literatura, águilas. Que su aire inquilino no te intimide. No son águilas, sólo ratas o perros".
Observador sensible y austero, desfilan por aquí personajes que evaden el arquetipo para entrar en la descripción particular, en el vínculo conflictivo de su condición social, humana y relacional, miserables o justos, sean campesinos, comerciantes, funcionarios, nobles, "el extermidador de chinches" o artistas. El mundo de la familia está expuesto con la tibia ambigüedad de lo inevitable, y por eso mismo, envuelto en una tragedia plagada de silencios más que de exclamaciones. A Chejov le basta con nombrar un personaje por su vínculo: "El hermano escribe para el pueblo". O "la cuñada", "el huérfano", "la madre", la "esposa". Como en sus relatos, la virtud se presenta en la situación in media res, especulaciones tempranas, situaciones inconclusas que hablan de una historia mayor, casi siempre levemente opresiva. "El funcionario, al que habían tratado de imbécil, decía a su mujer que el deber está por encima de todo, que la vida familiar es un deber, que hay que ahorrar, que un centavo llama a otro centavo, y así sucesivamente."
Una noción de justicia a contrapelo, denuncias tácitas de una realidad aún hoy vigente, muchas de sus observaciones giran en torno al dinero. Dice que alguien gana "de 25 a 50.000 rublos", pero que aún así se suicidó por razones económicas. Y luego: "Cuando alguien se proclamaba en contra del dinero, contra el interés, contra el lucro, creía escuchar sólo sandeces, divagaciones de hombres que no quieren trabajar. Ser pobre y no tener nada que perder es más fácil que ser rico. Sí, pero entonces ¿qué?". El tema es recurrentes en escenas y en aforismos. "Hazte amigos de injusta riqueza, reza el proverbio, porque la riqueza justa no existe ni puede existir". Placentero y multiforme, lo que depara la lectura de Cuadernos... es una fruición análoga, casi un continuum –de recursos, imágenes y personajes– de la ficción del "maestro del relato breve".
Cerca de la revolución. "Si la humanidad ha llegado a concebir la historia como una serie de batallas, es porque antes consideró que la lucha era esencial para la vida": la frase de Chejov sirve de preámbulo para abordar Días malditos. O, mejor aún, pensar a Bunin cuando Chejov escribe: "El deseo de servir al bien común debe ser obligatoriamente una necesidad del corazón, una condición de la felicidad personal; si no proviene de allí (...) no sirve". El libro está escrito entre los convulsionadísimos años de 1918 y 1919. En 1920, Bunin huye de Rusia hacia el exilio y el libro se termina.
Los mismos personajes a quienes Chejov observa desde el interés y la sensibilidad, y describe desde la sutileza y no desde el juicio tajante, Bunin los reescribe desde el pavor, la sensación de amenaza y la opresión de la pérdida. Las grietas del error, los desvíos de lo que considera justo y los arrebatos de las fuerzas sociales se inscriben para él en un visceral desencanto ideológico que da paso a una verdadera tragedia personal, a un dolor irreparable, nostálgico y hasta iracundo.
En primera persona, fiel al género diario, su escritura emana una inquieta espontaneidad, una prosa perturbadora y quejumbrosa, intercalada, todo el tiempo, con noticias de los diarios, observaciones cotidianas referidas a la revolución y transcripciones de diálogos entre soldados, obreros y campesinos, pero también entre amigos y escritores.
Bunin configura un escenario monstruoso, un decorado violento que toma su propia voz, la de un escritor que ha perdido la fe pero no la furia. Describe de modo impresionista y detallado los paisajes de Odessa y Moscú. Los carteles, en especial, le sirven como metonimia y síntesis de los sucesos que lo horrorizan: "Nuevamente, ese maldito cartel: la cabeza del soberano, muerta, azul, afligida, con la corona ladeada por el garrotazo que le pegó el campesino". Más adelante señala que hay uno nuevo, del mismo estilo "tosco y popular", con un campesino armado con un hacha y un obrero con un pico que golpean "furiosamente" la calva de un general atravesado por la bayoneta de un soldado rojo. Debajo, una leyenda: "A golpearlos bien y duro, muchachos". Cada vez que se encuentra con un amigo, contrasta, con enorme tristeza, la indignación propia, su repugnancia, con la indiferencia ajena.
Creciente rebaño. Las críticas al régimen llevan a Bunin a un desprecio impiadoso y a una aversión hacia las masas, a las que no duda en llamar, sean soldados u obreros "animales", "brutos", "bestias", con la impotencia de quien siente que la única medida que puede tomarse es quedarse al margen, desconfiar de los mensajes oficiales y desde luego escribir en secreto, en soledad: "El tono de los periódicos no varía. Están escritos en la misma jerga pomposa de las plazas, traen las mismas amenazas, la misma rabiosa fanfarronería, y es todo tan vulgar, tan evidentemente falso, que es imposible creerse ni una sola palabra, y uno vive, por lo tanto, totalmente enajenado del mundo real, como si estuviéramos en la Isla del Diablo". Narrador al borde del masoquismo, va a las manifestaciones y a los paseos populares para comprobar su fracaso: "Salimos a dar un paseo. Es indecible el peso que sentimos en el alma. El gentío que inunda ahora las calles me resulta insoportable. Estoy harto de ese creciente rebaño".El libro también podría llamarse "diarios del sufrimiento político", o "de la incomprensión". Muy cerca de los acontecimientos como para poder analizarlos, sintiéndose demasiado tocado como para poder pensar, a menudo en su prosa comete los mismos "errores" retóricos de la propaganda que critica, aunque no deja de ser, incluso en sus momentos de mayor virulencia –y por eso mismo– interesantes, imperdibles piezas reaccionarias, sin afectación. Bolcheviques, rojos y blancos, o medidas como "la nacionalización", dejan de ser figuras de la historia y devuelven al lector una existencia compleja, un peso particular aunque sea desde la parcial mirada del disidente.
La pérdida de la propiedad privada es uno de los tantos desvelos de Bunin. Cuenta que el poeta Alexander Fiodorov le relató su pesar por su casa de campo. "Ni siquiera puede arrendarla porque se ha convertido en un ‘bien del pueblo’ (...) Ahora resulta que ésta pertenece al pueblo y que allí, junto a su familia y metidos en medio de tu vida íntima, vivirán unos ‘trabajadores’ ¡Dan ganas de colgarse de tanta rabia que produce!". El diario es un vivo testimonio de los cambios, del momento en que las cosas dejan de ser lo que eran, cuando la literatura, pero también la Iglesia, abandonan sus formas, su función conocida.
En el patio de una parroquia que antes detestaba y ahora funciona como refugio, Bunin deja un margen de esperanza al describir a su hija y su mujer. Pero incluso esa paz le genera, dice, "un doloroso bienestar". En la posdata que cierra el libro se lee: "Enterré con tal cuidado las páginas que seguían a estas, que no conseguí encontrarlas cuando huimos de Odessa, a finales de enero de 1920". Las publicadas bastan, sin embargo, para observar a un personaje político desvastado, un escritor usando todos sus recursos, una escritura que se camufla, desde un extremo opuesto, con su propio inevitable proceso histórico.
carne argentina
el sueño energizante de una redacción vacía
las las cien computadoras, bestias diurnas que por la noche son apenas muñecos de peluche plásticos, silenciosa presencia que bajo la luz agresiva de tubo parecen, todavía, más solas que yo; y ya no dicen ni hacen, están en paz.tamarisquito
Hoy y Mañana!
¿Qué es una "editorial independiente"?¿Cuáles son las características que la definen como tal?¿Existe la "edición independiente"?¿Independiente de qué?
Con ánimo de discutir estos conceptos y problemas, y tematizar estos aspectos simbólicos y materiales complejos del campo cultural argentino, el Grupo Campichuelo organiza dos jornadas de encuentro entre autores y editores los días 4 y 5 de Julio, en el auditorio Francisco Madariaga de la Sociedad de Escritoras y Escritores Argentinos. Bartolomé Mitre 2815, 2º piso.
un libro caro y...
Una ambiciosa rigidezSobre El cazador de instantes. Cuaderno de travesía (1990-1995)
Autor: Rafael Argullol
Editorial: El acantilado, $ 95
Los libros híbridos, de apuntes, apostillas y notas son, en potencia, una oportunidad. El escritor puede, gracias a la libertad de ese formato, dejar rastros de las percepciones que preceden o fundamentan otra parte de su obra, ofrecer un ángulo original al relato común y social a partir de sus vivencias. Rafael Argullol es narrador, ensayista y poeta, y ha recibido el premio Nadal y el de Ensayo de Casa de América.
Su último libro, El cazador de instantes. Cuaderno de travesía (1990-1995) sugiere, desde el título, que nos encontraremos con un diario de viajes; pero esa primera conclusión es errónea.
La segunda parte se propone, sí, como un conjunto de notas dispersas, estructurados en bloques breves y numerados; en vez de título, cada párrafo lleva al final, entre paréntesis, una palabra que funciona como etiqueta de lo que se ha terminando de leer ("Melancolía", "Ego", etc). Aquí también hay reflexiones, armadas como extensos aforismos ("La existencia es una contradicción geométrica: cuando creemos que avanzamos en línea recta, lo cierto es que estamos dando vueltas alrededor de un círculo") o pensamientos en primera persona ("Sólo conozco una buena definición de maldad: vivir de prestado").
Más allá de breves destellos en los que el narrador elije contar una escena o describir parcialmente un personaje, el libro impone una ambiciosa rigidez que no alcanza profundidad filosófica ni literaria, ni contagia el entusiasmo de la experiencia narrada, a mitad de camino entre la rigurosidad teórica y la apreciación personal.
Pero si tuviera que pensarlo un toque así, el pony bien podría bien ser el que toca la guitarra al costado de la Iglesia.
Como árbol, la verdad, el tamarisco es gordito, su resistencia carece de elegancia pero todo, ya se dijo, no se puede eh.
hoy vamos por grunge, la otra semana tendremos si queremos, punk.
autocita vía PZ
Más felicidad

Felix Bruzzone acaba de publicar su primer libro y eso me pone feliz.
El libro es muy lindo y ojalá lo lean muchas personas lindas.
Lo editó Tamarisco, así que doble felicidad. Me gustaría que todos los autores que publicamos se quedaran en Tamarisco, pero esa es otra discusión para otro momento. Hoy leí en el Rojas y más temprano por el horario de trabajo no pude buscar 76 en la imprenta. Y cuando terminé de leer en el Rojas, y se prendieron las luces de nuevo estaba Sebastián con la sorpresa: varios ejemplares del libro que había dejado Vanoli para mí porque no pudo quedarse hasta el final y este es el típico post condenable por tierno y cursi, un poco emocionados estamos pero cuantas gracias hay que dar.
A carla gnoatto. A celia dosio, a federico falco, a leo oyola, a leonel livchits, a julián urman, a damián terrasa y juan incardona para empezar. y una lista más grande, mucho más grande de los silenciosos que ayudan a seguir, y a leer, y a editar.
Bla blá bla. Compren el librrrooo!!
planificando la semana
Confesionario + Música
Música: Rosario Bléfari
Confiesan: Manuel Esnoz sobre la pornografía y sus sutiles diferencias
y yo, sobre cosas más naif.
Confesora: Cecilia Szperling
Gratis- Martes 24 de junio- 20:30 hs- Sala Abuelas. CCRRojas. Corrientes 2038.
"Voy aprendiendo"
acá Mariano
D'Andrea
le pregunta cómo va a ser el show:" Es la primera vez que toco en un teatro "de esos" en Buenos Aires. Antes nunca me había sucedido eso se ir caminando por estas calles y ver carteles gigantes anunciando mi show. Me pasó que vi que algunos estaban rotos, como si los hubieran querido arrancar y pensé '¡qué mala onda! Inmediatamente me explicaron que esa es una buena señal, porque quiere decir que se los quieren llevar para ponerlos en su dormitorio y esas cosas. Voy aprendiendo."
invasión
Pienso en Argentina, las diversas vivencias de los pueblos, lo que significa invasión.
tarde de sábado

Un papel impreso: word y notas a mano. No una hoja A4 entera si no un cachito, recortado sin tijera.
Lo perdí.
Ayer hice un cuestionario para un editor dandi al que veo el lunes. También leí un poco de un libro de Iván Bunin. Violencia y relatos potentes, entre el odio y la negación; agarré de un estante un libro de la revolución rusa porque se pierden algunas cosas; libro de consulta.
Escribo el texto para el confesionario y desde la ventana se ve el cielo despejado.
"El problema es que la gente no quiere laburar" piensa alguien.
No conseguí el Indesign para pasar las correcciones del librito de cuentos. Estoy atrasada con eso.
Lo eventos se mezclan y de a uno dan alegría. El cielo despejado es un buen argumento para pasarla bien. Cuando sueño grito gracias, gracias, gracias pero al despertar no recuerdo lo que soñé.
el conductor, la modelo, la cava y la cacerola
LECTURA + FERIA DE LIBROS (tamarisco included)
| Sonia Budassi |
| Juan Guinot |
| Julián Urman |
| miércoles 11 junio |
| CC ZAS - Moreno 2320 - 22 horas |
| entrada gratis |
| reenviá, piruchx |
"obseyon, obseyon"
como respuesta
recibo
una sola palabra,
y encima
en mayúsculas:
“¡¡¡¡OBSESIVA!!!!”
(ya van a venir con el equino exhausto)
-nesquik en lata.
-barbie original
-casa de la barbie
-pequeño ponny original
-yolly bells
-muñeca grande con vestido de novia
-papel glacé metalizado
-bicicleta nueva/de carrera
-papeles de cartas de sara kay
-tapados de madres para robar un rato
-facturas de dulce de leche
-collar rojo para el gato
-maquillaje de jugar
-vestido de primera comunión tipo princesa/tipo novia
-Sandokan
Lujos campestres
-una lechuza en el patio
-dos conejos
-un agilucho
-bolsa de agua caliente en la cama
-caballo en cuero/andar a pelo
-caballo con montura
-subir a la cosechadora abandonada
-un tronco enorme para hacer una casa
-una campera gorda con plumitas
-buscar los huevos en el gallinero
-llamar a la chancha/chancho por su nombre y que venga
-no tener que levantarse a ordeñar
-Sandokan
el pacha a media marcha
Igual sabemos que se va a rehabilitar (¿se dice así?)
Acá te cuentan toda la historia; pero por lo pronto, se puede dar una mano así:
"-Buscar lugares adonde seguir haciendo lo que hacemos, ya sea derivar fechas o hacer las nuestras, incluso las cosas que nunca pudimos hacer como bailar o aplaudir o darle maza al gas y pumpitap! Ya sea lugares existentes o en alquiler, galpones o casas, bares o boliches.
Estamos buscando información sobre otros lugares similares, y gente que pasa o paso por lo mismo. Cualquier información la podes enviar a:
ccpachamama@gmail.com
o llamar al 4864 2886.
Ademas esten por favor atentos al blog, donde postearemos avisos, actividades, y pedidos:www.ccpachamama.blogspot.com"
si me preguntan contesto
-"¿Un editor independiente es un pequeño editor?"
-No.
Los mejores libros no están hechos para dar respuestas. Los lectores a veces sí.

Los clásicos para principiantes
Editorial: FCE/Siruela, $ 49
Otras obras del autor: La tercera condición, Una historia de amor y oscuridad, Un descanso verdadero.![]()
Hay un momento en la carrera de ciertos escritores en el que las editoriales se desesperan por publicarles casi cualquier texto. En esta etapa, el "narrador consagrado" se anima a dejar momentaneamente el género de ficción que lo hizo famoso y se inclina por escribir ensayos, textos autobiográficos o lecciones literarias. Autores disímiles como Haruki Murakami, Martin Amis, Carlos Fuentes, y también el israelita Amos Oz (1939) han explorado ese camino y sus nombres suenan, cada tanto, como posibles Premios Nobel. Oz es novelista y uno de los fundadores del movimiento pacifista Shalom Ajshav, ha recibido premios como el Goethe y el Israelí de Literatura. Ya ha publicado su autobiografía, Una historia de amor y oscuridad y Contra el fanatismo, ensayo en el que se pronuncia en contra del enfrentamiento entre israelíes y palestinos. Es probable que a esta altura el autor y sus editores sean conciente de los posibles efectos de estas publicaciones heterogenas y políticamente correctas. En este contexto puede leerse La historia comienza. Ensayos sobre literatura, un libro basado en el material que Oz ha utilizado en sus clases y conferencias en la Universidad de Boston, entre otras.
La introducción, titulada Pero ¿qué existía antes del Big Bang?, habla de la dificultad para enfrentar la "hoja en blanco" y anticipa un manual de técnicas sobre como empezar una historia, narrando la manera en que algunos escritores comienzan a escribir, no necesariamente desde lo que será el principio del relato, si no por la escena que consideran más "fácil". Sin embargo, a las pocas páginas, el libro termina por proponer lecturas y no consejos prácticos. Es prometedor el fragmento en que se critica el principio de Una historia de amor sentimental (de las memorias de un soñador) de Dostoievsky, pero el impulso iconoclasta que intuímos se desvanece enseguida: se redime aquel comienzo repleto de "banalidad sentimental" por la proximidad del narrador con el personaje. "La frase de inicio es deliberada y premeditadamente penosa", justifica Oz.
Comienzos ejemplares. Si la introducción amenaza con ser un manual disimulado de "Cómo escribir un buen comienzo", cada capítulo estará dedicado a lo que podríamos llamar "comienzos ejemplares" de autores consagrados del Siglo XIX y XX: Gogol, Chejov, Kafka, Carver y García Marquez, entre otros. El corpus insinúa un propósito ambicioso: brindar nuevas lecturas sobre textos conocidos de autores clásicos.
El método de Oz consiste en citar la primer página o escena de un texto. Luego, hacer un análisis inmanente de esos párrafos para, acto seguido, describir el resto del relato. Oz cuenta sin escatimar detalles, sin dejar sombra de misterio cada avance de la trama; principio, nudo y descenlace. El objetivo es revelar cuál es el "contrato" propuesto al lector desde las primeras líneas (Oz los clasifica en contratos "engañosos", "filosóficos", en algunos casos, no encuentra una palabra precisa que los defina). Para deducir cuál es el pacto de lectura se vale, entonces, del análisis de la forma en que se dosifica la información, la sintaxis, los personajes y su comportamiento, el ritmo de la prosa de las primeras líneas; pero luego busca comprobar su tesis relatando lo que sucede en la obra hasta el final. Sobre Effi Briest, de Teodor Fontane escribe: "Una rápida ojeada al principio de la narración revela únicamente un mundo inmóvil y despoblado. Más exactamente, un mundo inanimado. Y aún más exactamente: unos objetos inmóviles que imponen su inmovilidad". Luego de dos páginas, concluye que esta obra exige una lectura "lenta y pormenorizada: sin una observación prolongada no podemos oír la totalidad del silencio y la inmovilidad". Más allá de esa lógica lineal, el problema es que las apreciaciones de Oz no parecen moverse de ciertas obviedades o lugares comunes sobre esos autores. Esto ocurre cuando afirma, por ejemplo, que en los cuentos de Carver se trabaja sobre una "censura emocional" contruida a partir de hacer explícitos ciertos eventos violentos o sexuales. Las lectura que ofrece Oz, entonces, es la sedimentada por una larga tradición de críticos y hasta por instituciones educativas; sus ideas resultan reiterativas y escolares. Si bien sus conclusiones son correctas, su obsesión por encasillar cada obra genera un análisis estático y convencional; un ejercicio de insistencia sobre lo que ya se sabe y ya se ha dicho, que anula cualquier posible curiosidad por volver a los textos citados. Si no comete grandes errores –es verdad que los personajes kafkianos no tienen control sobre lo que les sucede; por ejemplo- tampoco toma ningún riesgo.
De prosa ágil y coloquial, el libro termina ofreciendo un resumen de todas las historias que cita. Es difícil, entonces, imaginar un tipo de lector para La historia comienza, más allá de algún estudiante perezoso al que ante el encargo de un profesor de leer un clásico, prefiera ver la película.
Reseña publicada en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil. Mayo 2008.
"Careta"
Si viene alguien y se sienta al lado, baja el volumen para que el otro pasajero no sepa qué es lo que está escuchando.
Si viaja escuchando a otro cantautor no toma semejantes precauciones.
Tengo derecho a hablar con mi abogado
En un rato salgo a hacer mi declaración.
Voy a negar todo.
Voy a pedir hablar con mis abogados.
Mejor: "Tengo derecho a hablar con mi abogado".
Voy a pedir que no me dejen adentro.
Voy a gritar Policía Federal la verguenza nacional.
Voy a decir:Gracias, oficial, muy amable.
Voy a repetir: "Señor Inspector" oración de por medio.
Voy a explicar: Yo no fui.
Voy a reconstruir los hechos con un discurso de precisas descripciones objetivistas.
Nada de decir la palabra "horror".
Y después otra vez gracias a usted, señor Inspector, señor oficial.
Me tomo el subte en Corrientes, seguro, y me voy a trabajar.
No tiro piedras ni maldigo al oficial ni al inspector ni a nadie de ese nosocomio. Un poco sí al que reconozco,el que dijo el día de los hechos: "uh, el cadaver está azul".
"Su humor no me gusta señor oficial. No tiene ni me causa nada de gracia".
En la cabeza una canción de Dos minutos. Nada más me acuerdo del coro. Igual la voy a cantar.
viva el pijama sabático

Ayer o antes de ayer estuvieron Violeta y Hernán en la Plata hablando de lo que escriben y demás, vi un post pero no lo terminé de leer, ahora lo linkeo para leerlo más tarde, y digo eso todo seguido ultimamente si agarro libros no los termino de leer y a veces ni los empiezo, eu misma escribo cosas que no llego a leer y eso que paso en estos días más de una jornada laboral legal escribiendo.
La conclusión es obvia aunque por ahí no queda tan bien decirlo:
para escribir a veces hace falta no leer.
Ni tener vida social: hoy no voy a esta presentación aunque me gustaría:
Editorial Mansalva los invita a la presentación de la novela "La Boliviana" de Ricardo Strafacce, en el bar Varela-Varelita (esq. de Paraguay y Scalabrini Ortíz) este sábado 24 deMayo a las 19:00 hs. Presentarán el libro Mauro Libertella y Marcelo Damiani, y el autor leerá algunos pasajes de la obra. Habrá vino y muchas otras sorpresas. Los esperamos! Francisco Garamona
(igual el libro voy a comprarlo y voy a leerlo después)
Farc, Paramilitares,Campesinos y Soldados, son, para ella, todos iguales
Carmelita Misionera Teresiana
una mañana de sol como esta
por la causa

ésta sí es una novedad editorial.
Otra real pegada de la Funesiana.
Grunge, de Alfredo Jaramillo, Editorial Funesiana, 2008.
comprenló
hablar recien más tarde; a la tardecita, hermana y hermano y madre, chistes en el teléfono que despues de horas causan gracia, recuperar la mueca de sonreir en el subte de vuelta y todos dicen no deberias haber ido a trabajar.
tratar de comer y fin de noche como las viejas que me da culpa decirle viejas pero se le dice así que escuchan LU2 hasta dormirse para no pensar en eso.
No pensar en eso: en el subte de ida al trabajo querer sentirse no, sino ser Dios y tener un arca de soña y poner primero pensé a todos los que quiero, a los chicos y a los pares y a los ancianos queridos, después pensé en todos porque quien es uno no, para decir este que no venga. Querer ser Dios y haya vida y paz
ahora como las viejas ver Sex and the City madrugada y repetido para no pensar, fantasmas feos, fúchale, el mundo es un hogar.









