-nesquik en lata.
-barbie original
-casa de la barbie
-pequeño ponny original
-yolly bells
-muñeca grande con vestido de novia
-papel glacé metalizado
-bicicleta nueva/de carrera
-papeles de cartas de sara kay
-tapados de madres para robar un rato
-facturas de dulce de leche
-collar rojo para el gato
-maquillaje de jugar
-vestido de primera comunión tipo princesa/tipo novia
-Sandokan
Lujos campestres
-una lechuza en el patio
-dos conejos
-un agilucho
-bolsa de agua caliente en la cama
-caballo en cuero/andar a pelo
-caballo con montura
-subir a la cosechadora abandonada
-un tronco enorme para hacer una casa
-una campera gorda con plumitas
-buscar los huevos en el gallinero
-llamar a la chancha/chancho por su nombre y que venga
-no tener que levantarse a ordeñar
-Sandokan
el pacha a media marcha
Igual sabemos que se va a rehabilitar (¿se dice así?)
Acá te cuentan toda la historia; pero por lo pronto, se puede dar una mano así:
"-Buscar lugares adonde seguir haciendo lo que hacemos, ya sea derivar fechas o hacer las nuestras, incluso las cosas que nunca pudimos hacer como bailar o aplaudir o darle maza al gas y pumpitap! Ya sea lugares existentes o en alquiler, galpones o casas, bares o boliches.
Estamos buscando información sobre otros lugares similares, y gente que pasa o paso por lo mismo. Cualquier información la podes enviar a:
ccpachamama@gmail.com
o llamar al 4864 2886.
Ademas esten por favor atentos al blog, donde postearemos avisos, actividades, y pedidos:www.ccpachamama.blogspot.com"
si me preguntan contesto
-"¿Un editor independiente es un pequeño editor?"
-No.
Los mejores libros no están hechos para dar respuestas. Los lectores a veces sí.

Los clásicos para principiantes
Editorial: FCE/Siruela, $ 49
Otras obras del autor: La tercera condición, Una historia de amor y oscuridad, Un descanso verdadero.![]()
Hay un momento en la carrera de ciertos escritores en el que las editoriales se desesperan por publicarles casi cualquier texto. En esta etapa, el "narrador consagrado" se anima a dejar momentaneamente el género de ficción que lo hizo famoso y se inclina por escribir ensayos, textos autobiográficos o lecciones literarias. Autores disímiles como Haruki Murakami, Martin Amis, Carlos Fuentes, y también el israelita Amos Oz (1939) han explorado ese camino y sus nombres suenan, cada tanto, como posibles Premios Nobel. Oz es novelista y uno de los fundadores del movimiento pacifista Shalom Ajshav, ha recibido premios como el Goethe y el Israelí de Literatura. Ya ha publicado su autobiografía, Una historia de amor y oscuridad y Contra el fanatismo, ensayo en el que se pronuncia en contra del enfrentamiento entre israelíes y palestinos. Es probable que a esta altura el autor y sus editores sean conciente de los posibles efectos de estas publicaciones heterogenas y políticamente correctas. En este contexto puede leerse La historia comienza. Ensayos sobre literatura, un libro basado en el material que Oz ha utilizado en sus clases y conferencias en la Universidad de Boston, entre otras.
La introducción, titulada Pero ¿qué existía antes del Big Bang?, habla de la dificultad para enfrentar la "hoja en blanco" y anticipa un manual de técnicas sobre como empezar una historia, narrando la manera en que algunos escritores comienzan a escribir, no necesariamente desde lo que será el principio del relato, si no por la escena que consideran más "fácil". Sin embargo, a las pocas páginas, el libro termina por proponer lecturas y no consejos prácticos. Es prometedor el fragmento en que se critica el principio de Una historia de amor sentimental (de las memorias de un soñador) de Dostoievsky, pero el impulso iconoclasta que intuímos se desvanece enseguida: se redime aquel comienzo repleto de "banalidad sentimental" por la proximidad del narrador con el personaje. "La frase de inicio es deliberada y premeditadamente penosa", justifica Oz.
Comienzos ejemplares. Si la introducción amenaza con ser un manual disimulado de "Cómo escribir un buen comienzo", cada capítulo estará dedicado a lo que podríamos llamar "comienzos ejemplares" de autores consagrados del Siglo XIX y XX: Gogol, Chejov, Kafka, Carver y García Marquez, entre otros. El corpus insinúa un propósito ambicioso: brindar nuevas lecturas sobre textos conocidos de autores clásicos.
El método de Oz consiste en citar la primer página o escena de un texto. Luego, hacer un análisis inmanente de esos párrafos para, acto seguido, describir el resto del relato. Oz cuenta sin escatimar detalles, sin dejar sombra de misterio cada avance de la trama; principio, nudo y descenlace. El objetivo es revelar cuál es el "contrato" propuesto al lector desde las primeras líneas (Oz los clasifica en contratos "engañosos", "filosóficos", en algunos casos, no encuentra una palabra precisa que los defina). Para deducir cuál es el pacto de lectura se vale, entonces, del análisis de la forma en que se dosifica la información, la sintaxis, los personajes y su comportamiento, el ritmo de la prosa de las primeras líneas; pero luego busca comprobar su tesis relatando lo que sucede en la obra hasta el final. Sobre Effi Briest, de Teodor Fontane escribe: "Una rápida ojeada al principio de la narración revela únicamente un mundo inmóvil y despoblado. Más exactamente, un mundo inanimado. Y aún más exactamente: unos objetos inmóviles que imponen su inmovilidad". Luego de dos páginas, concluye que esta obra exige una lectura "lenta y pormenorizada: sin una observación prolongada no podemos oír la totalidad del silencio y la inmovilidad". Más allá de esa lógica lineal, el problema es que las apreciaciones de Oz no parecen moverse de ciertas obviedades o lugares comunes sobre esos autores. Esto ocurre cuando afirma, por ejemplo, que en los cuentos de Carver se trabaja sobre una "censura emocional" contruida a partir de hacer explícitos ciertos eventos violentos o sexuales. Las lectura que ofrece Oz, entonces, es la sedimentada por una larga tradición de críticos y hasta por instituciones educativas; sus ideas resultan reiterativas y escolares. Si bien sus conclusiones son correctas, su obsesión por encasillar cada obra genera un análisis estático y convencional; un ejercicio de insistencia sobre lo que ya se sabe y ya se ha dicho, que anula cualquier posible curiosidad por volver a los textos citados. Si no comete grandes errores –es verdad que los personajes kafkianos no tienen control sobre lo que les sucede; por ejemplo- tampoco toma ningún riesgo.
De prosa ágil y coloquial, el libro termina ofreciendo un resumen de todas las historias que cita. Es difícil, entonces, imaginar un tipo de lector para La historia comienza, más allá de algún estudiante perezoso al que ante el encargo de un profesor de leer un clásico, prefiera ver la película.
Reseña publicada en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil. Mayo 2008.
"Careta"
Si viene alguien y se sienta al lado, baja el volumen para que el otro pasajero no sepa qué es lo que está escuchando.
Si viaja escuchando a otro cantautor no toma semejantes precauciones.
Tengo derecho a hablar con mi abogado
En un rato salgo a hacer mi declaración.
Voy a negar todo.
Voy a pedir hablar con mis abogados.
Mejor: "Tengo derecho a hablar con mi abogado".
Voy a pedir que no me dejen adentro.
Voy a gritar Policía Federal la verguenza nacional.
Voy a decir:Gracias, oficial, muy amable.
Voy a repetir: "Señor Inspector" oración de por medio.
Voy a explicar: Yo no fui.
Voy a reconstruir los hechos con un discurso de precisas descripciones objetivistas.
Nada de decir la palabra "horror".
Y después otra vez gracias a usted, señor Inspector, señor oficial.
Me tomo el subte en Corrientes, seguro, y me voy a trabajar.
No tiro piedras ni maldigo al oficial ni al inspector ni a nadie de ese nosocomio. Un poco sí al que reconozco,el que dijo el día de los hechos: "uh, el cadaver está azul".
"Su humor no me gusta señor oficial. No tiene ni me causa nada de gracia".
En la cabeza una canción de Dos minutos. Nada más me acuerdo del coro. Igual la voy a cantar.
viva el pijama sabático

Ayer o antes de ayer estuvieron Violeta y Hernán en la Plata hablando de lo que escriben y demás, vi un post pero no lo terminé de leer, ahora lo linkeo para leerlo más tarde, y digo eso todo seguido ultimamente si agarro libros no los termino de leer y a veces ni los empiezo, eu misma escribo cosas que no llego a leer y eso que paso en estos días más de una jornada laboral legal escribiendo.
La conclusión es obvia aunque por ahí no queda tan bien decirlo:
para escribir a veces hace falta no leer.
Ni tener vida social: hoy no voy a esta presentación aunque me gustaría:
Editorial Mansalva los invita a la presentación de la novela "La Boliviana" de Ricardo Strafacce, en el bar Varela-Varelita (esq. de Paraguay y Scalabrini Ortíz) este sábado 24 deMayo a las 19:00 hs. Presentarán el libro Mauro Libertella y Marcelo Damiani, y el autor leerá algunos pasajes de la obra. Habrá vino y muchas otras sorpresas. Los esperamos! Francisco Garamona
(igual el libro voy a comprarlo y voy a leerlo después)
Farc, Paramilitares,Campesinos y Soldados, son, para ella, todos iguales
Carmelita Misionera Teresiana
una mañana de sol como esta
por la causa

ésta sí es una novedad editorial.
Otra real pegada de la Funesiana.
Grunge, de Alfredo Jaramillo, Editorial Funesiana, 2008.
comprenló
hablar recien más tarde; a la tardecita, hermana y hermano y madre, chistes en el teléfono que despues de horas causan gracia, recuperar la mueca de sonreir en el subte de vuelta y todos dicen no deberias haber ido a trabajar.
tratar de comer y fin de noche como las viejas que me da culpa decirle viejas pero se le dice así que escuchan LU2 hasta dormirse para no pensar en eso.
No pensar en eso: en el subte de ida al trabajo querer sentirse no, sino ser Dios y tener un arca de soña y poner primero pensé a todos los que quiero, a los chicos y a los pares y a los ancianos queridos, después pensé en todos porque quien es uno no, para decir este que no venga. Querer ser Dios y haya vida y paz
ahora como las viejas ver Sex and the City madrugada y repetido para no pensar, fantasmas feos, fúchale, el mundo es un hogar.
extenso mantra de viernes con forma de otra cosa
no debiera nacer el que no tenga una causa noble por
la cual luchar, justificando así su paso por la tierra"
un coment indignado y anonimo del blog de tamarisco
Una nota en un suple de musica o cultura joven no es taan importante ¿no? (bah, ¿alguna lo es?) A pesar de que el comentador peque de actuar lo mismo que critica -se indigna porque quienes supuestamente "lo legitiman" son giles, qué fácil caer en la trampa retórica- hay algo de verdad en alguito de eso. Y tampoco es para culpar a los redactores de ese alguito de los males del mundín literario todo, creo, no parece haber nada de mala leche en la cita que hicieron del sello cordobés. No sé, tomarse tan en serio no siempre está tan bien y a veces incluso es perjudicial para la salú, no te estresés, digo otra vez, noche de sábado limado aún frente a la compu, afirmo como si fuera cierto, eu en mi ingenuidade.
apdeit:
Confieso: en realidad todo este post para poder decir y citar "Los periodistas sacan notas como choripanes".
me cuentan que
Se sienta, saluda, charla, primero saluda después charla y después de hablar de rumores infundados con respecto a la situación económica del país se da cuenta de que no habrá pasado ni media hora desde que está sentada ahí picando esa papas fritas medio húmedas y que ya otra vez casi sin querer está conspirando con carota de mal disimulada felicidad; por cuarta vez en el mismo día llega a más de una interesantísima conclusión.
Y a Rambona:
Leer sólo novedades no le sirve de mucho porque le cuesta leer de todas formas. Pero entonces toma las novedades editoriales que cree "legitimadas" por otros que considera tienen algo prestigioso en su apellido o su cuenta bancaria o su aparición en el medio tal y entonces se anima, toma envión y recomienda y enseguida, cuando escribe esta es la mejor novedad editorial del mes, se olvida del plagio mental encubierto, de la cobardía, del manual escolar de dónde sacó ese puñado de principios que, después de todo, me contradigo, le resultan útiles. Lo mismo valdría para los clásicos, claro.
Por mi parte oscilo en la visión de algunos cuadros que se quedan en la síntesis anticuestión gorila o no gorila y los otros que igual piensan porque pueden pensar desde la dualidad y creo que eso ya es mucho, tener una plataforma desde donde lanzarse a pensar otro país esta región otro lugar. Esas son las bondades de la militancia "digo yo en mi ingenuidad".
De libros y lectores y escritores y editores hoy prefiero no hablar.

Marcelo López escribe una reseña de La marca del milagro
de Damián Terrasa (Editorial Tamarisco, 2007) en un nuevo número de la revista NO RETORNABLE
Por supuesto, comenzar con esta cita del santafesino, no quiere decir, de ningún modo, que la novela en cuestión –La marca del milagro-, tenga que ver, o incluso mantenga, algún tipo de filiación interna con la obra de aquel autor. Sin embargo, y sea o no homologable la poética de Damián Terrasa a la propuesta de Saer, hay algo en lo que ambas –la novela, la propuesta saeriana- se asemejan: en su función. La novela de Terrasa, como demandaba el santafesino, no intenta de ningún modo “corregir las distorsiones a menudo brutales de la historia inmediata”. Más aún, se apropia de ellas y las convierte en un factor clave de su material narrativo. Esas distorsiones, en realidad, lo que hacen es configurar una parte fundamental de su objeto y del mundo que, por acto reflejo, nos devuelve la novela. No faltan en esta ópera prima travestis, ni una candidata a presidente que intenta dar una imagen parecida a Evita, tampoco la problemática de la violencia social que el fútbol se encarga de hacer visible cada fin de semana (los aprietes a dirigentes, las corridas entre hinchas, etc).
Los sistemas de exclusión que la novela veladamente propone –me refiero al problema de la sexualidad, la violencia social- derivan, a otro nivel, en una exclusión más particular: la exclusión del sentido. Se promete, ya desde el título, un “milagro”. Y, ¿qué es lo que un milagro, en tanto tal, debe excluir? Precisamente eso, el sentido. Si la explicación tuviera un sentido lógico (una confirmación racional, digamos), entonces no sería un milagro propiamente dicho. No contaré de qué se trata ese milagro que se menciona ya desde un principio. Vale la pena leer la novela y despejar esa duda por motus propio.
Divertida, de una escritura muy ágil pero trabajada con un tratamiento formal poco convencional, la novela de Terrasa tensa los lugares comunes de la literatura para ubicarse, por momentos –son los menos, pero sí los más divertidos- en situaciones incómodas, como por ejemplo: narrar la travesía de una aceituna antes de ser deglutida por un personaje casi infrahumano o el punto de vista de una muñeca de plástico (literal) que ha sido tirada a una bolsa de basura.
También la locura es un modo de exclusión social y no falta en la novela. Denominamos, casi en una convención tácita, como “loco” o “anormal”, a todo aquello que no respeta una serie de parámetros dispuesto por una entidad superior jerárquicamente –el Estado, las diferentes ciencias, en este caso, la psicología-. La historia de la mujer que anhela casarse y ve potenciales maridos por todos lados, no deja de tener en sí misma una cierta dosis de cinismo que resulta divertido. Pero, a la vez que divierte y distiende, esa misma historia atraviesa la novela como metáfora de la sociedad. El corte, la separación cada vez menos clara entre lo que es “ficción” y lo que entendemos por “realidad”, es un modo de cuestionar el momento que nos toca vivir.
La marca del milagro, es una novela tan original que se da el gusto de hacer su crítica social más concreta y seria a través del monólogo interior de uno de los personajes más border: “todos juntos en el mismo tacho, a la espera de no se sabe qué, y con la angustia palpable de que ya no vale la distracción fácil de mirar hacia el costado, de drogarse con el invento de un futuro que nos hacen creer eterno, repleto de proyectos, hipotecas, planes, metas, cualquier cosa que pueda entretener pensamientos porque la conciencia de lo finito de nuestras existencias es demasiado pesada, abrumadora…” ¿Quién dice esto? ¡la muñeca!.
“Asumir la experiencia del mundo en toda su complejidad, con sus indeterminaciones y sus oscuridades” pedía Saer en la cita textual del principio. Damián Terrasa lo hace, a través de una forma que por momentos es compleja, pero que representa perfectamente esa zona de indeterminación que la realidad suele presentar. La apuesta del autor no es menor, y la lectura de esta divertida novela bien vale la pena.
Sobre la lista del super

Mi escritorio fue y parece abandonado. Sobres viejos con invitaciones, la más linda convoca a la feria mas importante del mueble y la decoración, me imagino yendo y que me regalan una silla.
El primer día es de los mejores, o sea como todo lunes hay poca gente y el sonido ambiente es el de teclas de teclado de computadoras de escritorio productivas. La gente de El Observador y los de Cultura, paisaje templado sin policiales ni vedettes ni política candente; que la coyuntura no altere nuestra rutina es un valor o una falta.
Una redactora se me acerca y me dice que gané el premio perfil, pero hace un gesto y le digo que quizá sea envidia, claro, porque ella adivina o especula cosas; trampas, vanidades, celebrities que nunca fueron y quisieron ser, no tengo nada que ver con cualquier forma de mala intención; toda esta conversación es un breve divertimento de oficina.
No le creemos. No hay versión oficial.
Igual nos reímos porque nos resulta gracioso, porque estamos muy bien predispuestos para, como decía alguna canción insoportable, “volver a empezar”.
El subte en hora pico va lleno; los que no transpiramos porque sólo escribimos viajamos mejor aunque sea en la línea D.
Hoy
¡Al ladrón!¡Al ladron!

No tengo pruebas, pero algo en este traje me resulta conocido.
Julián Gorodischer en una nota a fondo con el famoso "ladrón de la feria del libro" nos pinta a un ladri teorico hecho y derecho.
Tiene código y si hay justicia en este mundo
¡nunca lo atraparán!
El ladrón de libros no es un vulgar ratero sino un teórico concientizado sobre objetivos, pretensiones, peligros y limitaciones sociales de la tarea, que consiste en recorrer estantes en busca de piedras preciosas entre las novelas y los ensayos. Para Néstor, el “Manifiesto” autoimpuesto es una Biblia que se consulta antes y durante cada misión: “No robar a librerías chicas –dice–. Ni tampoco a editoriales independientes. Ni a autores argentinos”. En una única ocasión, la transgresión es vivida sin culpa: “La excepción son los autores que me caen un poco mal”. Entonces sí, mete decididamente entre la ropa o en la mochila.
Sigue aquí
Ferdinand ha muerto, cantemos en su honor
The Death of Ferdinand de Saussure", por The Magnetic Fields, 1999.
"Pueblo, del sufrimiento nació el orden"
"Las políticas sociales sirven para reconstruir ciudadanía. En el centro del ovillo hay una monja. En la punta del hilo una trabajadora social. El capitalismo es la esperanza de los pobres."
Esto viene de un post más largo de Martín Rodríguez.
-Y bien, bien, ¿qué es eso? ¿un género?
-No sé del todo cómo es; son como entrevistas con otro texto, qué se yo.
-O sea que es cualquier cosa.
-Guarda, no te hagas el canchero que dicen que hay un boom.
-¿Tiene que ver con el cualquierismo, no? ¿Eso de la poesía que es cualquiera?¿que cualquier cosa es poesía y ahora resulta que todo es crónica? No entiendo.
-No, no entendés nada. Tenés razón. Decí como quieras, dejá.








