Bruzzone cosecha piletas, niños y elogios

Quintín anuncia la salida de 76 de Félix Bruzzone, y lee y reseña uno de los mejores cuentos de la antología Uno a Uno, Sueño con medusas.

" El primer cuento que leí de Bruzzone fue Barrefondo, que forma parte de En celo (2007) y me llamó la atención: es un relato seco, denso, bien escrito y los personajes tienen entidad, no son espantapájaros como suele ocurrir en estas antologías. Es la historia de dos limpiadores de piletas de natación y una rubia que los llama para trabajar en el country y los calienta. Los tipos, Yuyo y Tavo, son dos lúmpenes que hablan en un lenguaje cifrado y el currículum del autor consigna que en su vida real se dedica a limpiar piletas de natación y que vive en Don Torcuato con su mujer e hijo. Así, los personajes, especialmente el narrador del cuento, resultan versiones alternativas de Bruzzone: tipos que hacen lo mismo que él o, refinando la idea, es él en la piel de otros. Una perspectiva interesante."
Quintín lee lo que leo en clave gremial en otro contexto, y en otro contexto Quintín lee el cuento de Uno a Uno, Nada para hacer:


Interesante el aluvión de coments politicos y de clase.

En el pueblo tienen

distintas estrategias para llegar.
En la llanura pampeana hay viento, cardos de colores y buena predisposición.
Pero ojo que el caballo más astuto es el que ves más mancarrón.







Diarios de trabajo, cuadernos de una revolución


Sobre Cuaderno de Notas de Chejov, y Días malditos (diarios de una revolución) de Iván Bunin

Una vez, el crítico George Steiner contó en una entrevista que recibió el llamado de un alumno en su casa. Se notaba que el joven llamaba de larga distancia; interferencia, la voz algo agitada. El estudiante acababa de terminar Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievsky, y sentía una tristeza enorme. Llamaba para encontrar consuelo en su maestro.
A pesar de la distancia entre idiomas como el español y el ruso, la literatura de ese país, desde Tolstoi a Chejov o Bunin, genera una impresión de cercanía, una punzante molestia, una oscura identificación pero, sobre todo, tiene la virtud de contagiar la honda ferocidad de la existencia. Aún ante experiencias históricas y paisajes divergentes, una cultura y una dimensión del ser nacional con raíces más que distintas, ante cualquier traducción más o menos cuidada, las obras rusas pierden su efecto de bruma lejana y se tornan vívidas, interpelantes para el lector local.
Casi en simultáneo, acaban de distribuirse en la Argentina dos libros que parecen haber sido concebidos como un mismo relato paralelo y continuado, un camino para acercarnos a Rusia desde dos ángulos encrespados, uno más bien áspero, el otro fríamente aterciopelado; uno austero, el otro furibundo, sobre el período prerrevolucionario y revolucionario; sobre la posibilidad de la literatura en tiempos revulsivos; dos rarezas, dos escritores con voces personales narran en notas sueltas al hombre ante el cambio y la tradición.
Por un lado, Cuaderno de notas (La compañía), de Anton Chejov; una selección del material en bruto del autor de El jardín de los cerezos, escrito entre 1891 y 1904, el año de su muerte. Por otro lado, Días malditos. (Un diario de la revolución) (Acantilado) de Iván Bunin, el que resultó ser el primer ruso ganador del Premio Nobel, cuando corría el año 1933. Los dos escritores se llevaban diez años de diferencia –Chejov era el mayor– y fueron grandes amigos, como lo muestra su correspondencia. Bunin dijo de él: "Les digo honestamente que conocí otra gente tan sincera como Chejov, pero no me acuerdo de haber conocido a alguien tan sencillo, tan enemigo de toda afectación, de toda frase altisonante, como él". La amistad no sólo fue literaria, sino íntima; las opiniones de Bunin con respecto a Chejov son, sin dudas, las de un confindente. Cuando contrajo matrimonio con la actriz Olga Knipper, Bunin escribió, sabiendo la dificultad de Chejov para relacionarse con las mujeres, su aversión al compromiso y sabiendo que la relación del matrimonio fue, sobre todo, epistolar, que su decisión de casarse había sido "un suicidio peor que Sajalín". Chejov viajaba constantemente buscando el clima que lo ayudara a apalear su tuberculosis, y murió joven, a los 24 años. Iván Bunin vivió la mitad de su vida fuera de Rusia, y murió en 1953.
Versión borrador. Cuaderno de notas, como afirma acertadamente Leopoldo Brizuela en el posfacio, no es un "diario a secas". Heterogéneo y multiforme, el libro compila anotaciones de distinto tipo, dispuestas en pequeños párrafos o apenas una oración. Con un latido persistente, y algún moderado (chejoviano) golpe narrativo de efecto, contienen desde observaciones sobre sus viajes a reflexiones al modo de aforismos pero también diálogos y análisis sobre Rusia y su gente, descripciones ("Una mujer encinta, de brazos cortos y largo cuello, ¡qué parecida a un canguro!") y nombres propios para personajes y fragmentos de escenas de sus obras. Cuaderno de trabajo, pero también registro de necesidades materiales, hay, incluso, listas de cosas para comprar, de deudas y citas pendientes: "El 21, concierto de órgano en la catedral de San Esteban"; "Debo a Suvorín 16 guldens"; "1 camisa, 1 camisón, 2 pañuelos y un par de calcetines".
Son años previos a la revolución, y el libro descubre la fisonomía de ciertos personajes de ficción pero también, de vez en cuando, la del propio Chejov. Los fragmentos vibran en una sintonía compleja, con pesados aires de verdad. "Los hipócritas ordinarios aparentan ser palomas; los hipócritas de la política y de la literatura, águilas. Que su aire inquilino no te intimide. No son águilas, sólo ratas o perros".
Observador sensible y austero, desfilan por aquí personajes que evaden el arquetipo para entrar en la descripción particular, en el vínculo conflictivo de su condición social, humana y relacional, miserables o justos, sean campesinos, comerciantes, funcionarios, nobles, "el extermidador de chinches" o artistas. El mundo de la familia está expuesto con la tibia ambigüedad de lo inevitable, y por eso mismo, envuelto en una tragedia plagada de silencios más que de exclamaciones. A Chejov le basta con nombrar un personaje por su vínculo: "El hermano escribe para el pueblo". O "la cuñada", "el huérfano", "la madre", la "esposa". Como en sus relatos, la virtud se presenta en la situación in media res, especulaciones tempranas, situaciones inconclusas que hablan de una historia mayor, casi siempre levemente opresiva. "El funcionario, al que habían tratado de imbécil, decía a su mujer que el deber está por encima de todo, que la vida familiar es un deber, que hay que ahorrar, que un centavo llama a otro centavo, y así sucesivamente."
Una noción de justicia a contrapelo, denuncias tácitas de una realidad aún hoy vigente, muchas de sus observaciones giran en torno al dinero. Dice que alguien gana "de 25 a 50.000 rublos", pero que aún así se suicidó por razones económicas. Y luego: "Cuando alguien se proclamaba en contra del dinero, contra el interés, contra el lucro, creía escuchar sólo sandeces, divagaciones de hombres que no quieren trabajar. Ser pobre y no tener nada que perder es más fácil que ser rico. Sí, pero entonces ¿qué?". El tema es recurrentes en escenas y en aforismos. "Hazte amigos de injusta riqueza, reza el proverbio, porque la riqueza justa no existe ni puede existir". Placentero y multiforme, lo que depara la lectura de Cuadernos... es una fruición análoga, casi un continuum –de recursos, imágenes y personajes– de la ficción del "maestro del relato breve".
Cerca de la revolución. "Si la humanidad ha llegado a concebir la historia como una serie de batallas, es porque antes consideró que la lucha era esencial para la vida": la frase de Chejov sirve de preámbulo para abordar Días malditos. O, mejor aún, pensar a Bunin cuando Chejov escribe: "El deseo de servir al bien común debe ser obligatoriamente una necesidad del corazón, una condición de la felicidad personal; si no proviene de allí (...) no sirve". El libro está escrito entre los convulsionadísimos años de 1918 y 1919. En 1920, Bunin huye de Rusia hacia el exilio y el libro se termina.
Los mismos personajes a quienes Chejov observa desde el interés y la sensibilidad, y describe desde la sutileza y no desde el juicio tajante, Bunin los reescribe desde el pavor, la sensación de amenaza y la opresión de la pérdida. Las grietas del error, los desvíos de lo que considera justo y los arrebatos de las fuerzas sociales se inscriben para él en un visceral desencanto ideológico que da paso a una verdadera tragedia personal, a un dolor irreparable, nostálgico y hasta iracundo.
En primera persona, fiel al género diario, su escritura emana una inquieta espontaneidad, una prosa perturbadora y quejumbrosa, intercalada, todo el tiempo, con noticias de los diarios, observaciones cotidianas referidas a la revolución y transcripciones de diálogos entre soldados, obreros y campesinos, pero también entre amigos y escritores.
Bunin configura un escenario monstruoso, un decorado violento que toma su propia voz, la de un escritor que ha perdido la fe pero no la furia. Describe de modo impresionista y detallado los paisajes de Odessa y Moscú. Los carteles, en especial, le sirven como metonimia y síntesis de los sucesos que lo horrorizan: "Nuevamente, ese maldito cartel: la cabeza del soberano, muerta, azul, afligida, con la corona ladeada por el garrotazo que le pegó el campesino". Más adelante señala que hay uno nuevo, del mismo estilo "tosco y popular", con un campesino armado con un hacha y un obrero con un pico que golpean "furiosamente" la calva de un general atravesado por la bayoneta de un soldado rojo. Debajo, una leyenda: "A golpearlos bien y duro, muchachos". Cada vez que se encuentra con un amigo, contrasta, con enorme tristeza, la indignación propia, su repugnancia, con la indiferencia ajena.
Creciente rebaño. Las críticas al régimen llevan a Bunin a un desprecio impiadoso y a una aversión hacia las masas, a las que no duda en llamar, sean soldados u obreros "animales", "brutos", "bestias", con la impotencia de quien siente que la única medida que puede tomarse es quedarse al margen, desconfiar de los mensajes oficiales y desde luego escribir en secreto, en soledad: "El tono de los periódicos no varía. Están escritos en la misma jerga pomposa de las plazas, traen las mismas amenazas, la misma rabiosa fanfarronería, y es todo tan vulgar, tan evidentemente falso, que es imposible creerse ni una sola palabra, y uno vive, por lo tanto, totalmente enajenado del mundo real, como si estuviéramos en la Isla del Diablo". Narrador al borde del masoquismo, va a las manifestaciones y a los paseos populares para comprobar su fracaso: "Salimos a dar un paseo. Es indecible el peso que sentimos en el alma. El gentío que inunda ahora las calles me resulta insoportable. Estoy harto de ese creciente rebaño".
El libro también podría llamarse "diarios del sufrimiento político", o "de la incomprensión". Muy cerca de los acontecimientos como para poder analizarlos, sintiéndose demasiado tocado como para poder pensar, a menudo en su prosa comete los mismos "errores" retóricos de la propaganda que critica, aunque no deja de ser, incluso en sus momentos de mayor virulencia –y por eso mismo– interesantes, imperdibles piezas reaccionarias, sin afectación. Bolcheviques, rojos y blancos, o medidas como "la nacionalización", dejan de ser figuras de la historia y devuelven al lector una existencia compleja, un peso particular aunque sea desde la parcial mirada del disidente.
La pérdida de la propiedad privada es uno de los tantos desvelos de Bunin. Cuenta que el poeta Alexander Fiodorov le relató su pesar por su casa de campo. "Ni siquiera puede arrendarla porque se ha convertido en un ‘bien del pueblo’ (...) Ahora resulta que ésta pertenece al pueblo y que allí, junto a su familia y metidos en medio de tu vida íntima, vivirán unos ‘trabajadores’ ¡Dan ganas de colgarse de tanta rabia que produce!". El diario es un vivo testimonio de los cambios, del momento en que las cosas dejan de ser lo que eran, cuando la literatura, pero también la Iglesia, abandonan sus formas, su función conocida.
En el patio de una parroquia que antes detestaba y ahora funciona como refugio, Bunin deja un margen de esperanza al describir a su hija y su mujer. Pero incluso esa paz le genera, dice, "un doloroso bienestar". En la posdata que cierra el libro se lee: "Enterré con tal cuidado las páginas que seguían a estas, que no conseguí encontrarlas cuando huimos de Odessa, a finales de enero de 1920". Las publicadas bastan, sin embargo, para observar a un personaje político desvastado, un escritor usando todos sus recursos, una escritura que se camufla, desde un extremo opuesto, con su propio inevitable proceso histórico.




Nota de tapa del Suplemento de Cultura del diario Perfil.

carne argentina



21 hs, el martes 8 de julio, en Lambaré 873.
Leen María Moreno, Marcelo Guerreri y el pony mutante ruso.

el sueño energizante de una redacción vacía

a las diez de la noche termino el recuadro de la nota de tapa, ese hijo del diseño, de la deficiencia de las imágenes, más que de la forma y la pasión, "Chejov sobre tal", "Bunin sobre cual"; recuadros hijos cedidos al cansancio, al brillo deseado para el cuerpo de la nota, siempre primeriza, prioritaria, primogénita, el resto son fragmentos casi ilegítimos que le vienen a suceder, no diría de relleno para no ser condescendiente, o al menos así es cuando pasan cosas como esas de que los cierres se adelanten.
La noche en la redacción tiene una virtud: el silencio, eso por lo que tanto rogamos durante el día pero que no se da porque no está en la clara naturaleza comunitaria de la redacción y al lado hablan con Moria o con gente famosa que pocas veces conozco -aprendí qué significa "raqueteras"- pero del otro lado de la parecita hablan con el oficial, a ver si hay un avance, adónde está el detenido si no es en ese "nosocomio", dicen así pero ahora no; son solas las cien computadoras, bestias diurnas que por la noche son apenas muñecos de peluche plásticos, silenciosa presencia que bajo la luz agresiva de tubo parecen, todavía, más solas que yo; y ya no dicen ni hacen, están en paz.

Una película del apocalipsis o el decorado de una de terror japonesa: cuando me levante cansada del escritorio y camine hasta la impresora a buscar la que con suerte sea la versión definitiva, saldran hojas a4 con extrañas inscripciones, suceso algo raro que voy a subestimar pero que después tendrá sentido, cuando ya en el ascensor me siga una sombra que luego me mata o me ataca pero no, en el camino de vuelta no hay sobresalto, los taxis y subtes son la bondadosa arca que nos contiene con sus demoras, algunos no tuvimos esas saludables jornadas laborales en horario de oficina, pero otros no tienen casa, no tienen trabajo fuera de acá, el transporte público, pero yo pienso en si llego o no llego a la presentación tal, en llamar o no al autor o al presentador pero la voz no se apaga, espero llegar a casa cuanto antes pensando en escribir más y de lo mío y cuando llego me acuesto, ceno y duermo, en otro orden, creo que escribir nunca es demasiado, al otro día alguien va a decir que me perdí la mejor presentación, o la lectura del año.

tamarisquito

Vanoli representó a Tamarisco en el debate sobre sellos indendientes en la Sea y el autor de Ravonne estuvo -entre otros- en la lectura final de cierre. Acá el periodismo da cuenta de manera simpática.

Hoy y Mañana!

¿Existen las editoriales independientes en Argentina?
Una conversación abierta entre autores y editores

¿Qué es una "editorial independiente"?¿Cuáles son las características que la definen como tal?¿Existe la "edición independiente"?¿Independiente de qué?
El surgimiento de nuevas editoriales pequeñas -que rápidamente recibieron el nombre de "independientes"- marcó el formato hasta ahora inédito que adquirieron numerosos aspectos claves de la industria del libro: la relación de los editores con los autores, con la crítica literaria y con las editoriales poderosas. Una nueva batería de conceptos surgió para explicar la "independencia": bibliodiversidad, gestores culturales, etc.; también para explicar las nuevas formas transnacionalizadas de las editoriales automáticamente reconocidas como "grandes", referencia inevitable en la construcción identitaria de sus contrapartes "independientes".

Con ánimo de discutir estos conceptos y problemas, y tematizar estos aspectos simbólicos y materiales complejos del campo cultural argentino, el Grupo Campichuelo organiza dos jornadas de encuentro entre autores y editores los días 4 y 5 de Julio, en el auditorio Francisco Madariaga de la Sociedad de Escritoras y Escritores Argentinos. Bartolomé Mitre 2815, 2º piso.
Viernes 4 de julio
18:00 hs: Apertura
19:00 hs: Mesa debate con Juan Calcagno (El Andariego), Miguel Balaguer (Bajo la Luna) y Victor Redondo (Último Reino). Coordina: Juan Terranova
Sábado 5 de julio
17:00 hs: Mesa debate con Hernán Vanoli (Tamarisco), Damián Tabarovsky (Interzona) y Gonzalo Castro (Entropía). Coordina: Javier Alcácer
19:00 hs: Lectura The Power Trío Special. Julián Urman, Lucas "Funes" Oliveira y Joaquín Linne.
20:00 Vino de Cierre.
Organizan Grupo Campichuelo y Sociedad de Escritores y Escritoras de Argentina.

foquismo


un libro caro y...

Una ambiciosa rigidez
Sobre El cazador de instantes. Cuaderno de travesía (1990-1995)
Autor: Rafael Argullol
Editorial: El acantilado, $ 95

Los libros híbridos, de apuntes, apostillas y notas son, en potencia, una oportunidad. El escritor puede, gracias a la libertad de ese formato, dejar rastros de las percepciones que preceden o fundamentan otra parte de su obra, ofrecer un ángulo original al relato común y social a partir de sus vivencias. Rafael Argullol es narrador, ensayista y poeta, y ha recibido el premio Nadal y el de Ensayo de Casa de América.
Su último libro, El cazador de instantes. Cuaderno de travesía (1990-1995) sugiere, desde el título, que nos encontraremos con un diario de viajes; pero esa primera conclusión es errónea.
El cazador... está dividido en dos partes. La primera, "En medio de la travesía", no es más que un ensayo sobre la materia con la que trabaja la poesía: el tiempo. En vez de dar lugar a la frescura que parece proponer el género "cuaderno", nos encontramos con un texto en el que sobresale la pesadez de la prosa y la solemnidad con que toma tópicos clásicos y cristianos, como el Juicio Final.
La segunda parte se propone, sí, como un conjunto de notas dispersas, estructurados en bloques breves y numerados; en vez de título, cada párrafo lleva al final, entre paréntesis, una palabra que funciona como etiqueta de lo que se ha terminando de leer ("Melancolía", "Ego", etc). Aquí también hay reflexiones, armadas como extensos aforismos ("La existencia es una contradicción geométrica: cuando creemos que avanzamos en línea recta, lo cierto es que estamos dando vueltas alrededor de un círculo") o pensamientos en primera persona ("Sólo conozco una buena definición de maldad: vivir de prestado").
Más allá de breves destellos en los que el narrador elije contar una escena o describir parcialmente un personaje, el libro impone una ambiciosa rigidez que no alcanza profundidad filosófica ni literaria, ni contagia el entusiasmo de la experiencia narrada, a mitad de camino entre la rigurosidad teórica y la apreciación personal.


Publicada en el suplemento de cultura de Perfil, Buenos Aires.
No es que todo se reduce a un género musical.
Pero si tuviera que pensarlo un toque así, el pony bien podría bien ser el que toca la guitarra al costado de la Iglesia.
Como árbol, la verdad, el tamarisco es gordito, su resistencia carece de elegancia pero todo, ya se dijo, no se puede eh.
hoy vamos por grunge, la otra semana tendremos si queremos, punk.

autocita vía PZ


("no se metan con los chanchos" dijo el de Rebelión en la granja vestido de gerente, pero eso tampoco viene al caso; el tema es que esa foto es irresistible)
Uh.
Funes se enojó

Más felicidad


En el cielo las estrellas, en el campo la llanura, y en el medio de tu mano, un buen libro, una hermosura.
Felix Bruzzone acaba de publicar su primer libro y eso me pone feliz.
El libro es muy lindo y ojalá lo lean muchas personas lindas.
Lo editó Tamarisco, así que doble felicidad. Me gustaría que todos los autores que publicamos se quedaran en Tamarisco, pero esa es otra discusión para otro momento. Hoy leí en el Rojas y más temprano por el horario de trabajo no pude buscar 76 en la imprenta. Y cuando terminé de leer en el Rojas, y se prendieron las luces de nuevo estaba Sebastián con la sorpresa: varios ejemplares del libro que había dejado Vanoli para mí porque no pudo quedarse hasta el final y este es el típico post condenable por tierno y cursi, un poco emocionados estamos pero cuantas gracias hay que dar.
A carla gnoatto. A celia dosio, a federico falco, a leo oyola, a leonel livchits, a julián urman, a damián terrasa y juan incardona para empezar. y una lista más grande, mucho más grande de los silenciosos que ayudan a seguir, y a leer, y a editar.
Bla blá bla. Compren el librrrooo!!

planificando la semana

MAÑANA MARTES


Confesionario + Música
Música: Rosario Bléfari
Confiesan: Manuel Esnoz sobre la pornografía y sus sutiles diferencias

y yo, sobre cosas más naif.

Confesora: Cecilia Szperling
Gratis- Martes 24 de junio- 20:30 hs- Sala Abuelas. CCRRojas. Corrientes 2038.

EL JUEVES, GRUNGE

"Voy aprendiendo"

HOY Dani Umpi in concert.
acá Mariano

D'Andrea

le pregunta cómo va a ser el show:

" Es la primera vez que toco en un teatro "de esos" en Buenos Aires. Antes nunca me había sucedido eso se ir caminando por estas calles y ver carteles gigantes anunciando mi show. Me pasó que vi que algunos estaban rotos, como si los hubieran querido arrancar y pensé '¡qué mala onda! Inmediatamente me explicaron que esa es una buena señal, porque quiere decir que se los quieren llevar para ponerlos en su dormitorio y esas cosas. Voy aprendiendo."

invasión

El libro de Giles Rozier que reseñé hace dos años, la ocupación nazi, la chica que se enamora del soldado alemán, el libro empieza con la escena en la que el pueblo quiere lincharla, la arrastran, la desnudan, le pegan.
Pienso en Argentina, las diversas vivencias de los pueblos, lo que significa invasión.

tarde de sábado


Ayer me hicieron la devolución del libro de crónicas.
Un papel impreso: word y notas a mano. No una hoja A4 entera si no un cachito, recortado sin tijera.
Lo perdí.
Ayer hice un cuestionario para un editor dandi al que veo el lunes. También leí un poco de un libro de Iván Bunin. Violencia y relatos potentes, entre el odio y la negación; agarré de un estante un libro de la revolución rusa porque se pierden algunas cosas; libro de consulta.
Escribo el texto para el confesionario y desde la ventana se ve el cielo despejado.
"El problema es que la gente no quiere laburar" piensa alguien.
No conseguí el Indesign para pasar las correcciones del librito de cuentos. Estoy atrasada con eso.
Lo eventos se mezclan y de a uno dan alegría. El cielo despejado es un buen argumento para pasarla bien. Cuando sueño grito gracias, gracias, gracias pero al despertar no recuerdo lo que soñé.

el conductor, la modelo, la cava y la cacerola

DOMINGO
El domingo partido Argentina Ecuador por televisión abierta. Apenas se meten los jugadores por ese tunel ya empieza otro programa.
En ese programa dicen que van a mostrar "dos barrios privados". Y muestran sí, un barrio privado. La genialidad de los productores lleva a que elijan a un hombre del barrio La Cava y lo lleven a presenciar una sesión de fotos con una vedette modelo y que la vedette modelo vaya a La cava. Barrio al que insisten llamar, con ironía licuada, "otro barrio privado, jé", porque les parece gracioso, o parece que les parece gracioso que la entrada esté custodiada por la gendarmería.
Y el primer bloque es eso, llevar al "pobre" al que se muestra, claro, solamente en su dimensión de hombre-baboso (y a todos los del barrio se los trata así) a que mire a la modelo. Y después llevar a la modelo al "barrio privado, jé" para que sus habitantes masculinos sólo puedan decir lo linda que es.
Las imágenes muestran charcos de agua enormes (los "pobres" son sucios, no sólo pajeros), casas precarias (Es característica común la cantidad insuficiente de ambientes como así también las reducidas medidas de los mismos, lo que hace que el hacinamiento sea una constante. En la mayoría de los casos los baños son precarios, ubicados en el exterior de las viviendas, sin las instalaciones mínimas. Otros factores predominantes son la escasa ventilación y la falta de espacio físico que determina la multifuncionalidad del ambiente. ) pero el efecto de vivir así no nos llega, el frío no llega, el hambre ni: las imagenes de la pobreza pasan rápido, como en un videoclip con alegre música de cumbia, oh, tan pintoresco.
(¿Llega la discriminación, disfrazada de videoclip, de conductor canchero?)
Y sobre lo único que pueden hablar en la tele los residentes de la Cava, porque se los muestra casi hasta el ridículo así, es de lo linda que es la modelo, que cuando escucha a uno de los hombres decir "Yo soy feliz viviendo acá, por ahí como ella es feliz habiendo nacido en un nivel más alto", interrumpe y dice "No, no tanto, yo vengo de una familia normal de Lanús".
La Cava no es un barrio privado; La Cava no es Lanús. Pero todo se termina pronto, la modelo se queda dandole besos a ellos, que más que seres humanos, según los muestran, parecen máquinas de deseo sexual -no tienen sentimientos, no se muestran sus sentimientos ni nada que les de otra dimensión, además de la vinculada a su deseo de ese momento frente a la modelo, como si fueran pobres sólo pobres y por eso no personas, animales de circo, de feria, de televisión que están para que los que visite el conductor y la modelo que, quizá sin darse cuenta, con eso que hacen, no hacen más que incentivar ese miedo, la discriminación, la intolerancia, lo otro como ajeno, lejano, incomprensible, monstruoso.
LUNES
Una amiga que trabaja en el diario Crítica me dice que los caceroleros no salen cuando "los problemas afectan a los pobres".
Nadie se siente involucrado. Nadie muestra esos problemas como para que nadie que no los padece se sienta parte. Etcétera. (Dan ganas de gritar bien fuerte, y de hacerlo incluso, Observatorio de medios ya)

LECTURA + FERIA DE LIBROS (tamarisco included)

LOS MUDOS, AGENDATE ESTE MIÉRCOLES.

Facundo Palazzolo en la guitarra | Matías Pitrella en la voz y el Sonido | Juan Pablo Carrasco en el bajo | Sorteamos libros y música como en las primeras épocas | Feria de libros con la Editorial Tamariscos - Colección Alejandría - Editorial Funesiana - Editorial Carne Argentina - Colección Laura Palmer - Editorial Negro Absoluto - Editorial )el asunto( y demás que caen en la noche | Trae tus billetes que subastamos libros imposibles de conseguir y demás regalos que no lo vas a poder creer | Vení a escribir tu frase y ganate algo | Al final de la noche sorteamos 2 litros de cerveza para los estoicos | Preguntale a tus amigxs si vinieron y, si no, vengan todos juntos | Armamos una fiesta inolvidable y ni hablar de los invitados de esta noche | Preparate que la vas a pasar como nunca pensaste que se podía | Despedimos a Facu tirando los cables por la ventana |


| Sonia Budassi |
| Juan Guinot |
| Julián Urman |

| miércoles 11 junio |
| CC ZAS - Moreno 2320 - 22 horas |
| entrada gratis |


| reenviá, piruchx |

"obseyon, obseyon"

Me gasto escribiendo, explicando, pensando, argumentando, detallando, y ejemplificando sobre la situación actual del libro ese y otras cuestiones relativas al estado actual de cierta literatura que algunas personas, bueno, quizá unas pocas, muy pocas, consideren importantes, o bueno, no tan importantes pero marginales, potencialmente de interés aunque está bien, quiza limitado y
como respuesta
recibo
una sola palabra,
y encima
en mayúsculas:

“¡¡¡¡OBSESIVA!!!!”

(ya van a venir con el equino exhausto)
Lujos urbanos

-nesquik en lata.
-barbie original
-casa de la barbie
-pequeño ponny original
-yolly bells
-muñeca grande con vestido de novia
-papel glacé metalizado
-bicicleta nueva/de carrera
-papeles de cartas de sara kay
-tapados de madres para robar un rato
-facturas de dulce de leche
-collar rojo para el gato
-maquillaje de jugar
-vestido de primera comunión tipo princesa/tipo novia
-Sandokan

Lujos campestres

-una lechuza en el patio
-dos conejos
-un agilucho
-bolsa de agua caliente en la cama
-caballo en cuero/andar a pelo
-caballo con montura
-subir a la cosechadora abandonada
-un tronco enorme para hacer una casa
-una campera gorda con plumitas
-buscar los huevos en el gallinero
-llamar a la chancha/chancho por su nombre y que venga
-no tener que levantarse a ordeñar
-Sandokan

el pacha a media marcha

La mala noticia de hoy.
Igual sabemos que se va a rehabilitar (¿se dice así?)
Acá te cuentan toda la historia; pero por lo pronto, se puede dar una mano así:


"-Buscar lugares adonde seguir haciendo lo que hacemos, ya sea derivar fechas o hacer las nuestras, incluso las cosas que nunca pudimos hacer como bailar o aplaudir o darle maza al gas y pumpitap! Ya sea lugares existentes o en alquiler, galpones o casas, bares o boliches.

Estamos buscando información sobre otros lugares similares, y gente que pasa o paso por lo mismo. Cualquier información la podes enviar a:
ccpachamama@gmail.com
o llamar al 4864 2886.
Ademas esten por favor atentos al blog, donde postearemos avisos, actividades, y pedidos:www.ccpachamama.blogspot.com"

si me preguntan contesto

Pido un libro para reseñar o nota o se verá; llega, lo abro en una página cualquiera y:

-"¿Un editor independiente es un pequeño editor?"

-No.

Los mejores libros no están hechos para dar respuestas. Los lectores a veces sí.


El cansancio nos pone ñoños pero
¿qué palabra es apotegma?
¿Trasciende su pretensión fonética?
Lo mejor del cansancio es que trae risas contagiosas sobre los propios chistes malos y de la más malvada "vergüenza ajena".

También confianza esperanza en el azar cuando, acciones automáticas, tipear en google y enter, encontramos al verdadero engendro pony murciélago. Jamás de los jamases escribiría la palabra nimiedad.


Los clásicos para principiantes

Sobre La historia recién comienza. Ensayos sobre literatura, de Amos Oz


Editorial: FCE/Siruela, $ 49
Otras obras del autor: La tercera condición, Una historia de amor y oscuridad, Un descanso verdadero.


Hay un momento en la carrera de ciertos escritores en el que las editoriales se desesperan por publicarles casi cualquier texto. En esta etapa, el "narrador consagrado" se anima a dejar momentaneamente el género de ficción que lo hizo famoso y se inclina por escribir ensayos, textos autobiográficos o lecciones literarias. Autores disímiles como Haruki Murakami, Martin Amis, Carlos Fuentes, y también el israelita Amos Oz (1939) han explorado ese camino y sus nombres suenan, cada tanto, como posibles Premios Nobel. Oz es novelista y uno de los fundadores del movimiento pacifista Shalom Ajshav, ha recibido premios como el Goethe y el Israelí de Literatura. Ya ha publicado su autobiografía, Una historia de amor y oscuridad y Contra el fanatismo, ensayo en el que se pronuncia en contra del enfrentamiento entre israelíes y palestinos. Es probable que a esta altura el autor y sus editores sean conciente de los posibles efectos de estas publicaciones heterogenas y políticamente correctas. En este contexto puede leerse La historia comienza. Ensayos sobre literatura, un libro basado en el material que Oz ha utilizado en sus clases y conferencias en la Universidad de Boston, entre otras.


La introducción, titulada Pero ¿qué existía antes del Big Bang?, habla de la dificultad para enfrentar la "hoja en blanco" y anticipa un manual de técnicas sobre como empezar una historia, narrando la manera en que algunos escritores comienzan a escribir, no necesariamente desde lo que será el principio del relato, si no por la escena que consideran más "fácil". Sin embargo, a las pocas páginas, el libro termina por proponer lecturas y no consejos prácticos. Es prometedor el fragmento en que se critica el principio de Una historia de amor sentimental (de las memorias de un soñador) de Dostoievsky, pero el impulso iconoclasta que intuímos se desvanece enseguida: se redime aquel comienzo repleto de "banalidad sentimental" por la proximidad del narrador con el personaje. "La frase de inicio es deliberada y premeditadamente penosa", justifica Oz.
Comienzos ejemplares. Si la introducción amenaza con ser un manual disimulado de "Cómo escribir un buen comienzo", cada capítulo estará dedicado a lo que podríamos llamar "comienzos ejemplares" de autores consagrados del Siglo XIX y XX: Gogol, Chejov, Kafka, Carver y García Marquez, entre otros. El corpus insinúa un propósito ambicioso: brindar nuevas lecturas sobre textos conocidos de autores clásicos.

El método de Oz consiste en citar la primer página o escena de un texto. Luego, hacer un análisis inmanente de esos párrafos para, acto seguido, describir el resto del relato. Oz cuenta sin escatimar detalles, sin dejar sombra de misterio cada avance de la trama; principio, nudo y descenlace. El objetivo es revelar cuál es el "contrato" propuesto al lector desde las primeras líneas (Oz los clasifica en contratos "engañosos", "filosóficos", en algunos casos, no encuentra una palabra precisa que los defina). Para deducir cuál es el pacto de lectura se vale, entonces, del análisis de la forma en que se dosifica la información, la sintaxis, los personajes y su comportamiento, el ritmo de la prosa de las primeras líneas; pero luego busca comprobar su tesis relatando lo que sucede en la obra hasta el final. Sobre Effi Briest, de Teodor Fontane escribe: "Una rápida ojeada al principio de la narración revela únicamente un mundo inmóvil y despoblado. Más exactamente, un mundo inanimado. Y aún más exactamente: unos objetos inmóviles que imponen su inmovilidad". Luego de dos páginas, concluye que esta obra exige una lectura "lenta y pormenorizada: sin una observación prolongada no podemos oír la totalidad del silencio y la inmovilidad". Más allá de esa lógica lineal, el problema es que las apreciaciones de Oz no parecen moverse de ciertas obviedades o lugares comunes sobre esos autores. Esto ocurre cuando afirma, por ejemplo, que en los cuentos de Carver se trabaja sobre una "censura emocional" contruida a partir de hacer explícitos ciertos eventos violentos o sexuales. Las lectura que ofrece Oz, entonces, es la sedimentada por una larga tradición de críticos y hasta por instituciones educativas; sus ideas resultan reiterativas y escolares. Si bien sus conclusiones son correctas, su obsesión por encasillar cada obra genera un análisis estático y convencional; un ejercicio de insistencia sobre lo que ya se sabe y ya se ha dicho, que anula cualquier posible curiosidad por volver a los textos citados. Si no comete grandes errores –es verdad que los personajes kafkianos no tienen control sobre lo que les sucede; por ejemplo- tampoco toma ningún riesgo.
De prosa ágil y coloquial, el libro termina ofreciendo un resumen de todas las historias que cita. Es difícil, entonces, imaginar un tipo de lector para La historia comienza, más allá de algún estudiante perezoso al que ante el encargo de un profesor de leer un clásico, prefiera ver la película.

Reseña publicada en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil. Mayo 2008.

"Careta"

En el subte, por los auriculares, escucha Ricky Martin para darse ánimos antes de enfrentar una nueva jornada laboral.
Si viene alguien y se sienta al lado, baja el volumen para que el otro pasajero no sepa qué es lo que está escuchando.
Si viaja escuchando a otro cantautor no toma semejantes precauciones.

Tengo derecho a hablar con mi abogado

Llegó la citación firmada por el inspector de la comisaria.
En un rato salgo a hacer mi declaración.
Voy a negar todo.
Voy a pedir hablar con mis abogados.
Mejor: "Tengo derecho a hablar con mi abogado".
Voy a pedir que no me dejen adentro.
Voy a gritar Policía Federal la verguenza nacional.
Voy a decir:Gracias, oficial, muy amable.
Voy a repetir: "Señor Inspector" oración de por medio.
Voy a explicar: Yo no fui.
Voy a reconstruir los hechos con un discurso de precisas descripciones objetivistas.
Nada de decir la palabra "horror".
Y después otra vez gracias a usted, señor Inspector, señor oficial.
Me tomo el subte en Corrientes, seguro, y me voy a trabajar.
No tiro piedras ni maldigo al oficial ni al inspector ni a nadie de ese nosocomio. Un poco sí al que reconozco,el que dijo el día de los hechos: "uh, el cadaver está azul".
"Su humor no me gusta señor oficial. No tiene ni me causa nada de gracia".
En la cabeza una canción de Dos minutos. Nada más me acuerdo del coro. Igual la voy a cantar.

viva el pijama sabático



Es sábado y visto decadente: pantalon de pijama, bufanda roja, camperita tipo abuela de lana marrón, pantuflas prestadas y medias térmicas que me compré hace unos años para viajar a un lugar con nieve y siguen siendo mis preferidas.
Ayer o antes de ayer estuvieron Violeta y Hernán en la Plata hablando de lo que escriben y demás, vi un post pero no lo terminé de leer, ahora lo linkeo para leerlo más tarde, y digo eso todo seguido ultimamente si agarro libros no los termino de leer y a veces ni los empiezo, eu misma escribo cosas que no llego a leer y eso que paso en estos días más de una jornada laboral legal escribiendo.
La conclusión es obvia aunque por ahí no queda tan bien decirlo:

para escribir a veces hace falta no leer.

Ni tener vida social: hoy no voy a esta presentación aunque me gustaría:

Editorial Mansalva los invita a la presentación de la novela "La Boliviana" de Ricardo Strafacce, en el bar Varela-Varelita (esq. de Paraguay y Scalabrini Ortíz) este sábado 24 deMayo a las 19:00 hs. Presentarán el libro Mauro Libertella y Marcelo Damiani, y el autor leerá algunos pasajes de la obra. Habrá vino y muchas otras sorpresas. Los esperamos! Francisco Garamona

(igual el libro voy a comprarlo y voy a leerlo después)

Farc, Paramilitares,Campesinos y Soldados, son, para ella, todos iguales

(...)“Yo me sentía re bien en Colombia”. A pesar de vivir momentos tensionantes, la Hermana Helena cuenta sus anécdotas más tremendas con el mismo entusiasmo con el que habla de los nenes que cuidaba. “Una vuelta, estaba ayudando con la Comunión en la Parroquia y, de repente, me doy vuelta y siento una cosa fría acá (se señala el costado de una pierna). Resulta que había un soldado que había visto unos sospechosos en el fondo de la iglesia. Entonces se puso a custodiar. Yo no lo había visto. Y cuando me doy cuenta está al lado mío, lo miro al cura y me hace como una seña de que me quede tranquila. Al final era que me custodiaba a mí y a los que estaban dando la Comunión. Y uno vivía así. Qué se yo…en los micros no tanto, pero cuando veníamos en auto nos paraban. El ejército, “los Para” o los otros… a mí me tocó una vez bajarme con uno del auto. Era “Agrupación no se cuánto de Campesinos”. Iba subiendo a la Abadía y me pasé. No me di cuenta de que estaba el cartel. Empecé a desconocer y me crucé a uno muy vestido de paisano con un fusil enorme, me hizo señas y entonces me quedé ahí. Entonces yo seguí pero, claro, rara me sentí. Y entonces ‘Madre, Madre, ¿a dónde va?’. ‘Me voy a los Benedictinos’. ‘Uh, se pasó como media hora de camino, baje otra vez por donde subió y cuando encuentre el cartel azul, doble…’. Yo había visto el cartel azul pero no sabía. Y eso fue todo. Cuando vuelvo, bajo del auto y los padres me esperaban y el monje también, estaban muy afligidos porque había pasado la laude, la misa, todo. ‘¿Qué te pasó?’. ‘Es que seguí subiendo, Mario, me encontré con un paisano con un fusilazo…’. ‘Con ustedes no se meten, quedate tranquila’. Ella se quedó tranquila. Porque ellos ‘la verdad que con mucho respeto. Los soldados también’. Pero esa tranquilidad iba a durar poco, porque si con las religiosas se mantenía una convivencia pacífica y sin intromisiones, no pasaba lo mismo con los jóvenes del lugar. (...)
Carmelita Misionera Teresiana

una mañana de sol como esta

Y una mañana de sol dejás por un rato la compu para sacar la ropa del lavarropa y subirla a la terraza con este día lindo que hace, en una palanga amarilla entran todas las toallas húmedas, abrís la puerta del hall, salís, das un paso, te parás de golpe. En la escalera hay un hombre que reconocés, un hombre que parece bueno y es alegre que arregla algunas cosas de la casa tuya y de la vecina, lo ves tirado en la escalera boca abajo; no se mueve, no entendés qué pasa, la palangana al suelo, gritás, gritás su nombre y el de la vecina, ves que está lastimado, desde arriba se ven cosas y se adivinan otras, corrés, teléfono, ambulancia, por el fijo y el celular, 107 y 911
...
al revés contarlo todo como le dije a Molina cuando aparecio en la redacción y yo pálida, no le dije eso, dije no puedo hacer un relato con eso, ni un post, estoy bien, mis "afectos bien" pero no puedo contarlo bien todavía lo de este mediodía

hablar recien más tarde; a la tardecita, hermana y hermano y madre, chistes en el teléfono que despues de horas causan gracia, recuperar la mueca de sonreir en el subte de vuelta y todos dicen no deberias haber ido a trabajar.

tratar de comer y fin de noche como las viejas que me da culpa decirle viejas pero se le dice así que escuchan LU2 hasta dormirse para no pensar en eso.

No pensar en eso: en el subte de ida al trabajo querer sentirse no, sino ser Dios y tener un arca de soña y poner primero pensé a todos los que quiero, a los chicos y a los pares y a los ancianos queridos, después pensé en todos porque quien es uno no, para decir este que no venga. Querer ser Dios y haya vida y paz
ahora como las viejas ver Sex and the City madrugada y repetido para no pensar, fantasmas feos, fúchale, el mundo es un hogar.